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MIAMI.- Un golpe accidental que le dio en el pecho su hija de dos años, mientras la cambiaba de ropa, hizo que días más tarde la colombiana Zulma Sánchez recibiera un diagnóstico que jamás se le hubiera pasado por la cabeza. Después de las pruebas de rigor, el médico le dijo que tenía un tumor de ocho centímetros y que debía someterse a un procedimiento contra el cáncer de seno.

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La noticia, como es apenas compresible, le cayó como un “balde [cubo] de agua fría” a esta bogotana de 31 años. “Yo estaba cambiando a mi hija y ella me dio una patadita en el seno, se me inflamó; luego me salía un líquido que me producía ardor y fui al médico, que me descubrió una bolita cancerosa”, explicó la experta en Marketing y Publicidad.

Pero si algo llama la atención en esta mujer, que se describe a sí misma como una persona que siempre ha sido muy saludable y se alimenta bien, es su forma de mirar la vida, a pesar de que padece esa enfermedad, al igual que decenas de miles alrededor del mundo y a cual la ciencia aún no le ha encontrado una cura definitiva.

“Zumi”, como le dicen sus familiares y amigos cercanos, tiene claro que solo con positivismo y determinación podrá vencer el cáncer, un reto que asume todas las mañanas con una fortaleza que se vuelve contagiosa para toda la gente que camina junto a ella tras ese objetivo. “Yo no me voy a dejar vencer”, afirma, mostrando carácter y decisión frente a ese mal.

Actitud positiva

Si de actitud positiva se trata, Zulma tiene suficiente. A través de sus cuentas en las redes sociales de Instagram y Youtube se dirige a diario a centenares de seguidores, especialmente mujeres, a quienes les da consejos sobre la mejor manera de vivir en medio de las dificultades que genera el cáncer en un ser humano.

Zulma Sanchez
Zulma Sánchez tiene la certeza de que solo con una actitud positiva y de la mano de Dios se puede salir adelante frente a cualquier problema de salud.

Zulma Sánchez tiene la certeza de que solo con una actitud positiva y de la mano de Dios se puede salir adelante frente a cualquier problema de salud.

Su espacio se llama “Los Tips de Zumi”, y así como es esta colombiana en su vida cotidiana, abierta y encantadora, los suscriptores del programa pueden verla día a día mostrando una actitud entusiasta que se convierte en un ejemplo no solo para personas que enfrentan esa patología, sino también para otras que afrontan diferentes problemas emocionales.

La tarea que pone en práctica podría parecer sencilla. Afirma que cuando recibió el diagnóstico, “yo me propuse hacer algo que a mí me inspirara y ayudara a olvidar este episodio. Entonces fue cuando surgió la idea de seguir en las redes sociales con mi espacio, pero enfocado principalmente en darles fortaleza a quienes tienen que vivir con esta enfermedad”.

Desde su óptica, la meta que tiene es “potenciar la felicidad” y no pensar que “con el cáncer invadiendo nuestros cuerpos, se nos acaba el mundo”. Otra premisa que cumple en su vida, según dijo, es tener conciencia de que el 80% de la cura de la enfermedad lo aporta el paciente con una postura optimista y el 20% restante es una misión de la ciencia y los médicos.

“Hay que mantener una actitud positiva, aunque a veces es difícil hacerlo porque esto es como una montaña rusa y somos seres humanos que no siempre podemos estar sonriendo”, asegura Zulma, quien dice sentirse más “fortalecida” cada vez que puede hablar con personas que mantienen su misma actitud.

Rodearse bien

En ese sentido, la publicista estima que una persona que pasa por un mal momento en la vida, cualquiera que sea, no puede rodearse de personas que, en vez de ayudar, solo traen más sufrimiento y pensamientos negativos, que repercuten en el alivio definitivo de una enfermedad.

Cuando recibió el dictamen médico, Zulma recuerda que llamó por teléfono a algunas personas cercanas que terminaron llorando cuando supieron de su padecimiento. “Estas personas me querían dar consuelo y terminaron bañadas en lágrimas; entonces fui yo quien tuve que darles consuelo”, resaltó.

Por tanto, enfatizó, “también hay que rodearse de personas que han sido pacientes de cáncer y que lograron vencer esta enfermedad. Escuchar sus testimonios, su valor, su decisión de mantenerse vivas y sanas. Eso me mantiene viva”.

Zulma agradeció el apoyo que ha recibido de muchas personas y se refirió a la periodista dominicana Rosmery Santana, quien le abrió las puertas en la Universidad Urbe, en donde a principios del mes de octubre se realizó un evento que reunió a influencers y personalidades de la prensa que apoyan las causas sociales relacionadas con el cáncer.

“No se trata de discriminar a nadie, ni ser elitistas, pero hay que alejarse de las personas tóxicas, las personas negativas, para rodearse solo de personas que brillen con luz propia, que te ayuden a salir adelante, y si en algún momento te juntas con esas personas que estén deprimidas o tristes, que sea para darles buenos consejos”, apuntó.

Esta colombiana de actitud vibrante también tiene por “técnica” recibir las sonrisas de los demás como una forma de “terapia”, pero, mejor aún, aconseja “sonreír uno mismo para engañar al cerebro, que reacciona a las órdenes que uno le está dando”. En ese momento de la entrevista, Zulma dejó de hablar y mostró una amplia sonrisa.

Tener fe

Apelando al viejo refrán que reza: “La fe mueve montañas”, Zulma no concibe esta etapa de su vida sin la fe en Dios y la Virgen María, aunque advierte que no es “religiosa” ni tampoco le gusta hablar de estos temas “con todo el mundo” porque –aseveró– “cada uno puede creer en lo que quiera”.

Sin embargo, desde su punto de vista particular, esa cercanía con Dios le ha permitido que el temor propio que se deriva de una enfermedad letal, como el cáncer, sea “menos pesado” y “más llevadero”.

Tan fuerte es su fe que asegura que “pronto esto será una experiencia que me servirá para darles aliento a otras personas que sienten cerca la muerte, como yo también lo sentí, pero no podemos dejarnos ganar de una enfermedad sin dar la batalla”.

Finalmente, Zulma trae a cuento que su diagnóstico le fue dado este año, en plena Semana Santa católica. “Claro que me sentí muy mal, mi esposo me apoyó en todo momento, pero cuando pasaron los días supe que Dios todo lo hace con un propósito y creo que el mío es tratar de aliviar el sufrimiento de muchas personas con un mensaje de esperanza”, recalcó con voz recia.

Hasta el momento, esta colombiana ha sido sometida a siete quimioterapias y su tumor de ocho centímetros ha quedado reducido a cero.

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