[email protected]
@mbelengg
[email protected]
@mbelengg
La obesidad mórbida es una enfermedad multifactorial, que incluye componentes genéticos, metabólicos, psicológicos y sociales, y es provocada por el exceso de peso. Este trastorno no solo es capaz de provocar serios problemas de salud, motores y emocionales, sino que reduce considerablemente la esperanza de vida de quien lo padece.
También llamada obesidad clase III, se ha convertido en un problema de salud pública en el mundo que provoca, como mínimo, unas 2.8 millones de muertes anualmente.
El diagnóstico de esta enfermedad se sustenta en el Índice de Masa Corporal, que se calcula dividiendo el peso del individuo por su estatura. La Organización Mundial de la Salud ha establecido que cuando el IMC es mayor a los 35 kilogramos se puede hablar de obesidad mórbida o grave; mientras que los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos, consideran que esta condición implica un sobrepeso de entre el 50 y el 100 por ciento del peso corporal ideal, un equivalente a unos 45 kilogramos.
Consecuencias del sobrepeso
El riesgo más grave que implica la obesidad mórbida es la muerte prematura. Los estudios estadísticos al respecto señalan que los hombres de entre 25 y 35 años con esta condición presentan una mortalidad 12 veces mayor que quienes tienen un peso normal. Otra consecuencia es la aparición de enfermedades cardiovasculares y de otras condiciones peligrosas como la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia y la arterioesclerosis.
Igualmente se ha establecido una relación directa del sobrepeso excesivo con una mayor propensión a desarrollar cáncer, insuficiencia renal y respiratoria, cálculos biliares, gota, intolerancia al calor, deterioro del sistema inmune, enfermedades hepáticas, problemas musculoesqueléticos y articulares, pancreatitis y síndrome del túnel carpiano.
Un asunto de voluntad
No existe una cura para la obesidad, aunque sí medidas que pueden ayudar a recuperar las funciones básicas del organismo y la salud en general, como las cirugías, pero aun en este caso se requiere de un compromiso constante para mantener un índice de masa corporal adecuado.
El esquema básico de tratamiento para este trastorno consiste en cambiar una serie de hábitos de alimentación y asumir una dieta baja en calorías apoyada en un programa diario de ejercicios o actividad física. Suena sencillo, pero en realidad implica un esfuerzo titánico físico y emocional para el paciente.
Otra alternativa es optar por uno de los procedimientos quirúrgicos que se ofrecen en estos casos, considerados por la Asociación Estadounidense de Obesidad como el tratamiento más efectivo para combatir la obesidad mórbida. El primero incluye las cirugías restrictivas que reducen la cantidad de alimentos que podemos ingerir sin actuar sobre la absorción mediante bandas o grapas que se colocan en el estómago, como el balón intragástrico, la gastroplastia vertical anillada, la banda gástrica y el sleeve o manga gástrica.
En segundo lugar están las llamadas técnicas mixtas, siendo la más representativa el by-pass gástrico, y que se caracterizan por ser procedimientos reversibles que permiten reducir la capacidad del estómago y derivar los alimentos para que se absorban tres metros después del duodeno. Y finalmente, están las cirujanas malabsortivas, cuyo objetivo final es evitar la absorbencia de los que se ingiere, acortando el intestino delgado donde se une al estómago, siendo las más conocidas son la diversión biliopancreática y el scopinaro.
Famosos por su obesidad grave:
