MIAMI.-“Reloj detén tu camino, porque mi vida se apaga…”, dice el coro de uno de sus boleros más emblemáticos que popularizara en su voz el chileno Luis Enrique Gatica Silva, conocido como Lucho Gatica.
MIAMI.-“Reloj detén tu camino, porque mi vida se apaga…”, dice el coro de uno de sus boleros más emblemáticos que popularizara en su voz el chileno Luis Enrique Gatica Silva, conocido como Lucho Gatica.
El célebre intérprete falleció a los 90 años el pasado 13 de noviembre, fecha en la que el Gobierno mexicano decretó un día de duelo oficial. El bolerista murió en Ciudad de México, donde vivió más de medio de siglo.
“Se fue rodeado de sus hijos y de amor. Ahora está en un lugar mucho mejor. Estaba en una edad en la que cualquier enfermedad complica”, declaró a los medios de prensa su hijo, el actor Luis Gatica.
Sin embargo, según la prensa mexicana, su salud pudo haber empeorado debido a la diabetes que padecía y un deterioro cognitivo, el cual -según informes- afectaba su memoria hace más de tres años.
Poseedor de una estrella en el Paseo de La Fama de Hollywood desde 2008, y honrado con un Grammy a la Excelencia en 2007, el mayor reconocimiento que entrega la industria musical, Lucho Gatica, El Rey del Bolero, deja el legado de haber hecho suyos en su voz temas como La barca, Yo vendo unos ojos negros, Voy a apagar la luz, Historia de un amor, Bésame mucho, Contigo en la distancia, entre muchos otros clásicos, cuya interpretación le valió la admiración de figuras como Elvis Presley, y luego sirvió de inspiración a Luis Miguel, Christina Aguilera y un sinfín de estrellas de la música pop.
El bolero más triste: su partida
Armando Manzanero, Alejandro Sanz, entre otros artistas manifestaron su pesar con flores y expresaron sus condolencias. Julio Iglesias despidió a su “queridísimo compadre”. Las muestras de cariño se hicieron sentir hasta Rancagua, ciudad natal de Lucho Gatica, que vivió tres días de duelo oficial.
Para México, país al que se mudó en 1957, fue “uno de los suyos”. Y es que la capital azteca le abrió los brazos en la década del 50, cuando su nombre se hizo leyenda y comenzó una aventura musical que lo convirtió en el maestro del bolero internacional.
Con su talento, logró traspasar las fronteras de Chile y conquistar al mundo, incluso al gigante asiático, lo que le permitió codearse con grandes de la música como Frank Sinatra y Nat King Cole.
Referente de la cultura popular de un continente, Lucho Gatica grabó más de ochocientas canciones, las que marcaron a distintas generaciones de cantantes de habla hispana, popularizando temas como El reloj (Roberto Cantoral), Bésame mucho (Consuelo Velásquez) y Sinceridad (Rafael Gastón Pérez), Contigo en la distancia (César Portillo de la Luz), Historia de un amor (Carlos Almarán) y Sabor a mí (Álvaro Carrillo), éxitos que se inmortalizaron en 13 discos de estudio y 15 películas.
Además, novelas como La tía Julia y el escribidor (1977), de Mario Vargas Llosa, o títulos de Guillermo Cabrera Infante y Alfredo Bryce Echenique, hicieron que su obra alcanzara niveles de popularidad inimaginables para el chileno.
El hombre de la voz aterciopelada
Lucho Gatica compartió escenario con Luis Miguel, uno de sus discípulos que modernizara el sonido del bolero en la década del 90.
A los 85 años, grabó su último álbum de estudio titulado Historia de un amor (2013), al que se sumaron estrellas como Laura Pausini, Nelly Furtado, Michel Bublé, Luis Fonsi, Miguel Bosé, entre otros.
Pero, ¿cómo logró Lucho Gatica su lugar en el bolero y sobresalir entre los consolidados intérpretes de México, país que, al igual que Cuba, ha buscado erigirse como la capital industrial del bolero?
Según expertos, fue su voz y maestría de emplear el tempo rubato, técnica que permite la libertad expresiva y rítmica por un ligero exceso de velocidad y luego la ralentización del tempo de una pieza a discreción del solista, es decir, una forma de conversar la canción. Y esto hacía que cuando cantaba pareciera que susurraba al oído.
En los últimos años, debido a problemas vocales, su ritmo de trabajo disminuyó, pero se mantuvo en el ojo público a través de homenajes que le ofrecieron en el Festival Internacional de la Canción Viña del Mar, y como juez en Cantando por un sueño, show cazatalentos de Canal 13 (Chile) en 2007, mismo año en el que recibió el Latin Grammy a la excelencia.
En 2018, celebraron sus 90 años en Rancagua con la develación de dos estatuas de bronce: una en su honor y otra a su hermano Arturo. Descanse en paz, maestro.
