MIAMI.-Nacida en La Habana, Cuba, Genie Milgrom llegó a Miami siendo apenas una niña 5 años. Criada en el seno de una familia católica romana, Milgrom comenzó a estudiar su herencia genealógica tras sentirse atraída por la cultura hebrea. Y esto la llevó a practicar el judaísmo por muchos años, hasta que el fallecimiento de un familiar cambió su orientación de vida profesional y personal.

Antes de morir, su abuela le hereda el Jamsah o mano divina, símbolo de protección para los hebreos, junto a unos aretes con una estrella de David. Hecho que con el paso de los años la impulsó a investigar sus raíces genealógicas a través 22 generaciones, proceso que finalizó convirtiéndola en una mujer judía ortodoxa y actualmente prominente investigadora que ha ejercido como presidenta de la Sociedad de Genealogía Judía[CM1] de Miami, del Tarbut-Seferad en España y líder de la Sociedad de Estudios Cripto judíos en la Universidad de Colorado, en Colorado Springs.

Trabajo arduo y profundo que ha logrado que su historia, publicaciones y libros como Mis quince abuelas, hayan alcanzado éxito en Israel, parte de Europa y todo EEUU.

- Llama la atención el estudio tan y acucioso profundo de su árbol genealógico, ¿de dónde surgió la necesidad de comenzar a investigar a sus ancestros? ¿Fue por curiosidad o una necesidad espiritual mayor?

Yo me había convertido al judaísmo sola por una llama ardiente que sentí, pero por muchas razones no convertí a mis hijos. Fue importante para mí que ellos fueran parte de aquello que me daba tanta felicidad y, por otro lado, quería comprobar que lo que sentía por dentro tenía base en algo real, fue así que comencé a investigar.

Usted regresó a la religión de su propia familia antes de saber que ellos eran hebreos, ¿cómo se produjo eso y qué impacto tuvo?

Esto cambió mi vida por completo. Tardé cinco años en convertirme, y de la noche al día pasé de ser una mujer cubana católica a una mujer judía ortodoxa. Aunque todo me parecía diferente y raro, me sentía completa.

- La trama de su nuevo libro De la pira al fuego tiene similitudes con su propia historia, ¿cuánto hay de realidad y de ficción en el texto?

La parte de la niña en Miami es la historia real de mi vida y la relación entre los años 1400 y la actualidad. La trayectoria de la familia y cómo escondidos iban de pueblo en pueblo es todo real también. Yo diría que un 60 por ciento del relato no es ficción.

- La curiosidad por conocer sobre los antepasados es una intriga que a muchos llama la atención. En su caso, ¿cuánto le aportó realizar una investigación genealógica tan profunda y cuál fue la mayor dificultad emocional que tuvo en ese proceso?

Lo más difícil fue involucrar a mi familia, que siempre me ha apoyado. Al completar este estudio, el resultado indicó que todos mis antepasados eran judíos, no obstante, hoy día todos (mis familiares) son católicos practicantes.

Esto ha sido muy difícil emocionalmente. He cambiado por completo mi identidad. Gracias a Dios tengo todavía muchas amistades de los años en el colegio St. Theresa en Coral Gables, Lasalle y Barry College, donde estudié. Ellos me han aceptado y apoyado.

Mi familia, padres, hermanos, hijos y primos están de mi lado, pero no es fácil vivir como una mujer judía ortodoxa entre cubanos católicos.

- Sorprende el título del libro, De la pira al fuego, porque el solo hecho de leer la palabra “pira” evoca dolor y sufrimiento, no obstante, usted refleja una historia de fuerza espiritual.

La pira es donde quemaban a todos aquellos que se convertían y se mantenían practicando el judaísmo secretamente. Yo tengo expedientes de los juicios de 40 miembros de mi familia que fueron capturados en la Inquisición. Muchas de las mujeres murieron quemadas en la pira, y yo admiro el valor que tuvieron de no negar su fe. El “fuego” representa esa llama espiritual del alma que nunca murió y que sigue prendida dentro de mí y de todos, quienes como yo, están regresando al pueblo judío después de 523 años.

Genie Milgrom presenta "De la pira al fuego"el miércoles 9 de mayo, a las 7 p.m., en Books & Books, en Coral Gables, 265 Aragon Ave.

Aparecen en esta nota:

 

Deja tu comentario