MIAMI.-Nació el mismo día que el maestro Leonard Cohen, 21 de septiembre, pero con treinta años exactos de diferencia. Quizá no sea casualidad porque el legendario músico -de forma premeditada o no- está presente en su nueva producción, disco que incluye el tema Despedir a los glaciares, con el que hace referencia al mítico interprete.
Salvavidas de hielo es un arriesgado experimento sonoro con el que el artista se impone límites, que nuevamente le permiten explorar la infinidad de posibilidades que ofrece solo la guitarra. Se trata de una apuesta con la que también logra homenajear a los trovadores y redescubrir el instrumento que ejecuta hace cuatro décadas.
Salvavidas de hielo cuenta con un solo elemento sonoro: la guitarra ¿De dónde surgió la necesidad tan grande de economizar medios?
Me gustan mucho los límites en el proceso creativo. Como decía Stravinski: “Cuanto más me limito más me libero”. Y aunque parezca paradojal, cuando uno determina un coto de caza se da cuenta de que el círculo que acaba de determinar es infinito. En una serie de números reales entre el 1 y el 2 hay infinidad de números intermedios. Cuando te das cuenta de que la infinidad no depende del marco que le pongas, encuentras muchos detalles en los espacios pequeños. El disco está solo hecho con guitarras y hubo que buscar mucho para dentro de este instrumento, hubo que profundizar. A diferencia de lo que hacemos en el mundo de hoy, donde el paradigma del conocimiento es saber muy poco de muchas cosas, yo quería utilizar el submarinismo, saber mucho de una cosa e ir en profundidad. Y esa cosa es la guitarra.
¿Qué dijeron los percusionistas sobre trabajar solo en base a la guitarra?
Nos odiaron durante unas horas (risas). Son amigos muy queridos todos, pero se vieron muy limitado al principio. Sin embargo, es como cuando entras en una habitación oscura y las pupilas están cerradas y se van abriendo, después de un rato empiezas a encontrar los detalles, y eso fue lo más lindo del proceso. Fuimos encontrando detalles que no veíamos de la guitarra a primera vista. Aprendí muchas cosas sobre este instrumento que yo no sabía que existían, y hace más de cuarenta años que uso la guitarra cotidianamente.
¿Hubo miedo de que el disco no resultara con un solo elemento sonoro?
Sí, hubo miedo, eso no me había pasado nunca en otros discos. Nos pasó dos veces concretamente el hecho de decir: “Esto no va a funcionar”. Vamos a llamar a un tecladista, un baterista, unos vientos, porque tampoco es cuestión de sacrificar las canciones, pero al final seguimos. Nos quedamos quietos y las pupilas se seguían abriendo y surgían detalles. Al final, quedó un disco muy monocromático, desde la portada que está hecha con un solo elemento: un bolígrafo Bic azul. El álbum tiene un solo recurso: la guitarra. Y el titulo tiene un solo elemento: agua flotado sobre agua.
¿Por qué decidiste grabar en México buena parte de este álbum? ¿Necesitabas salir de España?
El disco fue grabado de una manera muy cotidiana, es decir, incorporé la composición a mi vida. Me levantaba en la mañana, llevaba a mis hijos a la escuela y a la vuelta en el coche ya se iba abriendo el radar. Cualquier cosa que pasara en el transcurso de la escuela al estudio de grabación se me pegaba, y de ahí podía salir una canción. Estaba en un estado de mucha apertura emocional. Luego me pasaba hasta siete horas encerrado frente a la hoja en blanco escribiendo. Fue muy duro porque se extendió mucho el proceso de composición, y cuando yo estoy escribiendo soy muy inestable anímicamente. A veces tengo una euforia desmedida porque he resuelto una estrofa. Y a veces una tristeza inmensa e injustificada porque no he resuelto una canción. Todo eso duró un año. Después necesitaba salir de mi vida cotidiana, de mi soledad, de mi silencio, por eso decidí ir al lugar más ruidoso y más colorido del mundo de habla hispana que conozco, Ciudad de México.
¿Por qué decidiste invitar a Natalia Lafourcade, Mon Laferte y Julieta Venegas? ¿Qué le aportaron al disco?
La gente me dice: “Qué bueno que has convocado a estas intérpretes para empoderar a la mujer”. Voy a ser muy sincero, ninguna de ellas necesita de mí, ni que las empodere ni mucho menos. Cada una tiene su propio poder, y no fueron convocadas como mujeres, sino como artistas. Las tres son grandes compositoras, por lo cual estoy muy agradecido de que hayan querido sumarse a este álbum. También hay otros grandes aportes como David Aguilar y Joel Cruz Castellano. Toda la selección fue en base al talento y a una afinidad personal, ya que por más talentosa que sea una persona, si no estás cómodo con ella, no puedes hacer una cosa como la que hicimos con Natalia Lafourcade de grabar en vivo durante tres horas frente a frente una canción, son emociones muy intensas.
Se aproxima la entrega de los premios Oscar. Tú recibiste este reconocimiento en el año 2005, ¿cómo recuerdas ese triunfo?
Fue un momentazo. Algo muy poderoso en mi vida y la historia -para bien y para mal- se escribe por las anécdotas, y esa es una de las más claras y potentes que he tenido en mi vida.
¿Fue un hito en tu carrera?
No sé si en mi vida personal, pero fue un hito en mi carrera. Las condiciones laborales durante un tiempo cambiaron y mediáticamente marcó mucho, porque es un tema que vuelve siempre a estar arriba de la mesa. Yo venía trabajando en una dirección y con una curva de crecimiento, de trabajo y de viajes constantes, pero esa curva pegó como un acelerón. Sin embargo, luego volvió a retomar su curso. A mí me parece que eso está mejor, no me gustan los atajos, me gusta el camino.