MADRID.- Estudios anteriores han explorado el efecto terapéutico de la música, particularmente las composiciones de Mozart, para pacientes con epilepsia. Investigadores de la Universidad de Utah, en Estados Unidos, han descubierto que la combinación de música con uno de cuatro medicamentos para el dolor ofrecía una estrategia complementaria prometedora para tratar el dolor.

En particular, la pareja de ibuprofeno-música mejoró los resultados analgésicos en un modelo de ratón con dolor inflamatorio en más del 90 por ciento, mientras que las parejas de cannabidiol-música y análogo de galanina NAX 5055-música redujeron significativamente la inflamación en un 70 por ciento. Los resultados del estudio están disponibles en la edición digital de este miércoles de la revista 'Frontiers in Neurology'.

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"Sabemos que estos medicamentos funcionan sin música, pero pueden producir toxicidad y efectos adversos", afirma el autor principal del artículo, Grzegorz Bulaj, profesor asociado de Química Médica en la Universidad de Utah. "El Santo Grial es combinar el fármaco correcto con este nuevo paradigma de exposición musical, por lo que no necesitamos tanto medicamentos para conseguir los efectos analgésicos", añade.

Los investigadores evaluaron esta nueva estrategia utilizando dos modelos de dolor: un modelo que imita el dolor inflamatorio (modelo de carragenina) y el otro imita el dolor quirúrgico (incisión plantar). Los roedores en el estudio se dividieron en dos grupos (de cinco a ocho ratones por grupo). El grupo de control estuvo expuesto al ruido ambiental mientras que el grupo de intervención musical escuchó tres segmentos de Mozart de tres horas durante 21 días.

"La música es como el ADN. Los músicos analizaron secuencias de varias piezas de Mozart para optimizar la lista de reproducción --apunta Bulaj--. Esto fue emocionante, pero desafiante para integrar estos análisis musicales en la neurofarmacología". Las composiciones fueron seleccionadas y organizadas para realzar las progresiones rítmicas, de frases y de acordes.

El estudio se realizó cuatro veces para explorar el emparejamiento de música con ibuprofeno (25 mg/kg), cannabidiol (100 mg/kg), levetiracetam (400 mg/kg) y el análogo de galanina NAX 5055 (4 mg/kg). Tanto el control como los grupos de música recibieron una dosis subóptima de cada medicamento para evaluar el efecto analgésico de la música en los modelos de dolor.

REDUCCIÓN DEL DOLOR DE HASTA EL 77 POR CIENTO

Cuando se combinó con la música, el ibuprofeno redujo las respuestas al dolor en el modelo de dolor por inflamación en un 93 por ciento, en comparación con el fármaco solo. Además, la música y el cannabidiol o NAX 5055 redujeron la hinchazón en 21 y 9 por ciento, respectivamente, en el modelo de dolor inflamatorio. La música sola también redujo el dolor en un 77 por ciento en el modelo de dolor quirúrgico.

"Hay evidencia emergente de que las intervenciones musicales pueden aliviar el dolor cuando se administran solas o en combinación con otras terapias", dice el primer autor del artículo, Cameron Metcalf, profesor asistente de investigación en Farmacología y Toxicología en la Universidad de Utah. "Estaba particularmente emocionado de ver una reducción de la hinchazón en el modelo de dolor inflamatorio", añade.

Según Metcalf, los fármacos actualmente disponibles para tratar la inflamación no muestran una respuesta tan robusta en un plazo tan corto. "Es emocionante pensar en lo que esto podría significar para los efectos antiinflamatorios de las intervenciones musicales y hacia dónde nos llevará la investigación", afirma Metcalf.

El estudio también exploró el emparejamiento de música con varios medicamentos para la epilepsia, pero el diseño experimental fue inadecuado para evaluar la complejidad de la administración y la dosis del medicamento para evaluar esta estrategia terapéutica.

El estudio se limitó a dos modelos de dolor y no exploró el dolor causado por una lesión nerviosa (dolor neuropático). Además, la intervención musical en el estudio se limitó a piezas de Mozart. Los roedores escuchan a diferentes frecuencias que los humanos, y el efecto del volumen o la duración de la música no está claro. Tampoco se sabe bien si estos resultados se duplicarán en las personas.

Bulaj cree que los estudios futuros deberían explorar la respuesta dependiente de la dosis de la combinación de música y fármacos. "Si pudiéramos empaquetar música y otras terapias no farmacológicas en aplicaciones móviles y entregarlas con medicamentos y que funcione, será mejor que solo los medicamentos --dice Bulaj--. Es emocionante encontrar nuevas formas de mejorar los tratamientos para el dolor".

FUENTE: Europa Press

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