MIAMI.- Paloma San Basilio cierra una etapa en su vida artística. La cantante española se despide de los escenarios para centrarse en su otra gran pasión: la actuación.
La cantante española Paloma San Basilio se despide de los escenarios de Miami con un concierto el 12 de abril en el James L. Knight Center
MIAMI.- Paloma San Basilio cierra una etapa en su vida artística. La cantante española se despide de los escenarios para centrarse en su otra gran pasión: la actuación.
Y lo hará ante el público de Miami el 12 de abril en el James L. Knight Center, en lo que será el último show de su carrera en la Ciudad del Sol, como parte de la gira Gracias.
“En Miami, realmente es el último concierto que voy a dar. Y solamente tengo algunos países pendientes adonde puede que vaya a lo mejor en otoño. Países que todavía no he tocado, que están pendientes. La gira empezó en octubre de 2024, hemos hecho unos 60 conciertos”, dijo Paloma San Basilio en entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS.
“Creo que es una palabra [gracias] lo suficientemente pequeña y grande para expresar mi agradecimiento a la gente por el cariño, el respeto, por estar allí y no dejarme nunca sola, y porque han formado parte de mi vida durante todo este tiempo. También a los autores que nos han regalado parte del repertorio que hago, y a todos con quienes he tenido el privilegio de compartir canciones a través de generaciones, algunas de las mías y otras de otros compositores. Hay que ser agradecidos, porque siempre hay algo por lo que dar gracias”, agregó sobre por qué eligió el título de la gira.
Para la cantante, es esencial continuar explorando la creatividad. Y es eso lo que se propone hacer con esta despedida que marca un nuevo comienzo.
“He entrado en otra nueva aventura. Estoy cerrando el ciclo de los conciertos para entrar en una etapa distinta. Empecé en noviembre una obra de teatro en la que también hay canciones, pero lo más importante es el texto, porque siempre he querido hacer un trabajo de interpretación, me gusta mucho la actuación. Y ya por fin encontré con el autor de la obra, Juan Carlos Rubio, el perfil de lo que estábamos buscando. Estoy de gira por toda España hasta finales del próximo año. Estoy muy contenta porque es una obra maravillosa, basada en Dulcinea, el personaje del Quijote, de Cervantes. Así que sigo en los escenarios, pero de una manera distinta”, expuso.
“El artista también necesita transitar a otros espacios, buscar. Seguir aprendiendo e ilusionándose con lo que hace. Y para mí la interpretación, desde muy pequeña, es algo fundamental. Estoy haciendo un trabajo muy actoral, porque Dulcinea es un personaje que nunca habló y le estamos poniendo voz a través de textos del Quijote y de Miguel de Unamuno. Hay canciones que van ilustrando algunos de los cinco personajes, es un personaje femenino, calidoscópico, realmente es como si estuviera interpretando a cuatro mujeres. Y ahí es donde también la música es parte importante, porque siempre el texto va acompañado, como en la banda sonora de las películas. Diríamos que el texto tiene una banda sonora, que es el piano que está acompañándome. Y de vez en cuando hay una canción que ilustra cada momento escénico”, adelantó sobre la pieza teatral.
En las tablas
Aunque su voz ha cautivado al público durante 50 años, la actuación le sedujo a temprana edad y hoy, a los 75, vuelve a su esencia.
“Desde pequeña, fui una actriz que cantaba. Me gustó mucho la interpretación. De hecho, cuando con siete años, montaba mis shows para los amigos de mis padres. Siempre había historias, a veces, eran cómicas, otras dramáticas. También cantaba canciones cómicas o dramáticas. Y eso es lo que he seguido haciendo. Por eso siempre he hecho musicales. Cuando sentía que tenía que volver a la escuela del teatro, hacía un musical. Y ahí seguí aprendiendo, trabajando, para luego seguir con mis giras. La interpretación ha sido siempre fundamental para mí”, dijo.
Asimismo, contó que planea traer a teatros de este lado del Atlántico la puesta en escena, que cuenta con una canción de la autoría de su única hija, Ivana, productora musical, compositora y arreglista afincada en California.
“Creo que es una pieza muy universal. La idea es traerla a América, porque hay varios países interesados. Y además es bastante fácil de mover, porque es pequeño el concepto, aunque realmente es muy grande como puesta en escena y también como idea literaria. Son textos maravillosos, incluso las canciones también están hechas con textos de Cervantes. Menos una que ha compuesto mi hija para la obra, que se llama Mi querido Don Quijote. Cuando terminemos el ciclo en España, creo que a lo mejor para finales del 2027 podríamos hacer una pequeña gira por América. Me encantaría”.
Una vida por la música
A lo largo de cinco décadas de trayectoria, la música le ha servido a la madrileña como instrumento de superación y herramienta para ver la vida de una manera peculiar.
“Esto es una forma de vivir, de conocer el mundo. Es un vehículo maravilloso de comunicación. Te universaliza como persona, porque llegas a cualquier país y ves cómo tus canciones llegan a gente que no conoces. A veces digo: estoy en tantas casas. La música me ha traído una forma de vida, un recorrido. Me ha acercado a países y me ha permitido seguir creciendo como artista y ser humano”, expresó.
“En España antes era muy frecuente, porque las cocinas de las casas daban a un patio, entonces, las amas de casas cuando cocinaban ponían la radio. Y la música pasaba de una cocina a otra sin pedir permiso. Y eso era una forma de comunicación fantástica también”.
Al comparar las letras de aquel entonces con las que surgen en la actualidad, comentó:
“Yo creo que son canciones no tanto de evasión, sino de identidad. Pues que invitan a identificarse con el texto, con lo que está pasando, con lo que cuenta esa persona que canta. Son canciones donde el texto era muy importante. Eso ya es un punto fundamental. Ahora mismo predomina la rítmica, que realmente es maravillosa, pero no deja de ser la zona más básica de la música. Y en cambio allí, en todas esas generaciones, lo que predominaba era la melodía, la letra, la historia. Entonces, es mucho más fácil que la historia penetre y vaya de unas generaciones a otras”.
“Creo que eso es lo que diferencia fundamentalmente. Se ha cambiado la historia y la melodía por la rítmica. Es mucho más fácil de comunicar a tus hijos o nietos una historia con un texto, con unas palabras, con unos personajes y con una línea melódica que tú puedes tararear. Es difícil que una canción trascienda de una generación a otra solamente en base a la rítmica, porque la rítmica empieza y termina en sí misma”.
Pero el canto y la actuación no son sus únicos talentos, también la llama la literatura. Publicó su tercera novela, Uxoa, el secreto del valle, en 2025. Ambientada entre los siglos XVI y XVIII, la historia está inspirada en una pérdida que sufrió en la pandemia.
“Perdí a mi madre muy joven, con 30 años. Mi hermana mayor me llevaba muchos años, era soltera y vivía conmigo. Falleció de COVID y esa pérdida para mí fue tremenda. Entonces, de esa profunda sensación de soledad por primera vez en mi vida, nace la idea de huir.
Ágara, el nombre de la protagonista, significa huida en hebreo”, recordó.
“Para escribir tienes que tener los oídos, la vista y la mente muy abiertos, porque tienes que captar lo que hay alrededor. Muchas de las cosas las encuentras en la gente. En qué te van contando, en cosas que ves. Y luego siempre hay un punto autobiográfico, en el que relatas cosas tuyas que se incorporan a los personajes. Es un trabajo muy difícil introspectivo que me obliga a mirar hacia adentro y tomar la vida con calma, a no tener prisa. A sentarme a tomar un café con leche y ver cómo pasa la tarde hasta que oscurece, y seguir escribiendo. Es muy interesante”.
