MIAMI.- Para el artista cubano Aldo Menéndez la creación es un recurso vital, un hábito cercano y necesario que también se proyecta en su entorno familiar, espacio de arte colectivo y voces singulares. Desde que se instaló en EEUU en los años noventa, el arte se convirtió en su mejor modo de afrontar el exilio, y también en una continuidad imprescindible.

Justamente ese sumun de talento y tradiciones dieron al traste con la fragmentación visual que podemos apreciar en su muestra Retratos en chino, que estará en el Kendall Art Center hasta el próximo 4 de octubre.

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Una de las paredes del Kendall Art Center con las obras de Menéndez.
Una de las paredes del Kendall Art Center con las obras de Menéndez.

Menéndez, nacido en Cienfuegos, Cuba, en 1948, estudió Artes Plásticas en la Escuela Nacional de Arte y fue parte de numerosas exhibiciones en galerías nacionales. A su trayectoria se suma haber sido parte del equipo de la primera Bienal Internacional Wifredo Lam, y destaca además su trabajo como director artístico de la revista Revolución y Cultura.

Su obra está en colecciones tan prestigiosas como la del Museo de Arte Contemporáneo de Salamanca, España; el Museum of Latin American Art (MOLAA) de California; y el Ernest Museum, de Budapest. Además, numerosas colecciones privadas alrededor del mundo atesoran sus obras.

Retratos en chino es la condensación de 20 años de obra, de técnicas y conceptos pulidos no solo desde la constancia y el rigor del trabajo diario, sino desde la curiosidad y la inquietud intelectual que lo definen. Es una manera lógica de celebrar sus 70 años. No podría ser lejos de los colores, las formas, las texturas, ese mundo que Aldo sabe habitar con honestidad y puño.

Como expresó el artista a DIARIO LAS AMÉRICAS, “desde joven compartí los planteamientos del Neo Dada, y en un momento determinado, allá por la década de los 90, empecé a seguir de cerca las técnicas del Dada (collage y fotomontaje), desde la experiencia personal que ya traía de la pintura de base fotográfica”.

Sobre las posibilidades que ofrece el collage, indicó que se trata de una “apertura hacia el uso de todo tipo de materiales, sin ninguna restricción, un verdadero aporte que potencia la mezcla o fusión. De ningún modo puedo dejar de mencionar la importancia que tuvo mi iniciación en el entonces nuevo ámbito de la impresión digital como base desde 1999”.

A tono con sus siete décadas, una instalación con 70 retratos en tela integra la muestra. Retratos en chino ahonda en lo indescifrable, aquello que no sabemos leer pero guarda un significado oculto, críptico y, por qué no, seductor. Allí habitan, también, los demonios que mejor inspiran y duelen, horas de trabajo en el estudio, de confrontación con los lienzos, las cartulinas, las formas.

“Si miraba atrás reconocía un par de enfoques esenciales en mi obra, o caminos previos (informalismo-naturalismo fotográfico). La adopción en el 2010 de una serie de retratos que formaban una suerte de instalación, me condujo a ponerle rostros a este tiempo que estamos viviendo”, detalló el artista.

Conviven en la muestra su atracción por el pop art, la abstracción, el collage y el retrato, en una suerte de carrusel conceptual que coquetea con la violencia, el consumo desbordado, el efecto de las ciudades en el ser humano y, muchas veces, una Cuba surreal que aflora de manera intermitente.

Pero “más allá de lo cubano que siempre está presente, soy consciente de los peligros inminentes que ya voces más autorizadas señalan a nivel mundial, precisamente por el abuso de las nuevas tecnologías que tienden a adormilar una parte de la voluntad de lucha, y a controlar y vigilar al propio tiempo a los usuarios”, dando lugar a “demasiada soledad y falta de contacto humano directo”.

El tema de la exposición parte de la “obsesión” de Aldo por las pantallas, “una premonición de este universo en que vivimos hoy. Existe un enfoque primordial que va tomando forma en mí; lo define el título de un libro que leí a principios del 2000, El Shock del futuro, que representa el encuentro de mis nostalgias con la dinámica de cambio de la actual revolución tecnológica”.

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Tres de las obras que integran la muestra de Aldo Menéndez.
Tres de las obras que integran la muestra de Aldo Menéndez.

“Cuando se miran esos nuevos productos desde la visión ingenua de la gente de a pie, la primera reacción por lo general es de incertidumbre, inquietud, extrañeza, de ‘no entiendo bien de qué se trata’. Quien no consigue metabolizarlo a la primera, muchas veces recurre a una frase hecha, muy popular en Cuba, ‘eso está en chino’; lo asiático como sinónimo de raro, de exótico e incomprensible a primera vista”, agregó.

Así conformó la visión espacial de su muestra, como “una suerte de set, donde el espacio que ocupa cada retrato fuera una pantalla, y todas unidas parecieran las paredes de un centro de control de vuelos espaciales o la cabina master de un noticiero televisivo tapizada de monitores, cada pantalla proyectando imágenes de acontecimientos a primera vista inconexos, que van siendo reportados con absoluta inmediatez”.

En medio de esa enorme pecera visual que Menéndez definió como “centro de pantallas”, se dedicó a “ingresar los perfiles de distintos individuos que al formar un coro proyecten una perspectiva del siglo XXI, de esta comunicación universal por fin conquistada por la técnica, que hace posible entenderse a un ruso y a un italiano situados a miles de kilómetros, elemento unificador, lenguaje universal, constructor de la gran nube”.

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El pintor y escritor Aldo Menéndez en su estudio.
El pintor y escritor Aldo Menéndez en su estudio.

Al ahondar más en este concepto, Aldo destacó que en los mensajes que quiere transmitir “se trasluce la crisis de valores en que estamos envueltos. El artista Rubén Torres Llorca compara el set con el capricho que puso al gran Monet a pintar su estanque con nenúfares los últimos trentitantos años de su vida. Guardando las debidas distancias con el maestro francés creo que todo artista contemporáneo necesita sentirse alguna vez dirigiendo las visiones del entorno como quien dirige una gran orquesta”.

Aldo es un artista completo que desborda pasión por la creación en general: no duda en expresarse con la pluma, el pincel y la expresión oral. Y para quienes lo conocen todo esto resulta familiar y agradable. Por eso la inauguración de esta muestra es también un pretexto para el encuentro, la comunión entre artistas.

Así opina Henry Ballate, curador de la muestra y director artístico del Kendall Art Center (KAC). “Es una figura fundamental. Aldo, que era ya parte de la colección de Leo Rodríguez [fundador del KAC], nos brindó su apoyo desde los inicios. Además de conocer la colección y los artistas mantiene una estrecha relación con el coleccionista”, relató Ballate.

“Ha curado varias exhibiciones, presentado otras colecciones en el centro, y también ha escrito en varias ocasiones para nuestro centro y su colección. Aldo es parte de la casa”, añadió.

La muestra se inaugura este viernes 6 de septiembre, a partir de las 6:00 p.m. en Kendall Art Center, y continuará hasta el 4 de octubre. 12063 SW 131st Ave. Miami, Fl 33186.

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