MIAMI.-“Con nuestra forma de hacer teatro intentamos que el espectador salga de la vorágine actual, reencontrándose desde un lugar más humano, recuperando la comunicación cara a cara, centrada en las personas. Que vuelva a escuchar el silencio y ponga atención en los detalles, en el gesto humano. Es nuestro deseo”, dijo a DIARIO LAS AMÉRICAS Santiago Tobar, director de la compañía chilena Silencio Blanco, que llega a Miami con la pieza Chiflón, el silencio del carbón, 27 y 28 de enero a las 8:30 p.m., en el On Stage Black Box Theater del Miami Dade County Auditorium, una producción organizada por FUNDarte y Culture Shock Miami.
La historia es aparentemente sencilla: un eje se derrumba y un joven minero debe viajar a Chiflón del Diablo, una de las minas más peligrosas de Chile. Pero más allá del relato, para sus hacedores las emociones son de vital interés. Lograr conectar con el público sin usar diálogos, es un viaje tan hermoso como arriesgado. Esta representación marcada por la magia visual, un hábil trabajo de marionetas de papel periódico y un cosmos de sonidos aleatorios, intenta llamar la atención sobre la violencia de la economía global desde un montaje pletórico en sensaciones humanas.
“Buscamos hablar de lo cotidiano a través de personajes sencillos pero históricos, del heroísmo de su día a día, convencidos de que la belleza está mucho más cerca de lo que la buscamos. Queremos contar historias de verdad, desde una investigación en la realidad. Tomar esa historia real, transformarla por medio de la estética de nuestras marionetas, y contarla”, destacó Tobar, quien aspira a que los silencios de esta obra logren captar de manera especial la atención del público de Miami, “identificándose con lo que está viendo, desde la simpleza del gesto en una marioneta blanca, y completándolo desde su experiencia de vida”.
La obra está parcialmente basada en El Chiflón del diablo, del autor chileno Baldomero Lillo. Pero el montaje de Silencio Blanco es el resultado de un profundo y laborioso proceso de creación, que sin dudas constituye un lenguaje teatral único, sello estético que identifica a la compañía. Otra de las aventuras que implica no usar diálogos, es poder conectar con un público amplio, sin límite cultural, social o de edad.
Según su director, más que ver una obra, los asistentes podrán “vivir una experiencia teatral”. Sobre la respuesta que, por parte del público, suele tener actualmente este tipo de apuesta teatral, sui generis y arriesgada, respondió: “El público se emociona, se identifica, desde la elocuencia del silencio, frágil y real. El espectador entra en la obra, leyendo en la marioneta blanca su propia experiencia del día a día, desde un lugar humano y cercano. En el fondo se acerca a sí mismo y a sus relaciones”.
Para Tobar, el mayor riesgo al que se enfrenta este singular colectivo de siete titiriteros, es invitar al público a que elija escuchar el silencio, “que esté abierto a poner su atención en los detalles, más que en lo espectacular. Es la reflexión del espectador frente a algo tan sencillo y que tendemos a no ver, a olvidar, a pasar por alto. El riesgo es que el espectador no esté dispuesto a esto, que no quiera, o no se atreva, a salir de su vorágine. En general no sucede. Una vez que comienza la obra, son parte de esta experiencia sin darse cuenta, sin pensarlo, la decisión es inconsciente porque pasa por las sensaciones más que por el intelecto”.
Tal vez por ello sus creadores sienten que los mayores hallazgos de este experimento escénico tengan que ver justamente con el reencuentro con el espectador, con la identificación: “Para nosotros uno de los mayores hallazgos es tomar distintos elementos que existen, y los componemos desde el corazón, relacionándonos con la gente y sus sensaciones. El silencio existe, las marionetas existen, no estamos inventando nada, sino más bien recuperando algo que tendemos a no poner suficiente atención”.
Para realizar sus montajes, Teatro Silencio Blanco investiga en el terreno con los personajes involucrados en sus historias: “Convivimos con estas personas, y queremos traspasar por medio de las marionetas, sus sensaciones, sus dolores, su olor. Aunque parezca difícil se logra en silencio y con marionetas blancas, que no hablan. Ha sido increíble darse cuenta de que todo esto es posible de traspasar desde el gesto humano, que es suficiente para contar una historia, identificar al espectador, y emocionarlo. Todo con una marioneta de papel, que palpita en su corazón”.
“Lo más bello de nuestro trabajo ha sido darnos cuenta de que lo humano es universal, traspasa fronteras, idiomas, edades y culturas. Las personas son las mismas en sus sensaciones tanto en Chile, en Miami como cualquier lugar del mundo, cuando se habla desde el corazón. Y hablar desde ese lugar, se emociona a quien sea”.
Chiflón, el silencio del carbón, este viernes 27 y sábado 28 de enero, 8:30 p.m., en On Stage Black Box Theater del Miami Dade County Auditorium. 2901 W Flagler St, Miami. Entradas disponibles en ticketmaster.com, por teléfono 800 745 3000, o en el Teatro. Además de estas dos funciones, Teatro Silencio Blanco impartirá talleres para estudiantes y artistas. Para más información, comuníquese al 305 547 5414 y 786 348 0789.