Paul Walker y Brian O'Conner, el personaje que interpretó en la saga “Rápidos y furiosos”, terminaron pareciéndose más de lo que alguien alguna vez se pudiera imaginar.

Después de conocer el mundo del automovilismo, el guapo actor se hizo fanático de la velocidad y empezó a coleccionar automóviles. La mayoría eran Porsche y BMW.

Fue en un Porsche Carrera GT donde perdió la vida.

El 30 de noviembre de 2013, a las 3:30 de la tarde, Paul salió junto a su amigo Roger Rodas de un evento que apoyaba a las víctimas del tifón Haiyan, que había dejado más de 6.300 muertos en Filipinas.

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No hubo testigos del siniestro, lo que dificultó la labor investigativa del hecho que se alargó durante dos años antes de cerrarse. Según detalles de las autoridades, el auto excedía la velocidad indicada, perdió el control y se estrelló contra un poste de luz y unos árboles del barrio Valencia en la ciudad de Santa Clara. Enseguida, el vehículo se incendió dejando completamente calcinados los cuerpos, destacó caracoltv.com.

La investigación forense estima que el actor y su amigo iban a 160 km/h cuando perdieron el control y que el impacto se produjo a unos 70 km. No obstante, una de las principales causas de la catástrofe fue el pésimo estado de los neumáticos. Aunque el vehículo solo había recorrido 5.500 kilómetros, tenía las mismas llantas con las que salió del concesionario en 2004.

FUENTE: REDACCIÓN

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