MIAMI. - El envejecimiento genera diferentes reacciones en las personas y una de las grandes inquietudes es saber si es posible detener, o revertir, este proceso biológico.
Los efectos del envejecimiento y de la edad pueden atajarse. El investigador Nir Barzilai dice que es posible que las personas vivan más y más sanas
MIAMI. - El envejecimiento genera diferentes reacciones en las personas y una de las grandes inquietudes es saber si es posible detener, o revertir, este proceso biológico.
Investigadores arrojan luz y esperanzas sobre la realización de la promesa de longevidad. Sobre esto, hablan varios especialistas en un podcast divulgado por The Economist y titulado: “Longevidad. ¿se puede revertir el envejecimiento?
El envejecimiento es un proceso continuo, multifacético e irreversible de diferentes transformaciones biopsicosociales a lo largo de la vida que no son lineales ni uniformes y están asociados con la edad de una persona en años. El paso de la edad registra un daño molecular y cerebral.
Nir Barzilai, profesor de medicina y genética de la Facultad de Medicina Albert Einstein de Nueva York, explica que, si se puede retardar el envejecimiento para no tener enfermedades propias del envejecimiento, entonces seremos felices. “Pero, habrá un efecto secundario, quizás vivamos más”, añade.
Durante los últimos 25 años, Barzilai se ha adentrado en sus estudios en un intento por descubrir el misterio del envejecimiento: "Cuando comencé a estudiar a los centenarios, la pregunta fue si viven más tiempo o también viven más sanos y la respuesta es sí, están sanos. Hemos descubierto varios genes en nuestro centenarios, si podemos imitarlos, si podemos entender lo que les pasa podemos crearlo como una droga o alguna otra intervención".
Nir Barzilai y su equipo de investigadores se han adentrado en estudios sobre los llamados "genes de longevidad" con el objetivo de alcanzar tratamientos que podrían ayudar a las personas a vivir más tiempo y de una manera saludable.
En la década de 1930, el investigador Clive Mc Cay diseñó una dieta baja en calorías para sus ratas de laboratorio en la Universidad Cornell: les facilitaba, los nutrientes que necesitaban, pero las mantenía delgadas y muertas de hambre. Lo interesante es que la dieta parecía funcionar como una máquina del tiempo.
Estas ratas retozaban por sus jaulas, mientras que las que estaban bien alimentadas, se tambaleaban y después morían. Mc Cay encontró entonces que la restricción de la dieta podría aumentar la esperanza de vida hasta 33%.
Geoff Carr, editor senior de ciencia y tecnología de The Economist, indica que las investigaciones de Clive Mc Cay fueron importantes puntos de partida para descubrir que “el envejecimiento se puede retrasar y es cierto que para casi todos los animales es así desde levaduras hasta perros”.
En este sentido, el truco sería engañar el cuerpo haciéndole pensar que se muere de hambre cuando no es así y la clave para que eso puede esconderse en el ADN.
Carr agrega que, aunque esto suena contradictorio, en términos relativos encaja con la Teoría del Soma Desechable. Según registra Europa Press, en estas teorías, son importantes las dietas hipocalóricas en el tratamiento de la tercera edad. Con esto, el organismo consideraría que no se encuentra en una situación óptima para la reproducción y dedicaría los recursos disponibles para mejorar las condiciones corporales y prolongar la vida.
En los 90, la investigadora Cinthya Kennon descubrió que cambiar un gen llamado daf-2 podría, de un solo golpe, doblar la esperanza de vida de un animal y hacer que envejeciera más lento de lo normal. Así permanecieron jóvenes mucho más tiempo de lo normal.
Los científicos han modificado varios genes en lombrices intestinales lo que ha originado mutantes que pueden vivir más de cinco meses y 10 veces que aquellos sin los cambios genéticos.
"La razón por la que esté cambio genético ralentiza el envejecimiento es porque los genes que cambiamos están involucrados en un tipo del sistema de resiliencia. Hacen que los animales sean menos sensibles a los patógenos y mejoran la capacidad para reparar su ADN. Son los mismos responsables de aumentar la esperanza de vida en casi animales hambrientos", explica Kennon.
FUENTE: The Economist / Europa Press
