Uno quisiera tener una melena frondosa, fuerte y llena de vitalidad, pero hasta al mejor dotado le llegan los años, y eso también se nota en el cabello. En general, se vuelve más seco, más fino y, si uno no tiene suerte, hasta se puede caer mucho más. La industria sabe aprovechar el impacto que tienen estos fenómenos en la autoestima y vende productos de todos los colores y nombres, desde shampooes hasta cremas revitalizantes y estimulantes del cuero cabelludo. ¿Hay algo de cierto en todo eso?

Que a uno se le caiga el cabello, es de lo más normal. Por lo general, se pierden 60 cabellos al día, explica el dermatólogo especializado Gerhard Lutz. Si son muchos más o si uno tiene zonas más raleadas, es mejor intentar descubrir la causa.

Entre otras, la caída de cabello puede estar vinculada a un problema de tiroides, a problemas dermatológicos, a eccemas u hongos. También puede haber algún medicamento que esté generando ese efecto o que al organismo le esté faltando zinc, selenio o hierro.

De ser así, deberías revisar tus hábitos alimenticios. Sin embargo, la caída del cabello pocas veces se debe a una enfermedad o una falta de alguna sustancia importante. Más bien es genética. Y ahí es cuando uno encuentra todo tipo de productos en la farmacia con promesas grandilocuentes que activarán la circulación y demás. "Pero por lo general no existe ningún fundamento científico claro que compruebe que esas promesas se harán realidad", explica Lutz.

Lo mismo sucede con los masajes capilares. Se supone que fomentan la circulación y por ende el crecimiento del cabello, pero por el momento no hay una prueba fehaciente de que sea así.

Pero a no desesperar. Según Lutz, aunque la caída del cabello sea genética, hay modos de detenerla. ¿El modo? Aplicando regularmente, en forma externa, minoxidil. Es un preparado que en los 70 se había pensado para tratar la presión alta. Al utilizarlo se notó que también generaba un mayor crecimiento del cabello, y así es como hoy se usa para ambas cosas.

Para el tratamiento capilar se lo suele vender en forma de espuma o de líquido. Es de venta libre. Hay que aplicarlo dos veces al día en las zonas afectadas. "En muchos casos, si bien no en todos, se llegó a dar un crecimiento cosmético aceptable", cuenta Lutz. Eso sí, este método tiene una contra: si lo utilizas una vez, debes utilizarlo toda la vida. "En cuanto uno deja de aplicar minoxidil, vuelve la caída de cabello", advierte el especialista.

Pasemos a otros "asuntos" capilares que aparecen con la edad: el cuero cabelludo produce menos grasa, con lo cual el cabello se vuelve más seco. Es importante lavarlo con un shampoo suave y, en lo posible, enjuagarlo con agua más bien fría. Si tu cabello es muy, muy seco, también puedes utilizar aceite de ricino por las noches. Se dice que también estimula el crecimiento, aunque no está comprobado. Lo mejor es que te lo dejes aplicado durante toda la noche, para lo cual tendrías que cubrirte la cabeza con un folio y, encima, envolver con una toalla. Sentirás el cabello mucho más sedoso. Para que ese efecto no se pierda, tendrás que continuar haciéndote aplicaciones.

Si tu cabello ya ha virado hacia el gris, utilia shampooes especiales para ese tono para que no adquieran un tinte amarillento.

Y para cerrar, no olvides que las vitaminas y los oligoelementos son esenciales para un cabello sano. En este sentido, es importante consumir biotina (vitamina H), que formenta la producción de keratina. La espinaca, las proteínas, las nueces y almendras y los hongos contienen mucha biotina.

El hierro, aportado por almendras y pistachos, también es muy importante, al igual que el zink y el selenio. Si uno tiene estas sustancias en baja, puede que el cabello pierda brillo y se caiga más. En conclusión: hay que cuidar el cabello por dentro y por fuera.

FUENTE: dpa

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