sábado 21  de  febrero 2026
Alzheimer

La alimentación, factor determinante para la longevidad

Según expertos en nutrición y alimentación no hay una dieta mágica y ninguna puede prevenir la demencia, pero cambios nutricionales pueden marcar la diferencia

MIAMI.- En tiempos donde las redes sociales se han convertido en una guía multipropósito, donde se encuentran consejos de todo tipo y en todas direcciones, cuando se habla de la enfermedad del Alzheimer es momento de hacer una pausa, alejarse de la información inmediata y escasa que aparece en el social media; para buscar voces acreditadas que ofrecen consejos científicos, certeros y oportunos.

La alimentación es uno de esos temas que destacan entre los más buscados en la internet, porque cada vez más los seres humanos están más conscientes de que son el resultado de lo que comen, y como lo asegura la Asociación de Alzheimer de EEUU (Alzheimer's Association): ¡Eres mañana lo que comes hoy! Lo que significa que, para atender, minimizar o evitar enfermedades como el Alzheimer no hay mejor momento para tomar la decisión que hoy.

Es así, como lo asegura la Asociación de Alzheimer´s, cada día más investigaciones demuestran que como el ser humano vive sus primeros años tiene consecuencias directas en su salud a medida que se acerca a la vejez, lo que es particularmente cierto en cuanto a la nutrición en relación a la salud del cerebro.

Así lo asegura un escrito publicado por Luciana Mitzkun, especialista en el cuidado de la memoria, quien afirma que comenzando en el útero, micronutrientes y las reservas de grasa son importantes para el desarrollo cerebral, que influye en el riesgo de deterioro de cognición y demencia en la edad avanzada.

“Los estudios indican que los niveles de grasa que han sido medidos en jóvenes en la edad adulta están directamente relacionados con el deterioro cognitivo en la edad media de una persona. Los investigadores también han encontrado una correlación directa entre la circunferencia de la cintura a edad media y la demencia en la edad adulta”, destaca en un escrito titulado “Nutrición para la salud del cerebro: ¡eres mañana lo que comes hoy!”.

Resalta que hábitos dietéticos saludables que apoyan la salud del cerebro deben comenzar a una edad temprana en la vida si se desea reducir su riesgo de desarrollar demencia.

Pero para muchos la pregunta es: cuándo y por dónde empiezo ya que hay demasiada información y mucha parece ser verdadera y profesional.

Mitzkun cita a la nutricionista Erin Van Valkenburgh, especializada en Nutrición Gerontológica, quien afirma que no hay una dieta mágica, no hay una dieta para prevenir la demencia, y no hay (hasta el momento) una píldora, vitamina o mineral único que puede prevenir o revertir la enfermedad de Alzheimer.

Por lo que la recomendación universal es “comer alimentos naturales y ricos en nutrientes, hacer ejercicio durante 30 minutos al día, y dormir lo suficiente".

Para toda la familia

Lo más recomendable es una dieta balanceada de alimentos naturales, es decir una dieta balanceada con alimentos lo más cerca de su estado natural como sea posible, inalterado y sin refinar para que sus nutrientes esenciales permanezcan intactos. Los alimentos procesados, envasados pueden producir inflamación o malestares de salud.

  • • Vegetales: para saber cuánto se debe comer la persona puede observar al plato como un gran círculo, donde el 50% debe contener entre 2 y 3 tipos de verduras diferentes y coloridas.
  • • Proteína, puede colocar carnes magras, Carnes magras, huevos, pescado o legumbres
  • • Grasas: 1-3 cucharadas de grasas saludables, incluidas aceite de oliva, aguacate y aceite de coco.
  • • Frutas: 0-1 piezas o porciones (una porción es ½ taza o del tamaño de una pelota de béisbol).
  • • Panes/Cereales/Almidones: 1 porción por comida. (una porción sería una rebanada, ½ taza, o una papa pequeña).
  • • Leche y productos lácteos: 1 porción por comida (una porción sería 1 taza de leche líquida, ½ taza de yogurt natural, 1 oz de queso fresco o duro).
  • • Fluidos: el agua es la mejor opción, limite el café y jugos de frutas a 1-2 porciones por día.
  • • Dulces: el chocolate negro tiene la mayoría de los beneficios de salud, limite los dulces a 0-1 porciones por día. Si bien las pautas anteriores son generales, algunas personas se sienten mejor si limitan o evitan los panes y productos lácteos.

Se debe aclarar que las pautas anteriores son en términos generales, pero se conoce que muchas personas se sienten mejor si limitan o evitan los productos con gluten y productos lácteos; por lo que no habría diferencia nutricional si en una etapa adulta se suprimen estos alimentos.

Agua, que nunca falte

En una publicación de Revista Habanera de Ciencias Médicas, las especialistas y máster en Nutrición en Salud Pública, Miriam Bolet Astoviza y María Matilde Socarrás Suárez el proceso de envejecer se asocia a pérdidas de líquido intracelular y extracelular, unido a la atenuación en el mecanismo de la sed asociada a la edad, por lo que ocasiona mayor riesgo de pérdidas y aumento de la vulnerabilidad de los diferentes órganos y sistemas de nuestra economía a las consecuencias de la deshidratación.

“Por ello, y como norma, debe recomendarse la ingestión diaria de, al menos, 1.5- 2 litros de líquido en cualquiera de sus formas. Tener en cuenta que hay que brindarles a los ancianos, no esperar a que la pidan”.

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