MADRID.-"Todos conocemos el final", escribe David Trueba. "Pero no el cuento". Y la vida consiste en descifrar y disfrutar esas extrañas reglas de juego que ningún niño aceptaría. De cómo intentarlo trata "Tierra de campos", la nueva novela del escritor y cineasta madrileño que estos días aterriza en las librerías.

Han pasado nueve años desde que "Saber perder", por la que se llevó el Premio de la Crítica, lo consagrara como escritor. Pero aunque este libro ya estaba entonces en su cabeza, entre medias se colaron "Blitz" y la película "Vivir es fácil con los ojos cerrados", que se llevó seis premios Goya, además de dos episodios de "¿Qué fue de Jorge Sanz?"

Sin embargo, señala en la librería familiar "La buena vida", hacía tiempo que le "rondaba la cabeza" contar la historia de alguien que se dedicara a hacer canciones. "Creo que en los últimos 50 o 60 años la canción es la expresión artística más importante, más influyente", dice recordando cómo le impresionó ver a los muchos jóvenes que hacían cola en el velatorio de Antonio Vega.

Esa idea, sumada a una anécdota relacionada con su padre que aprovecha para la novela, fueron el germen de este viaje interior que realiza el cantante Dani Mosca mientras se dirige al pueblo donde nació su padre para enterrarlo. Una historia que transcurre de manera zigzagueante a lo largo de 45 años -dos menos de los que suma el autor- y en la que a fogonazos, Trueba va escarbando en las paradojas y conflictos del ser humano.

"Todos mis libros son muy personales, pero quizá en éste es en el que el protagonista más se parece a mí", reflexiona Trueba. Salvo que el músico era hijo único y él, el pequeño de ocho hermanos, entre ellos el ganador de un Oscar Fernando Trueba. A él, por cierto, le dedica "Tierra de campos" (Anagrama). "Ya tocaba", dice entre risas, subrayando que no tiene nada que ver con el "boicot" sufrido por éste en su última película, "La reina de España".

La novela casi coincide en el tiempo con la publicación de "El monarca de las sombras", en la que su amigo Javier Cercas lo convierte en un personaje más. Trueba, que adaptó al cine el bestseller de Cercas "Soldados de Salamina", se apresura a decir que la mirada del escritor lo transforma. "Mis amigos que lo han leído dicen que no reconocen mi voz, porque yo no digo palabrotas", apunta.

Pero sobre lo que más se ha escrito es "la cosa del cotilleo", lamenta en referencia a su buena relación con su exmujer Ariadna Gil, pese a que ella se marchara con Viggo Mortensen. "Aunque me sigue llamando la atención, porque no debería ser tanta sorpresa", añade, apuntando que si ese capítulo de su vida aparece en Wikipedia, por qué no iba a usarse para una novela.

Curiosamente, señala, durante aquel otro viaje que relata Cercas él ya estaba escribiendo sobre la "imposibilidad de reconocerse en unas raíces, por mucho que a uno le digan que son las suyas". "La impostura es una de las cosas que más odio, y yo soy hijo de otra cosa. Mis hijos no podrán encontrar un sitio donde enterrarme, como dice el personaje de la novela", señala. "No tengo ese arraigo. Otros sí, y los admiro".

Dice Trueba que a él le interesa más el "superviviente", ese que como su Dani Mosca se mantiene en la música "sin haber sido un Rolling Stone". Y es que al final, recorriendo esa comarca agrícola al noreste de Madrid que es Tierra de Campos, el protagonista se da cuenta de que en el fondo no es tan distinto a su padre: sólo quiere "que le den un trozo de campo, plantar unas semillas y que al cabo de unos meses pueda ir a vender la cosecha al mercado".

Si "Saber perder" lo situó en el mapa literario, reconoce que "Vivir es fácil con los ojos cerrados" también le ayudó a desterrar muchos prejuicios, porque en el mundo del cine "siempre había sido el hermano de Fernando". Pero si antes jamás se hubiera planteado adaptar a una de sus novelas, principalmente para defender ese espacio propio como escritor, ahora confiesa que está "a punto de cometer una infidelidad".

Se trata de "Blitz" (2015), revela lanzando un suspiro. "Estoy todavía pensándolo", confiesa sin terminar de encontrar una explicación. La decisión, confiesa, lo "perturba un poco". Además, tiene entre manos otro "proyectito minúsculo, casi artesanal", que no sabe si saldrá. Y es que como le dijo alguien una vez, tiene alma de cortometrajista. "Y tenía toda la razón. Disfruto mucho con el 'hazlo tú mismo'".

FUENTE: dpa

Aparecen en esta nota:

 

Deja tu comentario