MIAMI.- Si vives en Miami puedes estar mucho más al tanto de la televisión que se hace en América Latina. El talento de Juan Pablo Urrego impresiona: intimida, pero para bien. Cuando comienzas a charlar con él entiendes todo mejor. Uno de sus referentes a la hora de "armar" personajes es el gran actor Philip Seymour Hoffman.

Su acento paisa, de Antioquia, se disfruta mientras hablas con él. Y también que siendo tan joven, tiene solo 31 años, pueda permutar tan cómodamente de un registro a otro. Ha hecho series como "Nini" (en Argentina), o "Las hermanitas Calle", "Sin senos si hay paraíso" o "Sobreviviendo a Escobar", en la que caracteriza a uno de los más renombrados sicarios de Pablo Escobar: John Jairo Velásquez, también conocido como Popeye.

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¿Cómo te preparaste el personaje de JJ Velázquez? ¿Fue difícil?

Sí, fue difícil. Primero porque generó mucha polémica acá en Colombia, la gente no quería ver esa historia, mucha gente estaba en contra. Se hicieron campañas para que mucha gente no viera el producto. También hay una diferencia y es que él está vivo. Entonces es complicado hacer a alguien que está vivo y que tuvo esa historia.

Tuve la oportunidad de reunirme con él, de conversar. Me sirvió mucho para conocerlo, para entenderlo, para mirarlo, para observarlo. Y yo también le expliqué qué iba a hacer, que quería encarar el personaje con mucho respeto, que en ningún momento lo quería ofender. Fue muy tranquilo; me dijo que hiciera mi trabajo, que no me preocupara. Y ahí empezó todo.

Fue muy difícil, sobre todo por quién es él, por todo lo que hizo en este país y porque está vivo. Ese pequeño detalle cambia todo. Algunos actores han interpretado a personas vinculadas al narcotráfico, pero que ya han muerto. La diferencia es que JJ Velázquez está vivo, y que iba a ver el trabajo. Yo estaba seguro que él lo iba a mirar e iba a estar pendiente de lo que pasaba. Para mí era una presión muy grande saber que él lo iba a ver, y que iba a juzgar. Quién más que él iba a saber si está o no bien hecho. Le gustó mucho y fue muy generoso conmigo. Al final el proceso fue muy gratificante.

¿Qué queda en Colombia de la cultura que dejó el narcotráfico?

El narcotráfico en Colombia ha dejado enseñanzas muy malas. Es una de las épocas más tristes que ha tenido este país. Todavía se puede ver el ambiente de violencia, esas historias violentas que pasan y creo que son gracias al narcotráfico. Esas ganas de ganar plata fácil, de solucionarlo todo con violencia. La ley del más fuerte: si tengo armas y te puedo matar, pues te mato.

Y también en las mujeres. Muchas por estar con una persona que tiene dinero, hacen cualquier cosa. Esa es la cultura del narcotráfico, las ganas de poder y de ganar plata fácil.

En agosto pasado, en Premios Tu Mundo, dijiste: “por momentos la ficción es la única realidad que conozco”. ¿Qué agradeces a la actuación?

Le agradezco por las experiencias que me ha dado, que son muchas. Viajar, conocer otros países, trabajar en otros países, estar en festivales de teatro.

También por las personas que he conocido desde que trabajo en esto, por las personas con las que he trabajado. Me ha dado la oportunidad de hacer lo que más me gusta que es crear ficción, crear personajes.

¿Cómo se tomó tu familia lo de que quisieras ser actor? ¿De quién recibiste el mayor apoyo?

De mi padre y de mi madre, desde el principio que decidí que quería ser actor los dos me apoyaron mucho. Y desde el principio también me inculcaron que tenía que ser el mejor, que tenía que estudiar, que me tenía que preparar, que tenía que darlo todo para ser el mejor. Desde muy pequeño me gustó la actuación, el teatro, entonces cuando tomé la decisión no fue una gran sorpresa para ellos.

Con 18 años te fuiste a Cuba, a un taller del Instituto Superior de Arte. Has asegurado que te cambió la vida, ¿por qué?

Era la primera vez que salía solo del país; estaba muy joven, primera vez que me iba a vivir solo. Salía de mi casa, pisaba otro país.

En Cuba vivía dentro de la universidad. Todo el día estudiando; terminaba de estudiar y llegaba a organizar mi cuarto, a prepararme la comida. Fue una experiencia bien bonita, me enseñó cosas que no sabía, cuando vivía con mis papás, o que no valoraba.

Estuve un año viviendo allá y la verdad, sí, me cambió muchas cosas. La manera de ver la vida, a valorar sobre todo.

¿Cuál es tu mejor recuerdo de La Habana? ¿Con qué actores cubanos compartiste allá?

Tuve la oportunidad de conocer personas muy interesantes en Cuba. Viví con personas de Grecia, de Japón, de China, de Chile, Canadá, México, también de Colombia. Entonces compartir con todos ellos, aprender de ellos, lo que estaban haciendo, algunos estudiaban Percusión, Artes Plásticas, Danza; estar con ellos me dejó unas experiencias muy bonitas.

Tuve la oportunidad de recibir clases de un profesor cubano, Orestes Pérez Estanquero, También tuve la oportunidad de conocer a Alexis Díaz de Villegas, de ver teatro, ópera, ballet. Todo eso a esa edad fue muy bonito para mí.

Seis años en Buenos Aires estudiando Arte Dramático intuyo que te impregnaron de una manera de asumir este trabajo. ¿Qué te proporcionó la formación en Argentina?

En Buenos Aires estudié en la escuela de Augusto Fernández y de Julio Chávez. Lo que más me inculcaron fue disciplina, y el respeto y el amor por este oficio. Todos los días estar en constante ejercicio, en constante búsqueda en el trabajo. En estar ahí, leyendo, investigando, estudiando, observando. Ese era mi día a día en Buenos Aires en la escuela, estar trabajando muy duro por lo que quería. Y estar observando, volverse un constante observador. Y sacando modelos de la vida para poder usarlos en mis personajes.

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En "Las hermanitas Calle" coincidiste con Crisanto Vargas, un actor y humorista colombiano a quien admirabas desde pequeño. ¿Cómo fue?

Fue muy bonito trabajar con él porque yo cuando era pequeño él tenía un programa de humor en Antioquia, en Medellín, donde yo vivía. Lo veía hacer sus personajes y me divertía mucho. Trataba también de imitarlo.

Por cosas de la vida un tío mío terminó conociendo a Crisanto. Y un día lo llevaron a la casa de mi abuela, para que lo conociera. Creo que yo tenía siete, ocho años. Entonces conversó conmigo un rato, hicimos jugando unos personajes, pero yo estaba muy tímido, tenía mucha pena.

Me preguntaba que si quería ser actor, que si quería trabajar en televisión. Recuerdo que le decía que no sabía, de hecho hay un video por ahí sobre ese encuentro. Y veintidós, veintitrés años después estoy trabajando con él. Entonces yo le mostré ese video antiguo y él no lo podía creer, no se acordaba. Se emocionó mucho.

Para él trabajar en ficción era algo nuevo, estaba acostumbrado a improvisar, a ser comediante. Trabajar con libretos y con escenas era algo nuevo para él. Y me dijo algo muy bonito: "que las vueltas que daba la vida, que ahora era yo quien le iba a enseñar a él cómo se hacía".

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Del Toni de "Nini" a "Sobreviviendo a Escobar" han pasado 8 años. ¿En qué crees que has cambiado?

Ha pasado bastante desde ese primer personaje que hice en Argentina al último que hice en Caracol que fue JJ. Creo que he madurado en la manera como encaro los personajes. Pero todas las experiencias y todos los trabajos que he hecho hasta el momento me han servido para llegar y para estar donde estoy.

Fue muy importante para mí empezar a trabajar en Argentina, con ese personaje y con esa historia juvenil, de ficción. Cada trabajo a partir de ahí me ha venido formando para este momento. Y los que vienen de ahora en adelante seguro me formarán para el futuro. Va pasando el tiempo y uno va madurando mucho con respecto a este oficio.

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Si pudieras escoger una de las buenas historias de Colombia que no se han contado, ¿por dónde te irías?

La televisión colombiana se ha encargado de contar muchas. A mí particularmente me gustan mucho las historias costumbristas, las de época, las de superación.

Me gustaría hacer o que hicieran la historia de un futbolista, Andrés Escobar. Me gustaría que contaran su historia.

Dime cinco de tus películas preferidas y quién es tu actor fetiche

La saga de "El Padrino", "El club de la pelea", "Las horas", "Deseando amar", "Capote"... son muchas. No terminaría.

Me gusta mucho el cine y veo mucho cine. Sean Penn es un gran actor, pero me identifiqué mucho y me sigo identificando con Philip Seymour Hoffman, es mi actor favorito.

¿Con qué actriz aún no has trabajado, que te gustaría hacerlo?

Aquí en Colombia me gustaría trabajar con Margarita Rosa de Francisco, con Julieth Restrepo. Y de afuera con Meryl Streep, Julianne Moore, -hace una pausa y sonríe- ¿por qué no?

Eres futbolero, aunque sin fanatismo. ¿A qué equipos sigues?

Soy muy, muy futbolero. Me gusta mucho el fútbol. Todo el tiempo estoy viendo noticias de fútbol y mirando deporte. Soy hincha del nacional de Medellín. Pero me gusta ver la liga española, la liga inglesa, la alemana. Me gusta estar al día con todos los clubes del mundo y atento a lo que está pasando.

¿Salsa cubana o tango argentino?

Me la ponen difícil con esta pregunta, porque las dos me gustan mucho. Pero... me quedo con la salsa cubana, me gusta bailar salsa. Me inclino por ahí.

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