MIAMI.-Albita Rodriguez decidió acudir al baúl de los recuerdos para regalar al público lo más profundo de su poesía. Letras cargadas de sentimiento con las que nos acaricia a través de los acordes de las 10 canciones que conforman el disco Acústica, nominado al Latin Grammy 2019 en la categoría Mejor Álbum de Autor, y del cual se desprende su primer corte promocional titulado Décimas infieles.

Una producción que ya está disponible en todas las plataformas digitales, con la que sigue celebrando y homenajeando sus raíces cubanas con temas en tiempo de guajiras y sones, y en los que el hilo conductor es la guitarra acústica y el contrabajo. Álbum, además, en el que sustituye la percusión cubana por el cajón, una manera de evocar su pasión por la música peruana y el flamenco.

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La mítica artista cubana fue parte de Café con Camila, programa digital de DIARIO LAS AMÉRICAS, y anunció su concierto este viernes 4 de octubre en Ball & Chain, y su regreso a Yuca, en Miami Beach, escenario que marcó una etapa muy importante en su carrera y en el que se presentará el 25 de octubre.

Albita, sorprendes con un disco lleno de poesía y que te reivindica como compositora.

Yo empecé con mi guitarra en Cuba. Realmente mis inicios fueron como trovadora rescatando la música tradicional del campo de Cuba y haciendo fusión con mi guitarra. Mis padres fueron repentistas de punto guajiro, entonces la décima es mi hábitat normal. Yo no lidié con muñecas, lidié entre bongo, güiro, clave, décima, punto guajiro y sones, entonces para mí el verso siempre fue primero.

Después, con el tiempo, el destino me tenía deparado otro camino, porque cuando saqué La parranda, que fue número uno en Colombia, la gente comenzó a conocerme por esta parte bailable, y me ha costado mucho hacer otra cosa.

Tu nombre suele ser asociado con la rumba, con la descarga, pero ahora te consolidas como poeta.

Ha sido volver a mis inicios y a lo que siempre he hecho. Sé que esta faceta no es lo que la gente espera de mí, pero me encanta. Es un disco que he lanzado, porque tenía la necesidad de hacerlo y porque quiero ofrecer otras cosas al público.

Es un álbum en el que le cantas al amor y empoderas con Soy una mujer y estoy aquí, en colaboración con Lena Burke y Yusa, que es un tema que me fascinó.

Yo grabé esa canción en otro de mis discos que se llama Mis tacones, pero ahora lo quise hacer acústico, y todas quienes participan en esta canción son mujeres. La que toca la flauta, el cajón. Yusa es un músico fuera de serie, y a Lena me une una preciosa amistad. Tiene una voz maravillosa y está siguiendo un camino propio que es lo más importante.

Presentas un disco de poesía y letras profundas, cuando la moda de lo que se escucha actualmente no privilegia la lírica.

Yo siempre nado contra la corriente, así que nado bien. Hay que hacer lo que uno crea. Si lo que quieres es ser famoso, esa es otra carrera; pero si amas tu guitarra y las canciones, el camino debe ser otro. Ahora, si tienes la dicha de hacerte famoso siguiendo tu pasión es maravilloso, pero la prioridad es hacer cosas en las que uno crea, sin importa la moda o las tendencias.

Te lanzaste como artista independiente hace 12 años y el disco que presentaste en esa etapa, Albita llegó, recibió un Latin Grammy, ¿qué significo ese reconocimiento tras independizarte?

Tengo que aclarar que yo no me lancé como artista independiente, me lanzaron (risas). Me botaron de Sony y no me quedó otro remedio que independizarme. Estuve dos años sin hacer discos, porque tuve que ir a juicio y gracias a Dios lo gané. Yo tenía que escoger si irme a llorar a la cama o trabajar por mi cuenta. Y empecé a trabajar y a aprender en el estudio, comencé a grabar, a educarme sobre ingeniería y a saber de todo lo que hay que saber para conseguir mis sueños.

Y realmente debí haber ganado dos Latin Grammy, pero fue uno solo porque olvidé poner mi crédito como productora del disco (risas). Así que moralmente tengo dos premios. Y fue muy importante demostrarme a mí misma que lo podía hacer.

¿Cómo le haces para que Cuba siga viviendo en tu garganta, a pesar de llevar tantos años fuera de la isla, geográficamente hablando?

Porque Cuba está en mí siempre. Yo no defiendo la cultura cubana de ayer para acá, no soy un invento. Mi madre a mí no me dio leche, me daba punto guajiro, música, raíz, y folclor. En mi casa había canturías y serenatas. Crecí entre los toques de santos en el barrio y mis amigos tocaban tambores batá, es decir, eso está en mí, como comer frijoles. Yo soy cubana norte, sur este y oeste. Cuba es como mi madre: donde esté, seguirá conmigo.

La Habana, donde naciste y te criaste, está cumpliendo 500 años en noviembre, ¿qué sentimientos te provoca?

No voy desde el 90 a La Habana, pero nací y desarrollé mi adolescencia allí. Aprendí tantas cosas… empecé a trabajar a los 7 años en radio y televisión en La Habana, y a los 17 años en el Cabaret Capri. Trabajé con artistas muy grandes, gente que me enseñó mucho y tengo los mejores recuerdos. La Habana –al igual que Cuba- viaja conmigo siempre.

¿Y qué significa Miami en tu vida?

Miami es mi renacer, es todo. Es como la madrastra buena, a la que en algún momento tienes que decirle gracias, aunque no quieras, por eso le escribí una canción (I love you Miami). Yo llegué a este país a empezar de cero. Y esta ciudad me ha permitido todo: disfrutar del café cubano, abrir mi mundo y poder luchar por mis sueños como artista, como mujer latina y como cubana. Y me ha dado lo más importante: la libertad.

Albita Rodríguez se presenta el viernes 4 de octubre en Ball & Chain, y el 25 de octubre regresa a Yuca, en Miami Beach. Para conocer más acerca de su música, visite su perfil en Instagram @albitacantante.

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