sábado 21  de  febrero 2026
TURISMO

¿Cómo esperan el Año Nuevo otras grandes ciudades?

Con nieve o playa o grandes alumbrados, Ville de Québec, Río de Janeiro y Madrid celebran por todo lo alto el comienzo de 2023
Diario las Américas | JESÚS HERNÁNDEZ
Por JESÚS HERNÁNDEZ

MIAMI.- Festejar el fin de año en lugares como Ville de Québec, Río de Janeiro o Madrid, donde la gente celebra las fiestas decembrinas a plenitud, es vivir otros bríos difíciles de imaginar.

Quienes tuvieron en cuenta la recuperación del dólar estadounidense frente a otras monedas y optaron por viajar a unas de estas ciudades, recordarán las vivencias por vida.

Ciudad encantada

Si el sueño es disfrutar el fin de año rodeado de nieve, Ville de Québec lo hará realidad. La antigua capital de la colonia francesa en Norteamérica cuenta con el preciado polvo blanco durante prácticamente todo el mes de diciembre y enero.

Agregue a esto el encanto del viejo casco urbano de la ciudad amurallada, con sus torres, torrecillas y techados piramidales, que rememoran la antigua arquitectura gala.

Quebec es lo más cercano a Europa que se puede encontrar en América. Hay calles empedradas, edificios antiguos y acogedores restaurantes en prácticamente cada esquina.

Todo esto está matizado por abundantes ramas de pino y cintas rojas que adornan las fachadas de las casas y anuncian el carácter festivo al estilo francés joie de vivre que inunda a la urbe quebecuá.

Las luces navideñas del casco antiguo hacen que realmente se sienta como si la Navidad nunca terminara.

De hecho, los Québécoins cuentan con un inmenso mercado navideño, que llaman Marche de Noel, donde abunda la degustación de la buena comida tradicional, el vino y los dulces caseros. Es una feria muy popular que tiene por complemento la oferta de juguetes confeccionados por artesanos de la región.

Del 28 al 31, miles de personas acuden a la explanada de Assemblée-Nationale, donde el gobierno regional de la provincia canadiense organiza conciertos de música al aire libre, aun cuando la temperatura desciende por debajo del punto de congelación.

Además de agrupaciones musicales y conocidos intérpretes de la canción quebecuá, hay disyoqueis cada noche, que desde un inmenso escenario interactivo pone a todos a bailar a pesar del frío.

Río de Janeiro

Playas y ciudades extraordinarias hay muchas, pero pocos lugares cuentan con el encanto de ambas cosas, que unidas a la naturaleza que rodea a Río de Janeiro y la gente que habita en la ciudad hacen a esta urbe sudamericana un lugar sin igual.

Es por eso que Cidade maravilhosa, o ciudad maravillosa en español, vive prácticamente de fiesta en fiesta. Cualquier fecha es justificación suficiente para sacar la pandereta y el tambor y dar rienda suelta a la samba para bailar.

Para los cariocas, la fiesta de Nochevieja es el momento cuando se recargan energías y se sacude todo lo malo que pudo haber pasado durante el año que termina.

Muchos acuden a la playa Copacabana a celebrar la colosal fiesta que tiene lugar sobre la arena y a los pies del Cristo Redentor, que descansa con sus brazos abiertos a 710 metros de altura.

Allí acuden más de un millón de seres humanos a decirle adiós al Año Viejo, a golpe de samba y caipirinha.

Madrid, sin más

La gran festividad comienza en la capital española con el encendido del árbol de Navidad en la plaza de la Puerta del Sol y la iluminación de calles y barriadas.

La Puerta de Alcalá, que desde el año 1778 está “viendo pasar el tiempo”, resalta en la calle Alcalá en medio del intenso tráfico vehicular.

En la Plaza Mayor, donde la historia se remonta al siglo XV, un gran mercado público con carrusel y otras atracciones ocupa el espacio central. Más de 80 casetas ofertan adornos navideños, así como juguetes, dulces típicos y vinos espléndidos que complementan las fiestas.

Todo esto está respaldado por un sin fin de representaciones, en las que no falta el típico Belén, o Nacimiento, que rememora el carácter cristiano de la fiesta.

Son representaciones que, aún en tiempos de modernidad, responden a la tradición cultural del pueblo y tienen por punto final el gran desfile de los Reyes Magos el 6 de enero.

En la noche del 31 de diciembre, cientos de miles acuden a la Puerta del Sol para escuchar las campanadas del gran reloj que preside la plaza y comer las 12 uvas de la suerte, acompañadas de champán, vino o cerveza.

Calle adentro, donde los pasos se pierden en un laberinto de callejuelas, la fiesta continúa en balcones y terrazas. La vida continúa. Un nuevo año comienza.

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