MIAMI.- Para Alexander Rodríguez, el entrenamiento físico nunca ha sido una moda ni una tendencia pasajera. Desde que era adolescente, en Venezuela, el ejercicio ha formado parte de su vida diaria, no solo como una práctica física, sino también como una forma de construir carácter.
Al emigrar a Estados Unidos, llegó con la determinación de certificarse como coach profesional y de ayudar a las personas a cambiar sus vidas y sus cuerpos mediante la disciplina, la constancia y una mentalidad de acero. No solo lo hizo, sino que también construyó una reputación en el sector y la confianza de decenas de personas.
Alexander acumula casi siete años de experiencia como entrenador en EEUU, y ha logrado más de 400 transformaciones físicas. Este número no solo lo ubica como un referente en el fitness, sino que también habla de su crecimiento profesional, que, paradójicamente, se fortaleció en tiempos de crisis, tras la pandemia de 2020, cuando decidió convertir la adversidad en una misión orientada a la salud integral.
Ese camino no fue fácil y, precisamente, le hizo aprender más. El proceso migratorio marcó su forma de entender el esfuerzo y el compromiso.
“Lo más difícil no fue empezar de cero cuando llegué a Estados Unidos: fue sostener la fe cuando nadie veía lo que yo veía. Como todos sabemos, emigrar no es fácil: te encuentras con un país desconocido y aprendes a replantearte y replanificarte”, puntualizó. “Lo más difícil no fue empezar de cero cuando llegué a Estados Unidos: fue sostener la fe cuando nadie veía lo que yo veía. Como todos sabemos, emigrar no es fácil: te encuentras con un país desconocido y aprendes a replantearte y replanificarte”, puntualizó.
Y añadió: “Emigrar te revela mucho carácter y planificación. En Venezuela aprendí a trabajar con lo que había y aquí en Estados Unidos entendí que la disciplina no es una opción, es un idioma sencillamente universal”.
Para Alexander, esa travesía dejó una enseñanza: “Los resultados no dependen del entorno, sino del compromiso que tienes contigo mismo a diario. Y eso es exactamente lo que transmito a mis atletas. Siempre les digo, no se trata de talento, sino de la constancia que tienes cuando nadie te está mirando”.
Su método lo ha llevado a trabajar con figuras públicas y atletas de alto rendimiento como la presentadora de Univisión Kerly Ruiz, el pelotero de Grandes Ligas Oswald Peraza, Mónique Pérez, Mrs. Mundo Latina USA y Jules (@iamjuju_), influencer y artista de reality shows, entre otros.
Sin embargo, para Alexander la verdadera diferencia entre entrenar a celebridades y a personas comunes no está en el cuerpo, sino en la mente: “La diferencia, literalmente, está en la mentalidad, ya que las figuras públicas, las celebridades, los atletas de alto rendimiento suelen tener recursos, pero también mucha presión y poco margen de error. En cambio, las personas comunes luchan contra el tiempo, el cansancio y la falta de confianza”.
En ambos casos, su trabajo es el mismo: “Crear estructura, enfoque y hábitos sostenibles para ellos. Porque en sí el cuerpo no distingue estatus, sencillamente responde al método, a la disciplina y a la coherencia, y cuando eso se entiende, cualquier persona puede lograr una transformación real”.
En un país donde más del 40% de los adultos vive con obesidad, Alexander ha enfocado su misión en combatir no solo el sobrepeso, sino también los bloqueos psicológicos que lo acompañan.
Para él, el mayor obstáculo no es físico. “El mayor obstáculo psicológico no es la comida ni el entrenamiento, sino la identidad como tal. Porque sencillamente muchas personas con obesidad han normalizado el fracaso y viven peleando con la culpa; no hacen nada para que las cosas cambien”, declaró.
Su propuesta parte de un cambio interno. Como afirmó, “cuando logramos que dejen de verse como alguien que intenta y empiecen a verse como alguien que realmente decide, hay un clic, o sea, todo cambia. El cuerpo obedece a la mente cuando esta deja de sabotearse”.
Esa filosofía explica por qué Alexander insiste en que el cambio real es mental antes que estético. “Mi trabajo va más allá del cuerpo. Enseño constancia, hábitos y un enfoque a largo plazo. Creo en entrenar con propósito, en el proceso bien hecho y en resultados que se sostienen con el tiempo”, resaltó.
Su búsqueda de perfección también lo ha llevado a reforzar su posición como una voz autorizada en imagen y bienestar integral, como jurado del Miss Mundo Latina USA 2025 y del Miss Mundo Puerto Rico 2026.
jurado - Cortesía
En su papel de jurado del Miss Mundo Latina USA 2025.
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Cuando se le pregunta por el éxito, Alexander huye de las definiciones superficiales.
“El éxito sencillamente es el impacto sostenido. No es un antes y un después para una foto. Es un después que se mantiene en el tiempo”. Y añade: “Cuando alguien me dice: ‘Me cambiaste la vida, Ale’, no lo tomo a la ligera. Para mí, significa que no solo cambió su cuerpo, sino que también cambió su forma de pensar y de cuidarse, pero, más que todo eso, de respetarse a sí mismo”, subrayó.
¿Qué le falta por hacer? Su visión es ambiciosa, pero posible: “Busco seguir elevando el estándar, seguir formando atletas, pero también formar criterio, liderazgo y profesionalismo en el fitness. Quiero que mi trabajo trascienda el plano físico y se convierta en una referencia de excelencia”.
Según añadió: “Mi sueño es dejar un legado, demostrar que desde la disciplina, el conocimiento y el impacto real, se pueden construir carreras sólidas y reconocidas a nivel internacional”. Según añadió: “Mi sueño es dejar un legado, demostrar que desde la disciplina, el conocimiento y el impacto real, se pueden construir carreras sólidas y reconocidas a nivel internacional”.
Alexander Rodríguez ha pulido su carrera con años de experiencia. Más que cuerpos de impacto, su mayor logro es haber demostrado que la constancia no es un castigo, sino una herramienta de libertad personal. En su historia, el fitness no es una postura o una exposición en redes sociales, sino un carácter que se forja con persistencia, que se convierte en parte de la identidad y en una forma real de cambiar vidas.