El sombrero, que antiguamente era una protección contra las inclemencias del tiempo, se ha vuelto un accesorio de moda.
El sombrero, que antiguamente era una protección contra las inclemencias del tiempo, se ha vuelto un accesorio de moda.
La vieja regla decía que uno debía quitarse el sombrero al entrar en un ambiente cerrado. Quitárselo era un gesto de respeto hacia el otro y hacia el sitio en el que uno ingresaba. Hoy no siempre es así. Al ser un mero accesorio de moda, uno no necesariamente se lo debe quitar.
Por supuesto, hay algunas excepciones. Las personas mayores suelen guiarse por las pautas antiguas: sienten que sentarse a conversar con un sombrero o gorro puesto es una falta de respeto y siempre conminan a sus nietos a no sentarse a la mesa llevando una gorra.
Otra excepción es si uno lleva una gorra de béisbol con visera, suele ser mucho más amable quitársela en ambientes cerrados ya por el simple hecho de que echa sombra sobre los ojos y es un obstáculo para la comunicación
