NUEVA YORK.- Pedro Almodóvar expuso toda su vulnerabilidad en la película semiautobiográfica “Dolor y gloria”. Ahora regresa a la femineidad no solo con el cortometraje aspirante al Oscar “The Human Voice” (“La voz humana”), que llega esta semana a Estados Unidos, sino con una próxima producción que lo reúne con su musa Penélope Cruz.

"“Madres paralelas” comenzará a rodarse el 21 de marzo en Madrid si el virus no se entromete”, reveló el maestro manchego del cine, quien aprovechó el confinamiento para escribir un nuevo guión al ver frustrados sus planes de filmar el año pasado por primera vez en Estados Unidos debido a la pandemia.

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“Vuelvo al universo femenino y a la maternidad también, que es un tema que siempre me ha apasionado. Pero en este caso la maternidad, las madres que aparecen, son muy distintas de las que ha interpretado antes Penélope”, dijo Almodóvar a The Associated Press vía Zoom desde Madrid.

“Son madres digamos muy imperfectas, y es la parte casi que como autor más me ha interesado, sobre todo porque madres abnegadas y heroicas ya he hecho varias. Y va un poco sobre la descendencia, sobre los hijos, pero también sobre los ancestros y bueno pues, sobre la familia”, agregó.

Y eso no es todo lo que tiene entre manos.

Tras haber filmado su primera producción en inglés con Tilda Swinton -una adaptación de la obra teatral “La voz humana” de Jean Cocteau sobre una mujer desesperada tras el abandono de su pareja- planea aventurarse con otro corto en inglés y en un género que aún no ha explorado: el western.

"Y es que la experiencia de hacer un cortometraje ha sido muy refrescante para mí”, expresó Pedro Almodóvar, cuyo último corto había sido “La concejala antropófaga” de 2009.

“He recuperado un poco esa sensación lúdica que para mí era el rodaje de las primeras épocas, de las primeras películas, porque me he permitido más libertades de las que últimamente he podido permitirme”, dijo.

“The Human Voice” se estrena el viernes en el norte de California, Miami y Chicago antes de llegar a otros mercados de la nación. El 2 de abril, arribaría al Film Forum de Nueva York.

El cineasta de 71 años, quien tuvo COVID justo antes de que la cuarentena comenzara en España hace un año, conversó con AP sobre el confinamiento de la protagonista en “The Human Voice” y las libertades técnicas que se tomó, además del papel del streaming en la pandemia y su deseo de trabajar con la estrella de “The Queen’s Gambit” (“Gambito de dama”) Anya Taylor-Joy.

Las respuestas fueron editadas para mayor brevedad y claridad.

Hace menos de dos años me contaste que esperabas filmar tu próxima película en inglés, entre Texas y México. También dijiste entonces, palabras sabias, que “hasta que no estás rodando nunca sabes si esa es la próxima película”. ¿Quién iba a pensar que el impedimento iba a ser una pandemia?

Pedro Almodóvar: Pues sabes que justamente iba a empezar a preparar esta película de la que te hablé, pero claro, como es un año donde no se puede viajar, no he podido hacer las localizaciones... Entonces he escrito otro guión y es el que voy a hacer ahora. En español, en Madrid, y de un modo asequible. Con actores de aquí. Porque durante este año todo lo que tenga que ver con un viaje internacional es imposible.

Y vuelves a tener a Penélope Cruz como madre.

Pedro Almodóvar: Sí, vuelvo a tener a Penélope como madre, únicamente que ella, que es muy buena madre, así que en este caso le va a resultar más difícil. El papel es más duro comparándolo con las madres del pasado. Pero ya hemos ensayado mucho y yo espero que esté muy bien. No en vano ya nos conocemos mucho.

Has dicho que habías coqueteado con la idea de adaptar “La voz humana” desde hace muchos años. ¿Tuvo algo que ver que la historia se desarrollara en confinamiento con la decisión de hacerla en este momento?

Pedro Almodóvar: La verdad es que la tenía pensada antes de que llegara el confinamiento, pero sí que la película, además de una historia de una mujer desesperada por el abandono de su amante, ese es un confinamiento, el hecho de no ver la luz más allá del túnel cuando alguien está tan locamente enamorado como Tilda Swinton en la película. Se convierte en una metáfora de esta época, porque ella está confinada primero en el decorado que hemos hecho para su casa, pero después ese decorado forma parte de otro lugar también cerrado en el que se mueve como un fantasma, que es el estudio donde se rueda.

La cámara se sale en más de una ocasión de las paredes del apartamento para mostrar el estudio y los equipos como si se tratara de exteriores. Parece un guiño al teatro y un énfasis a ese confinamiento en el que nos encontramos.

Pedro Almodóvar: En efecto. Como experimento tenía muchas ganas de salirme del decorado y mostrar digamos la materia del artificio cinematográfico, las maderas, la construcción, las paredes vacías. Pero además también no era solo un capricho visual sino por ejemplo, el hecho de que una mujer esté en una terraza mirando el “skyline” (la línea del horizonte) y comprobemos que no existe “skyline” sino lo que hay es una pared, da la impresión de que su soledad es mayor, que vive dentro de la oscuridad y vive casi como un fantasma. El hecho de tener también la conversación (telefónica) en movimiento con los “earphones” (auriculares) y no ver a quién se dirige le da un aire de soledad mucho mayor al personaje y resulta también más fantasmagórico. He tratado de unir lo puramente teatral, que es el monólogo, con también algo esencialmente cinematográfico, que es el lugar donde se rueda y los materiales con los que se rueda. No es teatro filmado, pero es teatro dentro del cine.

Tilda es completamente magnética en esta película. ¿Qué tal fue trabajar con ella?

Pedro Almodóvar: Pues yo tenía un poquito de miedo por el hecho de enfrentarme al inglés, pero por otra parte también era una de las razones de hacer el corto, que el hecho de que durara 30 minutos... era una especie de ejercicio para descubrir si era capaz de dirigir en inglés. Entonces iba un poco con aprehensión, pero la verdad es que ha sido clave la intervención de Tilda porque desde los primeros ensayos se creó una química increíble entre los dos. Nos hemos entendido desde el primer momento y yo no he tenido la sensación de estar hablando en otro idioma. En definitiva, el idioma que hablábamos los dos era el idioma del cine.

Tu último cortometraje había sido “La concejala antropófaga” de 2009. ¿Qué tal retomar este formato?

Pedro Almodóvar: Pues fíjate que cuando yo terminé “Dolor y gloria” había una pregunta que nos preguntaban siempre que era cuál es tu próximo proyecto o qué es lo que te gustaría hacer. Se desconcertaron un poco cuando yo dije que lo que a mí me apetecía y con lo que soñaba era con hacer un corto, y con hacer justamente este. No es que yo hubiera perdido la libertad haciendo “Dolor y gloria”, en absoluto. “Dolor y gloria” es una película absolutamente libre en todos los aspectos, pero el metraje de hora y media o dos horas te obliga a unas cosas que no tienes por qué tenerlas en cuenta. Quiero decir, al ser 30 minutos yo me he permitido muchas más libertades de los que me permitiría un largometraje, por el mero hecho narrativo.

Como salirte del escenario...

Pedro Almodóvar: Claro. Yo por ejemplo salirme del escenario no hubiera podido hacerlo en un largometraje, porque no tiene el sentido que tiene aquí. Entonces he recuperado un poco esa sensación lúdica que para mí era el rodaje de las primeras épocas, de las primeras películas, porque me he permitido más libertades de las que últimamente he podido permitirme. Ha sido muy refrescante para mí, como recuperar aires nuevos.

Siempre has sido un defensor de la experiencia cinematográfica. Bajo las circunstancias actuales, ¿qué opinas del formato de streaming?, ¿Ha cambiado tu percepción del streaming en este momento?

Pedro Almodóvar: No, lo que sí es que el streaming ha llenado el vacío que en mí deja el hecho de no poder ir al cine. En Madrid hay cines abiertos, pero la programación es muy modesta porque las grandes películas están secuestradas por los estudios. Aun así, sigo yendo por lo menos una vez a la semana. No soy tan fanático de ver series en televisión, (pero) la última que he visto que me ha gustado mucho es “Gambito de dama” y adoro absolutamente a la actriz, que he leído en alguna entrevista que quiere trabajar conmigo y voy a decirle que sí. Ya me comunicaré con ella para decirle que absolutamente, porque es un físico que me interesa muchísimo; puede ser mil personajes distintos y es muy, muy buena actriz. También sigo con fidelidad los episodios y las temporadas diferentes de “The Crown”, que es un verdadero espectáculo. Yo soy partidario de las plataformas. Mi lucha es que el modelo de los “theaters”, de las salas de cine, no desaparezca sino que debe convivir con la ficción en plataformas. Es muy importante estar en una sala donde la pantalla es mucho mayor que la casa donde vives. Las grandes películas, las buenas películas, merecen absorberte por entero.

FUENTE: AP

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