MIAMI.-Mariaca Semprún es de esas lectoras que prefieren la versión digital. La actriz y cantante venezolana se mantiene informada sobre el acontecer en su tierra natal a través de las noticias que lee en la pantalla de su celular.

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“Sigo al Diario por las redes y siempre me actualizo con la información que publican. No suelo buscar un tema en particular, pero sí me informo de manera digital completamente. No es tan difícil conseguir el periódico cerca de casa, pero en realidad he perdido la costumbre, entonces siempre lo leo de forma digital”, dijo la actriz.

“De los diarios de aquí de Miami, ese es uno de los que leo fijo, porque sé que toca el tema venezolano. Los medios de comunicación en Venezuela están tan censurados que es mejor contar con fuentes de afuera”, añadió.

Semprún supo aprovechar el tiempo en confinamiento para culminar su disco Soy puro teatro, en homenaje a la mítica cubana La Lupe. A inicios de la cuarentena caminó por las desoladas calles del downtown de Miami grabando el videoclip del tema Fever, incluido en el álbum, que vio la luz en mayo, luego de tres años de gestación.

“Es un disco ambicioso, grabado como se grababa en ese época, con 40 instrumentos, en un estudio de grabación y por sesiones. Se empezó a hacer en Venezuela. Todo lo que fue edición, posproducción, mezcla y masterización se terminó en la cuarentena. Como todo se podía resolver de manera digital, no quise detenerme, porque ya había esperado tres años por el disco”, contó.

Pero después de lograr materializar el álbum en plena cuarentena, queda la incertidumbre que enfrentan muchos en las artes escénicas a raíz de la pandemia.

“Aproveché para generar contenido, pero hasta ahora estoy un poco en la calle ciega, buscando caminos verdes donde pueda ejercer mi oficio. Está difícil, porque soy actriz y mi principal trabajo está en el teatro y los teatros ni siquiera tienen fecha cercana de reapertura o de programación”, manifestó.

“Empieza el estrés, la preocupación y entonces hay que reinventarse, buscar otras formas de ingreso, de monetizar lo que hacemos. Y ese es el gran reto que tenemos los artistas de las artes escénicas en estos tiempos”, añadió.

El trabajo discográfico vendría acompañado de un espectáculo en vivo que presentaría en julio en el Colony Theatre, en Miami Beach, en el mismo escenario donde se ha transformado en la icónica francesa Édith Piaf. Pero ahora el público tendrá que esperar para verla convertida en La Lupe.

“Mi ilusión es poder volver hacer el monólogo musical como lo hice aquella vez, hace siete años, en Caracas, pero habrá que esperar. Por ahora me estoy imaginando que podamos hacer conciertos por streaming o con cierta distancia social. De manera que no sea la obra dramática como tal, sino la música solamente. Ese es el proyecto que tengo en puertas”, expuso.

“Ese espectáculo sobre la vida de La Lupe tuvo mucho éxito, porque si bien La Lupe hizo su carrera fuera de Cuba, en Nueva York, Puerto Rico y México, Venezuela fue uno de los países que más visitó. Entonces todavía tiene una fanaticada enorme de esa generación”, agregó.

En estos tiempos, que han servido para la introspección, Semprún ha reflexionado sobre la importancia de mostrarnos tal como somos, sin pretender ser perfectos.

“Por cuestiones de la sociedad, los seres humanos negamos nuestras inseguridades e imperfecciones. Creo que si nos permitimos ser vulnerables e imperfectos, es ahí donde parte nuestro proceso creativo o de transformación, o sea, que no hay que tenerle tanto miedo a esa sensación, porque esa sensación es la que nos abre puertas luego para evolucionar, crecer y convertir eso en algo útil”, reflexionó.

“He estado muy en esa onda reflexiva, mirando hacia adentro, preguntándome qué voy a hacer como artista, cómo mi oficio va a aportar algo a la sociedad en esta nueva normalidad. He estado en varios procesos a la vez: el estrés económico, el personal y el recogimiento necesario”, agregó.

Semprún, quien ha estudiado intensamente a Piaff y a La Lupe para encarnarlas, asegura que lo único que tiene en común con estas dos grandes de la canción es, precisamente, lo que han encontrado en la música.

“Ellas usaron la música, el arte y el escenario como forma de salvación, como un refugio en ese mundo paralelo, donde todo está bien y se acaban los problemas mundanos. Creo que yo también uso la música y el arte como forma de salvación en tiempos difíciles; lo he hecho todo este tiempo”, expresó.

Conociendo las personalidades de ambas estrellas, que eran mujeres vanguardistas, considera que si vivieran en tiempos actuales, defenderían la igualdad y los derechos civiles.

“No sabría decir como reaccionarían a todo lo que está pasando, pero creo que serían activistas por los derechos humanos, abogarían en contra del racismo, del clasismo. Eran mujeres de vanguardia. Creo que estarían promoviendo estas organizaciones que refuerzan todos estos valores sociales como la igualdad de oportunidad y la solidaridad, además, apoyarían al movimiento #MeToo”.

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