MIAMI— Vivir con diabetes conlleva una serie de cambios en las rutinas de la vida diaria. Por eso, para evitar las complicaciones de esta enfermedad se deben seguir varios pasos que apunten a una mejor calidad de vida.
MIAMI— Vivir con diabetes conlleva una serie de cambios en las rutinas de la vida diaria. Por eso, para evitar las complicaciones de esta enfermedad se deben seguir varios pasos que apunten a una mejor calidad de vida.
Ante todo, es importante conocer qué tipo de diabetes tiene el paciente, y saber las características de cada caso.
Entre los principales tres tipos de diabetes, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) citan:
-Diabetes tipo 1 – Su cuerpo no produce insulina. Esto es un problema porque el cuerpo necesita esta hormona para sacar el azúcar (glucosa) de los alimentos que la persona consume para convertirla en energía. Estas personas deben recibir insulina todos los días para vivir.
-Diabetes tipo 2 – Su cuerpo no produce insulina o no la utiliza bien. Es posible que necesite tomar pastillas o inyectarse insulina para ayudarlo a controlar su diabetes. Es el tipo de diabetes más común.
-Diabetes gestacional – Algunas mujeres presentan este tipo de diabetes cuando están embarazadas. La mayoría de las veces desaparece después del parto. Aunque desaparezca, estas mujeres y sus hijos tienen mayores probabilidades de presentar diabetes más adelante en la vida.
Ahora bien, ¿cómo mantener a raya a la diabetes? Los especialistas recomiendan seguir una serie de pasos.
Se suele crear un plan de cuidados en conjunto con su médico e informar a los familiares y amigos sobre las acciones en caso de emergencia. También conviene hacer un mapa de atención médica que incluya a endocrinólogos, dentistas, dietistas, podiatras, oftalmólogos, trabajadores sociales y enfermeros.
La clave es mantener los niveles adecuados de azúcar (o glucosa) en sangre, pues de lo contrario los pacientes pueden sufrir problemas en el corazón, los riñones, los pies y los ojos.
Es conveniente vigilar el azúcar en sangre, por eso se aconseja hacerse la prueba A1C, un análisis de sangre que mide el nivel promedio de azúcar en la sangre durante los últimos tres meses. Vale destacar que este es distinto a los chequeos de azúcar que el paciente se puede hacer a diario.
Asimismo, la presión arterial tiene que vigilarse, pues de estar muy alta hace que el corazón, los riñones y los ojos se afecten. El Instituto Nacional de Salud de EEUU recomienda unos niveles menores de 140/90, aunque esta cifra puede variar entre un paciente y otro.
Otro punto para seguir es el nivel de colesterol LDL (considerado como malo), y que puede acumularse en los vasos sanguíneos y taparlos, de ahí que podría provocar problemas en el corazón y el cerebro. Para combatirlo, se recomienda el consumo del colesterol HDL (“bueno”) que contribuye a sacar el colesterol LDL de los vasos sanguíneos.
Los CDC aconsejan elegir alimentos bajos en calorías, así como grasas saturadas, grasas trans, azúcar y sal, además de consumir alimentos con más fibra, como cereales, panes, galletas, arroz o pasta integrales. Es idóneo incluir frutas, verduras, granos enteros, y leche y queso sin grasa o bajos en grasa, además de tomar agua en vez de jugos o sodas regulares. Se pueden hacer entre tres y cinco comidas al día, siempre considerando el consumo calórico y la demanda de energía del paciente, en cuanto su nivel de actividad física, cuestiones que el médico puede ayudar a aclarar.
De igual modo, la hidratación es esencial en tanto alivia el trabajo de los riñones cuando intentan eliminar la glucosa en sangre a través de la orina. Eso explica por qué los diabéticos suelen tener más sed cuando tienen hiperglucemia.
Uno de los principales consejos de los endocrinólogos es la inspección de la salud de los pies diariamente, además de que es fundamental seguir los consejos del podiatra.
Como alerta el Instituto Nacional de Salud de EEUU, “con el tiempo, la diabetes puede causar daño de los nervios, lo que también se conoce como neuropatía diabética, que puede causar dolor y una sensación de hormigueo, y puede hacer que pierda sensación en los pies. Cuando pierde sensación en los pies, quizás no sienta una piedrita en el calcetín o una ampolla en el pie, lo que puede causar cortaduras y llagas. Las cortaduras y llagas se pueden infectar”.
Realizar ejercicios de forma regular contribuye a evitar las complicaciones derivadas de la diabetes. Siempre con la aprobación del médico, seguir una rutina de actividad física mejora el sistema cardiovascular y ayuda a cuidar las cifras de tensión arterial y colesterol.
Y el ejercicio es también un excelente modo de reducir el estrés. Como explica el Instituto Nacional de Salud de EEUU, “el estrés puede incrementar su nivel de azúcar en la sangre”. De ahí que se orienten maneras de reducir el estrés como hacer respiraciones profundas, jardinería, caminar, meditar, distraerse con un pasatiempo favorito o escuchar su música preferida.
En caso de que el nivel de azúcar en sangre se descontrole, hay que tomar medidas para estabilizarlo de la manera más apropiada. Suele ocurrir que cuando se presenta una hipoglucemia (nivel bajo de azúcar), el paciente se apresura a comer para elevar esos valores. Pero como efecto rebote, el nivel de azúcar aumenta y puede provocar una hiperglucemia en las horas posteriores a la ingesta. De ahí que se recomiende consumir alimentos de forma moderada para que el cambio no sea abrupto.
