miércoles 25  de  febrero 2026
TURISMO

Uganda, un safari por parque nacional de la Reina Isabel

Este espacio protegido, ubicado en el suroeste, es uno de los destinos más visitados del país africano

Elefantes en el río, leones en los árboles, chimpancés en la garganta de Kyambura: el Parque Nacional de la Reina Isabel en Uganda tiene una gran diversidad de especies. Esto se debe a que en el Rift de África Oriental la sabana se junta con selvas y humedales.

Cuando dos chimpancés cruzan el camino en el campo, el experimentado guardabosque siente la alegría de un niño pequeño. Robert Adaruku, de 37 años, se quita los binoculares y se muestra tan exultante como si por primera vez en su vida hubiese visto un mono. “Hoy es un día maravilloso. Tenemos mucha suerte”, afirma.

Adaruku, que lleva 15 años trabajando en el Parque Nacional de la Reina Isabel, en el suroeste de Uganda, sabe que raras veces los chimpancés salen de la selva húmeda en la garganta de Kyambura para desplazarse hacia la sabana abierta. Sin embargo, los higueros son una tentación demasiado grande. Los animales saltan entre las ramas y

disfrutan de la abundancia de frutas.

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Una manada de elefantes a orillas del canal de Kazinga.
Una manada de elefantes a orillas del canal de Kazinga.

No está garantizado en absoluto que uno pueda ver durante una caminata guiada uno de los 24 chimpancés que viven actualmente en la garganta, de 100 metros de profundidad y densamente arbolada. “Por la mañana buscan comida, se llaman y pelean entre sí”, dice Adaruku. En esos momentos es más fácil ver a estos monos. Por la tarde, sin embargo, los animales están sentados dentro de la selva o en árboles

tropicales, prácticamente invisibles para los ojos no entrenados de

los turistas.

El Parque Nacional de la Reina Isabel hace lo necesario para que también los viajeros que conocen bien el mundo animal de África tengan experiencias sorpresivas. Estose debe a la ubicación del parque en el Rift Albertino, la rama occidental del Rift de África Oriental, donde se juntan la selva húmeda, pantanos de papiro,

cráteres y sabanas. Además, entre las placas continentales se formaron aquí el lago Eduardo y el lago George.

Debido a la presencia de diferentes ecosistemas, la diversidad de especies en el Parque Nacional de la Reina Isabel es mayor que en casi ningún otro lugar de África Oriental. En el parque hay más de 610 especies de aves, entre ellas la grulla real, el pájaro heráldico de Uganda. La mayoría de los turistas quieren ver los exóticos

mamíferos terrestres y no se ven decepcionados.

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Un chimpancé encaramado a una higuera en la sabana.
Un chimpancé encaramado a una higuera en la sabana.

Es cierto que también en el vecino Parque Nacional Kibale puede observarse un gran número de chimpancés, y en muchas reservas de África Oriental hay elefantes y leones. Sin embargo, en el parque Nacional de la Reina Isabel hay ambas cosas. Y el paisaje variado ofrece a los animales un escenario variopinto.

El guardabosque Adaruku, que lleva al hombro un fusil de asalto AK-47, guía a los turistas. Desde la copa de un árbol, un colobo mira asustado hacia abajo.

Originalmente, la población de chimpancés en la garganta de Kyambura vivía en una extensa zona boscosa al sur del parque. En el pasado, los dos hábitats estaban comunicados por un corredor que se cortó hace más de 30 años, por lo que los chimpancés quedaron aislados en la garganta.

Sin embargo, la población se estabilizó. “Hace poco perdimos a cuatro ejemplares, que probablemente estaban peleando entre ellos”, dice Adaruku. “Pero también tenemos bebés”. El chimpancé más joven tiene dos años. Sin embargo, el grupo está amenazado por la endogamia. Reabrir el antiguo corredor sería una tarea complicada, porque en medio hay varios pueblos.

Los científicos dedujeron que los chimpancés no necesitan conocer al emisor del estímulo para sentir empatía. (Archivo)
<p> Los científicos dedujeron que los chimpancés no necesitan conocer al emisor del estímulo para sentir empatía. (Archivo)</p>

Los científicos dedujeron que los chimpancés no necesitan conocer al emisor del estímulo para sentir empatía. (Archivo)

Esta tarde, los turistas ya no pueden ver chimpancés en la garganta de Kyambura pero en su lugar se produce un inesperado encuentro con un elefante, que incluso el guardabosque descubre un poco tarde entre las matas. El animal agita las orejas hacia adelante. Una mala señal. “Siente que va a ser atacado”, susurra Adaruku, que ordena a los turistas a que se retiren rápidamente.

Mucho menos estresante es el encuentro con elefantes en el canal de Kazinga, probablemente la atracción más popular del parque nacional. Un viaje en barco por esta vía acuática natural entre el lago Eduardo y el lago George permite observar cómodamente un gran número de paquidermos. Los barcos atracan directamente debajo del Mweya Safari Lodge, desde cuya terraza ya se pueden observar elefantes, búfalos africanos e hipopótamos en el otro lado del río.

Las excursiones en barco no cubren la extensión total del canal, de 40 kilómetros, pero aun así hay mucho que ver. En la desembocadura, en el lago Eduardo, se han juntado bandadas de aves acuáticas, pelícanos, cormoranes, garzas goliat y garzas de cuello negro. Desgraciadamente, el picozapato, un ave única, casi nunca se deja ver.

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El río Kyambura, en el fondo de la garganta del mismo nombre, es el hogar de numerosos hipopótamos.
El río Kyambura, en el fondo de la garganta del mismo nombre, es el hogar de numerosos hipopótamos.

En la cómoda cabaña con sus pesados muebles de madera en la península de Mweya, los turistas pueden contemplar por la tarde con una bebida la puesta del sol, siempre rodeados por empleados atentos. Después de la cena hay bailes folclóricos para entretener a los huéspedes.

Más tarde, un hipopótamo pasa junto a la puerta de la habitación doble, que cuesta 350 dólares (300 euros) por noche. Un safari en África es un sueño para turistas adinerados y al mismo tiempo es un cliché.

Una atracción inusual del parque nacional son los leones de Ishasha, en la parte sur de la reserva, que se suben a los árboles. Esta región está situada al margen de las rutas principales, por lo que

recibe menos visitantes. En la llanura de Kasenyi, una leona se ha acomodado en la sombra de las ramas a una altura de tres metros. Otra experiencia inesperada. Robert Adaruku sería muy feliz aquí, pero seguramente está buscando otra vez a los chimpancés.

FUENTE: dpa

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