MIAMI.- La cantante española Rozalén tiene un gran deseo para el 2021: poder cantar en vivo las canciones de su nuevo disco, El árbol y el bosque, que luego de haber iniciado su creación dos años atrás, logró materializarlo desde el confinamiento.
MIAMI.- La cantante española Rozalén tiene un gran deseo para el 2021: poder cantar en vivo las canciones de su nuevo disco, El árbol y el bosque, que luego de haber iniciado su creación dos años atrás, logró materializarlo desde el confinamiento.
“Todo va a depender mucho de la salud y la situación en el mundo, pero ojalá que el año que viene estemos subiéndonos al escenario para cantar estas canciones. Es lo que más anhelo, porque claro cuando hago canciones siempre pienso en cantarlas, (risas). Nunca me había pasado no poder cantarlas y ahora me muero de ganas por irme de gira con mi banda”, expresó Rozalén, durante una entrevista que concedió a DIARIO LAS AMÉRICAS vía telefónica desde Valdemorillo, un pueblo en las afueras de Madrid.
“Y si se puede, vamos a Miami porque la idea es cruzar el charco cuando nos dejen, hacer conciertos allá o ir de promoción. Así que prometo que en cuanto se pueda, estoy ahí de primera; supongo que se tendrá que calmar todo bastante”, añadió.
La artista, dos veces nominada al Latin Grammy, dijo haberle impregnado su esencia en su cuarto álbum de estudio, cuyo título se deriva de una analogía entre lo individual y lo colectivo.
“Llevo haciendo canciones desde hace más de dos años, pero este año, antes de la pandemia, ya tenía algunas canciones producidas y tenía muy claro de qué quería hablar en las canciones que me faltaban. Y terminé de componer el disco en el confinamiento”, dijo Rozalén.
“Venía de un disco en el que ya me andaba buscando. Y por eso me tocó empezar por mi raíz y mi familia. Por eso el disco anterior contaba tantas historias de mi casa, que tenían que ver con la historia de mi país”, agregó sobre su material discográfico anterior, Cuando el río suena (2017), nominado al Latin Grammy como mejor disco del año.
El árbol y el bosque
Pero había llegado la hora de mirar hacia adentro y cuestionar hasta su propia existencia. Y el 2020 fue ideal para hacerlo.
“Ahora me tocaba ponerme frente al espejo. Me di cuenta de que el hilo conductor de las canciones que me iban saliendo era el viaje interior, de la introspección, de preguntarme qué sentido tiene mi vida y por qué me cuesta estar en soledad; que necesito quererme más, cuidarme más. Y también tiene mucha crítica social y muchísimos estilos musicales muy bailables. Así que creo que es un disco profundo, además, con la metáfora del árbol y el bosque: el individuo y lo colectivo, pues decido centrarme en mi árbol, en mi persona”, detalló Rozalén sobre la esencia del álbum.
Una de las canciones incluidas en el nuevo álbum de Rozalén es Amigas, junto a la chilena Mon Laferte, un tema que dedica a la importancia de cultivar las amistades, aunque asegura que las que son verdaderas perduran en el tiempo.
“Veo más a mis amigas que a mi pareja. Además mi chico sabe que necesito mi tiempo con ellas. También tengo mis momentos de decir: esta noche tenemos cena de chicas, porque hablamos de ciertas cosas cuando ellos no están delante (risas). Yo necesito dedicarle mucho tiempo a mis amigas; a las de toda la vida, de mi pueblo, de mi ciudad; a las que voy haciendo ahora. Además, creo que todas somos bastante leales y eso es lo más valioso del mundo”, expuso Rozalén.
“Y también es precioso que haya amistades que son tan de verdad que, aunque pase el tiempo y no hayan estado hablando o no se hayan visto, cuando se vuelven a ver está todo igual. Es hermoso la gente nueva que se mete en tu vida y se queda para siempre. Hay que disfrutar de todas las personas que aparecen en el momento adecuado, porque la vida son etapas”, añadió.
De las 13 canciones que conforman El árbol y el bosque, la que más le ha tocado es La línea, porque aborda la crisis humanitaria que muchos viven en las fronteras, historias que ha escuchado y necesitó convertirlas en canciones.
“La línea es una canción dolorosa y es la que más me ha costado escribir, porque es un tema muy delicado que me duele mucho: la muerte en las fronteras, todo lo que he ido conociendo en estos últimos años acerca de la crisis de emigración, de muros, todo el drama aquí de las muertes en el Mediterráneo. Y pues no puedo conocer determinadas realidades que me cuentan las propias personas y no contarlo. Creo que esa es la canción que más me duele”, manifestó.
Un año de aprendizaje entre canciones
No cabe duda que el 2020 ha sido un año difícil, pero Rozalén prefiere quedarse con lo mejor, aún después de haber perdido recientemente a su abuela. Precisamente, se aferra al amor por los suyos y a su vocación.
“Como soy muy positiva, diría que este año ha sido de aprendizaje para todos. A principio del 2020 yo decía: este es nuestro año. Y, a pesar de todo, lo sigo pensando. Soy muy familiar, amo a mi familia por encima de todo y en mi trabajo se nota, pero este año lo he reafirmado. Además, se me ha ido hace unos días mi abuelita del alma, entonces estos meses he tenido eso más claro que nunca”, contó Rozalén.
Según explicó la artista, la anciana careció de la atención médica preventiva que requería porque los pacientes con coronavirus son prioridad.
“Mi abuelita se ha ido antes de tiempo quizás porque no ha podido verla ningún médico desde febrero. Tenía 92 años”, señaló Rozalén.
“Esto ha afectado a los más vulnerables, porque aún sin tener el COVID hay gente que se está yendo porque no los han podido atender como deberían ser atendidos. No quiero culpar a nadie, es normal. Han sido 92 años de mucha buena vida, pero sí conozco muchos amigos que han perdido a sus padres o a sus abuelos. Y en las residencias de mayores en Madrid ha sido cruel la situación”, agregó.
Sobre cómo se recupera la capital española del azote del virus, Rozalén comentó:
“Ahora estamos en plena segunda ola. No hay confinamiento, pero hay muchas zonas en las que todo está cerrado y de tal manera como para que la gente se quede en casa. Después de la primera ola, está muy presente el factor económico y eso es lo que impide que todo se vuelva a cerrar. Y no está saturado como la primera ola, pero aún no está la cosa para celebrar”.
“Yo tengo que trabajar, entonces sí tengo mucho movimiento. pero me estoy haciendo muchas pruebas y estamos teniendo todo el cuidado del mundo. He ido a sitios y toco madera, pero de momento el bicho (virus) me rebota”, añadió.
Una enseñanza que le ha dejado el 2020 a Rozalén ha sido la importancia del autocuidado y de valorar el tiempo.
“He aprendido que hay que cuidar a quien nos cuida. Que necesito dedicarme más tiempo, porque dedicarse tiempo es buenísimo para todo lo demás. Y que tengo que sacar tiempo para cocinar lento, para pasear muchas horas, para leer porque la lectura es inspiración y me va a hacer más grande. Ese tipo de cosas que no hacía por la velocidad de todo, pero que este año nos ha obligado a hacer”.
