MIAMI.- Si bien las películas animadas están dirigidas a toda la familia, se espera que los niños sean el público principal de las mismas. Y las que están hechas con la técnica del stop motion tienen un encanto particular sobre la audiencia, como El extraño mundo de Jack, un ejemplo de un filme exitoso logrado por el maestro Tim Burton para hablar de la Navidad sin lugar a clichés.
Sin embargo, en este mismo formato se han creado producciones que poco tienen que ver con el público familiar. Isla de perros de Wes Anderson, por poner una referencia importante, es una película distópica, con algunas escenas violentas e imágenes aterradoras, entre otros contenidos no aptos para todo público.
Este preámbulo sirve para hablar de Memorias de un caracol, del realizador australiano Adam Elliot; una cinta animada nominado al Óscar 2025, que aunque no contiene escenas de violencia, sus temas son muy duros para ser entendidos y recibidos por los espectadores más pequeños.
Rasgos humanos como la resiliencia, la solidaridad y el amor son contrastados en esta propuesta con temas duros de abordar como la acumulación patológica, la cleptomanía, el fetichismo sexual y el fanatismo religioso, entre otros.
El filme
Memorias de un caracol cuenta la historia de Grace y Gilbert Pudel, dos gemelos australianos que, al quedar huérfanos, son separados físicamente. Esto significa para ambos una tragedia por ser uno el apoyo del otro en todos los contextos.
Y es con esta separación que comienza el relato de Grace sobre lo que fue su vida y también sobre los personajes que la rodearon mientras anheló siempre ver de nuevo a su hermano. Destacan en su odiseala leal anciana Pinky o los temibles Ruth y Owen, los padres adoptivos de Gilbert. El nombre de la película se debe a Sylvia, el caracol hembra al que Grace le cuenta todo con lujo de detalles.
"Una película hermosa, emocionalmente inteligente, que cambia y fluye entre la comedia y la tragedia, recordándonos que la vida solo puede vivirse hacia adelante", se reseña en el prestigioso sitio web RogerEbert.com. “Deslumbrante como obra artesanal y como creación de mundos, perocuestionable si la analizamos como una obra de realismo psicológico, que es lo que aspira a ser”, se menciona en The Film Stage.
Sin duda, Memorias de un caracol busca reflexionar sobre la vida a partir de esta historia que en muchas reseñas está descrita como una “tragicomedia” con una estética propia de los filmes más conmovedores.
La película llegará a la plataforma Mundo D Película el 27 de marzo.