MIAMI.- Tras haber triunfado ante las cámaras de la televisión mexicana, el actor cubano Lenny de la Rosa se reencuentra en Miami con su primer amor: la música. Fue la salsa la que le abrió las puertas de México hace unos 15 años cuando le propusieron formar parte de una agrupación en la capital azteca. Y ahora se propone conquistar la Ciudad del Sol con el sonido del reguetón.

“La música fue mi formación inicial, fue la que me abrió otras oportunidades en otros países, en las telenovelas, en el teatro musical. Pero quería retomar la música cuando tuviera las condiciones idóneas: el equipo bien armado, las canciones, que son materia prima fundamental, que fueran las correctas. Todo se dio en este momento y eso nos hizo tomar la decisión”, contó a DIARIO LAS AMÉRICAS Lenny de la Rosa sobre esta nueva etapa en la que se enfoca en la música.

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Luego de estrenar el pasado año su álbum debut, Rose, ahora regresa con Brujería, el primer corte de lo que será su segundo disco, que asegura llegará antes de que finalice el 2020. La canción, una mezcla del sonido urbano con el sabor caribeño, habla de ese hechizo en el que caen los enamorados.

“Brujería retrata un poco ese dicho que se usa mucho en nuestros países latinos cuando uno está muy enamorado, cuando uno está así volando de amor que uno dice: yo creo que me echaron brujería. Quisimos agarrar esa idea y convertirla en canción. Y salió el tema que es un poco polémico, porque uno escucha ‘brujería’ y te remite a algo religioso, pero nada que ver; es una cuestión de argot popular”, señaló.

“Es el primer sencillo de una producción discográfica completa que tenemos guardada. Pero quiero darle el tour a mi fans y que vayamos descubriendo juntos las canciones, porque hoy en día la música se está consumiendo muy rápido, entonces, quiero sacarle el mayor provecho a las canciones, y que cada una signifique algo y marque una etapa”, añadió.

Entre dos pasiones

El triunfo del amor, Libre para amarte, A que no me dejas o Yo no creo en los hombres, son algunas de las producciones de Televisa que figuran entre sus créditos. Y del teatro musical protagonizó por cinco años la obra Mentiras.

Aunque todos esos proyectos han aportado a su bagaje artístico, si tuviera que elegir, se quedaría con la música.

“La decisión creo que estuvo tomada desde el primer día, solo que en el camino fueron llegando oportunidades de hacer proyectos de televisión y obras de teatro que siempre aportan a uno como artista y suman experiencia y aprendizaje”, dijo.

“Creo que voy a poner un poco de pausa en mi carrera actoral, porque la música es muy demandante en cuanto al tiempo y la energía. Es muy complicado poder hacer dos cosas a la vez y hacerlas bien. Entonces, hay que agarrar el toro por los cuernos. Y creo que este es el momento porque tengo un bagaje de experiencia que me han permitido esto, tengo la calma, la energía y las ganas de enfrentar una carrera en la música”, agregó.

La actuación, su segundo amor, la descubrió admirando la versatilidad de las grandes estrellas que hasta hoy lo inspiran.

“La actuación fue algo que llegó después a mi vida. Siempre he sido de esos artistas que se inspiran en la vieja escuela de los grande artistas a nivel mundial como Elvis Presley o Frank Sinatra. Y ellos eran artistas de muchas facetas, tanto podían hacer cine como hacían discos o giras de teatro. Esas estrellas son las que siempre me han inspirado. Y si en algún momento yo pudiera combinar así mi carrera seria maravilloso”, expuso.

“Pero si tuviera que escoger, escogería la música. Esa sensación tan grande de estar en un escenario en vivo con los fans cantando mis canciones, esa energía que se genera en un concierto, es donde más cómodo me siento, donde más sincero y honesto me siento como artista, es donde mejor vibro. Así que no lo dudaría un segundo: la música es mi mejor aliada”.

Así como la música un día lo llevó a Ciudad de México con apenas 17 años, ahora lo acercó a Miami, donde radica hace un año.

“Salí de Cuba acabado de graduarme de la Escuela Nacional de Arte por un proyecto que se hizo de tocar en una agrupación de salsa. Eso me llevó a México y fue la mejor decisión que tomé en mi vida. Ahí inició mi historia como artista, porque en Cuba lo único que hice fue prepararme”, recordó.

“Miami tiene todas las condiciones, los mejores estudios de música, los mejores foros para hacer videoclips con los mejores directores. Todo eso hace que sea un lugar muy atractivo para un cantante vivir, además de la belleza que hay por acá, (risas), las playas maravillosas y el ambiente está padrísimo”, añadió.

Sobre el estilo musical que ha decido seguir, comentó:

“El género urbano me encanta porque tiene esa alegría que tenemos los latinos, ese sabor para bailar. Es un ritmo muy contagioso y quiero tenerlo presente en mi música, pero siempre voy a ser un tipo romántico que le canta al amor y al desamor, porque mis influencias fueron las grandes estrellas de la música romántica. Esas letras románticas con un ritmo bailable y un poquito de raíces latinas, eso hace que mi proyecto musical tenga su propia identidad. Y me encanta representarlo; que eso me defina me da mucha alegría y me hace sentir orgulloso”.

Con México en el corazón

A México le debe la experiencia actoral, un nuevo bagaje cultural, el gusto por el picante, pero también que ahora no se distinga mucho su origen al hablar.

“Hoy en día, en mi casa hay picante para ponerle a la comida. La música que escucho también tiene mucho que ver con los grandes románticos de México. He tenido la bendición de cantar en el Auditorio Nacional de México, de cantar con mariachi, y hacer tantas cosas que son únicas, que creo que no hubiera podido hacer en ningún otro país. Y eso lo llevo en mi corazón, porque ha sido la puerta de inicio de mi carrera”, manifestó.

Su paso por los foros de Televisa fue un taller riguroso que lo preparó ante las cámaras. Y, aunque tuvo que moldear su modo de hablar al denominado “acento neutro”, en México también recordó al cubano que lleva adentro, ese cubano por el que tantas escenas tuvo que repetir.

“Tuve grandes maestros en Televisa y con los años logré moldear el acento, aunque algunas veces se me sale el cubanito que tengo por ahí. Cuando yo llegué a México me quejaba de que el acento de ellos no era neutro. Y decía pero cómo, si ustedes hablan cantando. Y me decían: no chico, cantando hablas tú. Así fue nuestro acercamiento. Cada país tiene su identidad y hay un dicho que dice: a donde vayas haz lo que viereis. Yo traté de adaptarme lo más pronto posible, me costó años”, contó.

“En las telenovelas a veces tenía que hacer las escenas un par de veces, porque había escenas de mucha emoción o de discusiones y uno suele sacar cómo discute en la vida real. Entonces, se me salía el cubano y me decían: corten, Lenny, acento neutro. Es muy difícil sacar el cubano de mí. Aunque cuando viajo no suelen identificar de dónde soy, porque tengo un acento que ya no sabe de dónde es”.

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