Cada publicación de Aly Sánchez es un pedacito de vida: momentos reales, luchas diarias, triunfos sinceros. Con su peculiar forma de expresarse, mezcla de picardía, dulzura y mucha valentía, ha logrado no solo divertir, sino inspirar. Esta guajira, como ella misma se autodenomina, no se limita a entretener; ella transforma, empodera y, sobre todo, humaniza las redes.
Su icónico personaje, Migdalia Rondón, se ha convertido en una figura entrañable, un reflejo cómico de la cultura cubana que provoca carcajadas y, a veces, hasta lágrimas de nostalgia. Pero más allá del humor, Aly ha logrado conectar desde la sensibilidad, abordando temas como la maternidad, la inmigración, los sacrificios y el amor por la familia, siempre desde una perspectiva honesta y cercana.
A propósito de que este junio Migdalia cumple una década regalándonos sonrisas, DIARIO LAS AMÉRICAS conversó con la actriz que da vida al personaje.
- ¿Qué significa para ti este personaje?
¡Muchísimo! Migdalia nació como una broma entre amigas, una forma de reírnos de situaciones cotidianas, pero con el tiempo se transformó en algo mucho más grande. Se convirtió en un canal para expresar todo lo que muchas veces callamos. Es una mezcla de mujeres que conocí, de frases que escuché de mi abuela, de vecinas que marcaron mi infancia. Migdalia es desparpajo, pero también ternura, sabiduría popular, y una forma de sanar a través del humor. A veces digo que ella dice lo que yo no me atrevería, pero también tiene una mirada muy clara sobre la vida. Ha crecido conmigo y yo con ella. Me ha dado una voz nueva. Ella es la Celine Dion de Cuba. (Se ríe)
- ¿Cómo ha cambiado tu vida desde que comenzaste a crear contenido en redes sociales?
Ha sido un cambio radical. Antes, con la televisión, tenía que adaptarme a formatos, tiempos y personajes escritos por otros, aunque debo reconocer que me dio una base sólida. Incluso con mi trabajo en el News Café de la cadena Univisión sigo aprendiendo cada día, pero las redes me permiten ser 100% yo. Me han dado la libertad creativa y, sobre todo, una conexión directa con la gente. Es un espacio donde puedo ser auténtica, sin filtros ni guiones. Puedo hablar de lo que me mueve, compartir lo que vivo y recibir una respuesta directa del público. Esa conexión es poderosa, porque me permite crecer con ellos. A diario me escriben personas de todas partes del mundo que me dicen que gracias a un video se rieron en medio de un mal día o que se sintieron identificadas. Y eso, para mí, es lo más valioso: usar el humor y la verdad para acompañarnos, y eso no tiene precio.
- ¿Qué retos enfrentaste al salir de Cuba y comenzar de nuevo en Miami?
Salir de Cuba fue como soltar una parte de mí. Llegar a Miami fue empezar de cero, sin saber lo que venía, con muchas ilusiones pero también con incertidumbre. Tuve que trabajar en lo que fuera, reinventarme muchas veces. Fue duro, claro, pero también me hizo más fuerte. Cada puerta que se cerró me obligó a buscar otra, y en ese camino fui encontrando mi voz. Aprendí que uno puede perder todo, menos la capacidad de reírse, de volver a empezar. Y eso lo llevo conmigo cada día.
- En la mayoría de tus videos tocas temas sensibles para los cubanos. ¿Es importante para ti hablar desde la experiencia?
Totalmente. Hablar desde mi experiencia me permite ser honesta. No quiero parecer perfecta, porque no lo soy. Tengo días en los que me siento poderosa, y otros en los que no puedo ni con mi alma. Ser madre es hermoso, pero también agotador. Migrar es una aventura, pero también una herida. Compartir eso, con humor o con lágrimas, nos acerca. Cuando alguien me dice: “eso que dijiste lo viví igualito”, sé que estoy haciendo algo que vale la pena. Porque al final, todos buscamos lo mismo: sentir que no estamos solos.
- ¿Qué le dirías a quienes sueñan con emprender en el mundo digital desde su autenticidad?
Que se atrevan. Que no esperen a tener todo perfecto, porque eso no existe. Lo importante es empezar, con lo que tengas. Pero, sobre todo, que no pierdan su esencia. Las redes sociales cambian todo el tiempo, pero lo que permanece es lo genuino. Si hablas desde tu verdad, vas a conectar con personas que te seguirán porque se sienten reflejadas. No trates de imitar a nadie, porque lo más poderoso que tienes es tu propia historia.
- ¿Qué sigue para Aly Sánchez y para Migdalia Rondón?
Vienen muchas cosas lindas, y todas con mucho amor. Estoy trabajando en nuevos proyectos que me tienen muy emocionada, y me retan como artista. También quiero seguir desarrollando espacios donde pueda interactuar con mi comunidad más allá de la pantalla. Pero siempre cuidando mis raíces, mi estilo, mi forma de contar. Y Migdalia… ¡esa nunca se va! Tiene cuerda para rato. Cada día me sorprende con una ocurrencia nueva. Así que sí, prepárense, porque lo mejor todavía está por venir.
- ¿Cómo será la celebración del décimo aniversario de Migdalia Rondón?
La celebración de los diez años de Migdalia Rondón será un espectáculo único que tendrá lugar en Flamingo, la casa que la acogió desde hace cuatro años y ha sido testigo de su evolución artística. Este evento especial promete una noche vibrante, cargada de emociones, música y momentos inolvidables, en la que Migdalia rendirá homenaje a su trayectoria con una puesta en escena impactante, rodeada de su público fiel y figuras destacadas del medio. Será más que una celebración: una noche para recordar el camino recorrido y proyectar todo lo que está por venir.
- ¿Qué representan para ti Yoyi, Preña Palma, Hectico, Bea, Pututi, el Mocho y todos esos personajes a los que le has dado vida y con quienes haces un trabajo excelente?
¡Mi amor, eso es un arroz con mango con carne y refresco de paquetico incluido! Yoyi es el que siempre tiene un cuento que no se le entiende, Preña Palma vive en otra galaxia y me tiene más hostinada, Héctico es más intenso que una novela turca, Bea se cree fina pero tiene tremenda lengua, Pututi siempre está en talla pero no da pie con bola, y el Mocho… ¡el Mocho es el más cuerdo de todos, y eso que le falta una mano! Ese grupo no es una familia como la gente, es una telenovela más melosa que las de Televisa, que ni tú ni nadie se la quiere perder.
Es broma, esa fue Migdalia la que respondió, que se apodera así de mí. En serio, ellos, más que mis amigos, son mi familia. Han creído en mí, me han acompañado en mis momentos más difíciles y, sin imaginarlo, le han dado vida a esos personajes de una manera extraordinaria. Quienes los conocen personalmente no podrían imaginarse que serían capaces de hacer lo que hacen. Me siento muy orgullosa de ellos.
- Sabemos que siempre hay detractores en el camino de todos, y más para quienes, como tú, tienen una presencia tan visible. ¿Cómo manejas las críticas y qué le dirías a aquellos que no comprenden o no apoyan tu forma de ser tan genuina y abierta?
Las críticas siempre estarán, eso es algo con lo que aprendí a convivir. Yo prefiero no enfocarme en lo negativo. Mi objetivo siempre ha sido ser yo misma, y eso implica mostrarme tal como soy, con mis virtudes y mis defectos. A quienes no me entienden o no apoyan lo que hago, les diría que cada quien tiene su camino y sus razones para hacer las cosas. Yo no estoy aquí para agradar a todos, sino para ser fiel a mí misma y a quienes me quieren y respetan mi trabajo. Y si eso molesta o no es del gusto de algunos, lo respeto, pero sigo mi camino haciendo lo que creo bien.
- ¿Qué es el éxito para Aly Sánchez?
Para mí, el éxito comienza con mi familia. Es mi base, mi lugar seguro, mi verdadera felicidad. Luego, está en poder dedicarme a lo que me apasiona y en lo que me siento realizada. También es tener la posibilidad de ayudar a los míos. Hace poco pude comprarle una casita a mi mamá, y ese fue uno de los días más felices de mi vida. El éxito, para mí, no es solo algo personal; es también poder inspirar, dar esperanza y motivar a otros. Creo firmemente que el éxito alcanza para todos. No hay que destruir ni pisotear a nadie para lograrlo. Al contrario, cuando se comparte y se construye desde el amor, la empatía y la solidaridad, se vuelve aún más valioso.
Hoy me siento feliz y en paz. Hace un tiempo me casé, no con grandes formalidades, pero sí con mucho amor. Para mí, fue un paso más en ese camino de éxito que construyo desde lo esencial: el compromiso, el amor y el ejemplo para mis hijas. En nuestra familia, lo más importante es el amor, y ese amor crece cada día.