lunes 27  de  mayo 2024
Letras

La poesía de Mireya Goñi, una vida en versos

En el mes de la poesía, nos acercamos a la creación de la cubana Mireya Goñi Camejo, autora del poemario "Magras estaciones. Poemas del amor y de la vida"
Diario las Américas | GRETHEL DELGADO
Por GRETHEL DELGADO

MIAMI.- Decía Massimo Troisi que “la poesía no es de quien la escribe, sino del que la necesita”. Para la cubana Mireya Goñi Camejo es un dictado urgente que se impone sobre lo cotidiano. En abril, mes de la poesía en Estados Unidos, versos y gestos poéticos se multiplican en torno a un género literario coronado por el misterio, y Mireya nos habla de la familia, de la casa de la calle veintidós y de los fantasmas de la felicidad.

En fechas recientes la autora presentó en Miami su primer libro de poemas, titulado Magras estaciones. Poemas del amor y de la vida, editado por SomosAmor Editorial este mismo año. A la presentación, en el teatro Artefactus, acudieron familiares y amigos. La escritora, directora y actriz Nitsy Grau se encargó de la presentación, y la actriz Belkis Proenza, cuya magia en escena es un regalo para Miami, hizo la lectura dramatizada.

Además de la lectura de sus poemas, los asistentes disfrutaron de las obras originales que contiene el libro. La portada es una pintura del reconocido actor, músico y artista de la plástica Alberto Pujol; mientras que las obras interiores son de la artista María del Rosario “Chamart” Rodríguez Rodríguez.

Como plantea la nota editorial, en este libro “la poeta nos regala el testimonio de sus días sin miramientos, sin cohibirse y sin plegarse al mañana ni al árido después. Para hacerlo, va a buscar en todas partes, dentro de ella misma y allá afuera, va a viajar desde los versos libres al soneto alejandrino, a la redondilla, a los serventesios, y en el recorrido la iremos descubriendo, cercana, simple –que no sencilla– y misteriosa”.

Y agrega: “No falta en estas páginas ni el humor ni el amor desgarrado, el anhelo adolescente que es siempre un grito herido y la pasión mayor del adulto a quien atraviesa el rayo de la soledad. Pasan por aquí el hijo y el padre, la casa, la patria distante y también la madre que algún día se nos va”.

“¡Ayúdame a servir al corazón…!”

Estos poemas le han acompañado desde hace varios años. Como el vino que alcanza su madurez y perfección con los años, ahora se reúnen y salen a la luz en un libro. El poemario, de 80 páginas, se estructura en cinco partes: Poemas sueltos, Poemas de amor triste, Conclusiones escondidas, Poemas viejos, y Poemas de emigrante.

Su voz es catártica, como si escribir fuera un peso que se quita de los huesos, pero que a la vez necesita. “¡Ayúdame, Poeta!”, le escribe a José Martí. “¡Ayúdame a servir al corazón / que late ronco en el camino hacia la vida…”

Escribir es un proceso de purificación, un pase de lista por los principales y más hondos capítulos de su vida. Aquí no faltan los seres queridos que la acompañan, tanto desde la muerte como en esta realidad, y la plegaria que, desde esta orilla y para Cuba, hace a Yemayá: “protégelos, anda, con tu pecho bueno”.

Desde “La Florida mestiza”, Mireya habla –susurra a veces– sobre la casa de la infancia, las comidas de la abuela, los detalles, los olores del pasado, texturas que se entremezclan en un tejido nostálgico y asaeteado por el exilio. En esa palabra hay silencio, como una cápsula, un agujero en un libro de historia, un giro abrupto, pero también una especie de renacer. Tras ese salto al vacío que es dejarlo todo y marcharse, la autora se voltea a mirar lo que ha sido, lo que no regresará. Por eso insiste en recuperar la memoria, en plasmarla en blanco y negro, como las fotos viejas.

Este rescate de lo vivido va más allá de la recreación de las imágenes. Mireya pone el cuerpo en la página, recuerda con todos los sentidos, y de alguna manera se transporta a ese sitio que ya no existe, pero que reconstruye y salva del olvido. “Yo espero con el frío de la noche, de mis huesos / y mis ojos, / que comience el carnaval en Tropicana”, escribe en uno de sus poemas.

Lo plástico y sensorial rebasan su propio cuerpo e impregnan hasta los objetos. En la poesía de Mireya las sábanas están sedientas, Dulcinea vuela “en azul como las abejas”, la calle grita a veces y el sol muerde. Mientras tanto, Cronos sigue devorando.

Más sobre Mireya Goñi

La poeta cubana Mireya Goñi nació en La Habana, en 1966. Licenciada en Letras, en la Universidad de La Habana, especialista en Literatura Hispanoamericana, ha sido bibliotecaria, relacionista pública, especialista de márketing y profesora de Lengua española y Literatura en el área de la educación internacional.

Su formación posgraduada incluye estancias y cursos en instituciones como la Universidad Antonio de Nebrija, en Madrid, y el Centro de Examinación Internacional de Cambridge University, Reino Unido, y el Consejo Europeo de Escuelas Internacionales. Desde 2014 reside en los Estados Unidos.

Magras estaciones. Poemas del amor y de la vida está disponible en Amazon.

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