NUEVA YORK.- Escribir guiones suele ser un proceso bastante tranquilo y solitario, pero para una película como “Borat Subsequent Moviefilm” (“Borat, siguiente película documental”) es más bien como un deporte de contacto.

El trabajo de los nueve guionistas nominados al Oscar por la secuela de “Borat” comenzó de manera bastante convencional: una lluvia de ideas, un borrador, una lectura de mesa. Pero tan pronto comenzó la filmación, no podían saber qué ocurriría, cómo reaccionaría la gente al alter ego kazajo de Sacha Baron Cohen, o en qué extrañas circunstancias caería el protagonista.

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Mientras Borat viaja a toda velocidad por el mundo, un grupo de escritores lo sigue, escribiendo y reescribiendo sin cesar para cada escenario en evolución. Por ejemplo, cuando Baron Cohen terminó encerrado cinco días con creyentes conspirativos de QAnon. Anthony Hines, guionista y productor de la película, se acercaba a Baron Cohen llevando furtivamente una escalera a su habitación en el primer piso, como una comedia estilo Cyrano de Bergerac.

“Era bastante oscuro y peligroso”, dice Hines, un viejo colaborador de Baron Cohen. “Fue literalmente subir por esa escalera y asomar la cabeza por la ventana del cuarto de Borat a las 2:00 a.m. y darle retroalimentación y algunas ideas”.

Al igual que la mayoría de las cosas sobre “Borat Subsequent Moviefilm”, la nominación al Premio de la Academia al Mejor guión adaptado es inusual. Pocos guiones de comedia son nominados, pero ambas películas de “Borat” lo han sido. Sus nueve guionistas representan el equipo más grande que haya competido en la categoría. (Cuando ganó en los Premios del Sindicato de Guionistas, Baron Cohen dijo bromeando que fue porque el 60% del gremio trabajó en el filme). Y el título completo de la película -“Borat Subsequent Moviefilm: Delivery of Prodigious Bribe to American Regime for Make Benefit Once Glorious Nation of Kazakhstan” (Borat: Subsequent Moviefilm: Entrega de prodigioso soborno a régimen americano para hacer beneficios para nación que fue gloriosa, Kazajistán”)- es el más largo de una cinta nominada al Oscar.

“Cuando lean la nominación y el título de la película, creo que se sentirá esencialmente como una táctica dilatoria”, dice Dan Mazer en una videollamda con Hines y cuatro de los escritores de la película: Peter Baynham, Dan Swimer, Jena Friedman y Nina Pedrad.

“Si ganamos, será un gran impulso para la industria de fabricación de trofeos”, agregó Hines.

Leer una transcripción del guion de “Borat Subsequent Moviefilm” es una experiencia única. Las descripciones incluyen “Exterior. Plaza Mel Gibson-DÍA”. La forma final de la película es solo una pequeña ventana al bizarro arte de escribir para Borat.

Hay muchas escenas escritas de manera clara, pero escribir un guión de Borat también significa encontrar formas de manipular el mundo real, adivinar cómo responderá la gente y hacer calzar esos encuentros en una narración coherente. Esto lleva, según Hines, a una cantidad extraordinaria de escritura, mucho, mucho más que una película convencional.

“Hay nueve películas”, dice Swimer.

Mucho de lo que hacen nunca llega a la pantalla, ni si quiera está diseñado para eso. Para ayudar a atraer a Rudy Giuliani a la famosa escena de hotel en la película, crearon un documental falso sobre el coronavirus llamado “Keeping America Alive: How Trump Defeated COVID” (Manteniendo vivo a Estados Unidos: Cómo Trump venció al COVID). Después de ver una cinta, la oficina de Giuliani aprobó la entrevista bajo la impresión de que era para ese proyecto.

“Ese es un proceso de escritura por sí mismo. Son guiones dentro de guiones”, dice Hines. “Filmamos parte de ese documental con otras personas que no iban a estar en la película como si fuera un carrete viejo con una voz en off que decía algo como: ‘Donde Trump vio un enemigo invisible, los demócratas vieron un amigo invisible’”.

A veces, especialmente durante el periodo previo a las elecciones de 2020, la farsa de la vida real también podía parecer obra suya. Como la conferencia de prensa convocada por Giuliani en la empresa de paisajismo Four Seasons Landscaping, por ejemplo.

“Eso también fue de nosotros”, dice Baynham. “Escribimos eso de Landscaping”.

La mayoría de los guionistas son veteranos de Borat. Muchos de ellos se remontan a “Da Ali G Show”, la serie de comedia de Baron Cohen que se transmitió del 2000 al 2004. Pero en “Subsequent Moviefilm”, Baron Cohen (quien es también uno de los guionistas y era una presencia regular en la sala de escritores), trajo algunas voces frescas a Borat, incluyendo a Friedman, Pedrad y Erica Rivinoja. Su aporte fue clave para mapear la historia de la hija de Borat, Tutar, a través de la misoginia al estilo estadounidenses y la lenta y extraña transición de Borat a lo que podría llamarse feminismo.

Pero como “Borat Subsequent Moviefilm” se hizo en secreto, el solo unirse al proyecto era confuso.

“Ni siquiera sabía de qué película se trataba”, comenta Pedrad (quien ha trabajado en “Saturday Night Live”). “Fui, entré a una sala cerrada, leí el guión. Después de unas páginas dije: 'Esto suena muy parecido a ... no. ¿En serio?'”.

En caso de que se filtraran, los guiones fueron escritos en clave. El nombre de Borat nunca aparece en las páginas. “Un minuto era Sergio de Guatemala, y luego era Apu de Armenia”, dice Hines. Al final, todos los nombres estaban mezclados. Johnny el Mono era Jeremy el Caballo.

Friedman, un veterano del “Daily Show”, fue responsable de la escena ambientada en un centro de crisis de embarazo. Ahí, el pastor Jonathan Bright, a quien se le hace creer que Tutar está embarazada de su padre, todavía argumenta en contra del aborto.

“No puedo creer que tengamos esa escena en una película importante”, dice Friedman. “Recuerdo que hubo una discusión como, '¿Creen que realmente encontremos un pastor que esté de acuerdo con el incesto?' Solo sabiendo lo que sé de esos lugares, pensé, 'Claro que sí'”.

Los escritores interpretaban algunas escenas con los actores de antemano para tener una idea de las posibles respuestas a Borat. Pero también encontraron suficientes personas que decían cosas que nunca se hubieran imaginado. Si Borat pone un espejo frente a la sociedad estadounidense, el reflejo suele ser impredecible e inquietante.

Eso incluye al cirujano plástico Charles Wallace, al que visitan Borat y Tutar, quien dice francamente que le gustaría acostarse con Tutar si Borat no estuviera ahí. El momento todavía tiene estupefacto a Mazer.

“Es un dilema realmente interesante por el que pasamos porque entre más extremo es, menos gente cree que es real”, dice. “Simplemente piensas: '¿Cómo puede existir realmente gente así?' Y sí existen. Los encontramos y es mucho más común de lo que uno se imagina'".

Con frecuencia, sus planes cambiaban. La misma pandemia los llevó a reescribir muchas cosas. A veces la gente notaba que era Baron Cohen disfrazado. Para la escena con Tutar en un evento de mujeres republicanas, Borat fue sacado en el último momento luego de que los productores escucharon algo. En la primera película de “Borat”, se borró una recreación de la Guerra Civil cuando uno de los hijos de los actores vio a Baron Cohen.

Pero los guionistas dicen que Baron Cohen encuentra con frecuencia la manera de hacer que ocurran los ridículos escenarios que imaginan, escenas que creen que son imposibles de lograr. A veces las veían a través de un link de video en vivo; a veces escondidos entre la multitud, como estaba Hines cuando Baron Cohen, vestido con un overol, cantó haciéndose pasar por “Country Steve” en un acto a favor de las armas. O podían estar esperando ansiosamente noticias en la sala de redacción.

“Estamos sentados ahí nerviosos pensando: '¿Cuántos de nuestros chistes lograron sobrevivir?, ¿cómo salió la escena?' Muchas veces recibimos un mensaje de texto diciendo: 'Lo logramos. Hicimos que X pasara. Hicimos que Y pasara'”, narra Mazer. “Es como un trabajo bancario. Es una celebración. Uno dice: 'No puedo creer que eso haya pasado. ¿Cómo lo logramos? Ni en mis sueños más locos imaginé que esta locura que escribimos terminaría manifestándose'”.

FUENTE: AP

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