jueves 1  de  diciembre 2022
HISPANIDAD

Unidos en el idioma y la diversidad cultural 

La hispanidad es una expresión con múltiples correlaciones, que agrupa a más de 60 millones de personas en EEUU

Por JESÚS HERNÁNDEZ 1 de octubre de 2022 - 19:02

MIAMI.- La herencia cultural hispana, con el idioma español como componente esencial, es motivo de celebración, y la nación, que alabamos, festeja la diversidad cultural, a medida que nos acercamos al 12 de octubre, cuando se habló por primera vez la lengua en tierras de América hace 530 años.

Herencia

Pensadores e historiadores aseguran que la hispanidad es una expresión con múltiples significados, que agrupa a 27 naciones y a más de 500 millones hablantes en el mundo que atesoran en sus raíces al idioma español por componente común.

De hecho, el concepto de la hispanidad trasciende los más de 500 años de historia de la lengua española en América y crece desmesuradamente con el contacto de otras culturas, otras razas, en el continente americano.

Los historiadores aseguran que la palabra hispanidad existe desde tiempos antiguos. Que tiene su nacimiento en el nombre Hispania que fue dado por los romanos a la península ibérica, que hoy es compartida por España y Portugal.

En 1803, el Diccionario de la Real Academia Española definió la palabra como sinónimo de hispanismo, y a esta como modo de hablar peculiar de la lengua española.

Hoy el gran consultor de la palabra define a hispanidad como el “carácter genérico de todos los pueblos de lengua y cultura hispánica”, así como el “conjunto y comunidad de los pueblos hispánicos”.

Primera vez

Cuentan los historiadores que la primera vez que se escuchó hablar español en Estados Unidos fue específicamente en Florida, en el año 1513, cuando el almirante Juan Ponce de León, 107 años de la llegada de los peregrinos ingleses en el barco Mayflower, navegó por las aguas de la península floridana.

Aseguran los historiadores, basados en apuntes de la época, que Pone De León desembarcó en la pequeña isla que hoy llamamos Key Biscayne y que bautizó Cayo Vizcaíno.

Que tocó tierra firme en lo que hoy conocemos como Miami y que allí, en la desembocadura del río, ordenó construir un pequeño campamento militar.

El navegante continuó su ruta rumbo norte hasta tomar posesión de la península, que pensó era una isla, el 2 de abril de 1513, dándole por denominación La Florida, por la festividad de la Pascua Florida.

Evolución

En Estados Unidos, donde acorde con el Censo 2020 unos 62 millones de habitantes tienen origen hispano y hablan español, o al menos podrían comunicarse en español, la lengua está en constante contacto con el inglés hay una implicación que conlleva a nuevas creaciones que son o no aceptadas.

“La realidad que afecta a la lengua, no solo en Estados Unidos sino en todo el continente americano, se tiene en cuenta y son aprobadas o no tras un minucioso proceso”, declaró el secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua Española, Francisco Javier Pérez, en Madrid.

De esta manera, surgen ‘nuevas’ palabras, fruto de la modernidad, como béisbol, jipi, kétchup, tuitear y pantis, pero otras como reporte, yin y marketing, también aceptadas por la muy respetada RAE.

“Melting pot”

A Miami, con su amplia zona metropolitana, que cuenta hoy con cerca de tres millones de habitantes, en la que el 70% son hispanos, la significa su apelativo de Puerta de las Américas, con una impresionante diversidad cultural que denota cada una de las naciones que conforma a Iberoamérica, desde la Patagonia hasta el río Bravo, trayendo consigo la música, la gastronomía y las mejores costumbres posibles.

Desde el arribo de los primeros hispanos hasta el influjo de exiliados cubanos en los años 1960, que buscaban libertad tras la instauración de la dictadura castrista en Cuba, la continua afluencia de otras nacionalidades hispánicas encuentra en Miami el camino pavimentado para hacer sus sueños realidad.

Por un lado, arriban quienes buscan un lugar más seguro para trabajar y criar a sus hijos, otros escapan de la inseguridad social y la falta de libertades.

“No fue fácil al principio. Me sentía fuera de lugar. Incluso sufrí por estar lejos de mi familia, de mi tierra. Creía que me volvía loca”, comentó María Ofelia, de origen cubano, que vino a Miami a finales de la década de 1990 con dos pequeños hijos.

Un par de años después, María Ofelia logró encaminar su provenir y vio a sus hijos avanzar hacia un futuro mejor. “Comprendí que todo en la vida tiene su tiempo y me acostumbré, sin darme cuenta, a vivir en esta tierra como si fuera la mía”, reflexionó.

A diferencia de inmigrantes necesitados, que cruzan la frontera en busca de supervivencia, hay otros que tienen los medios económicos para realizar inversiones y afincarse en este país.

Entre ellos está Miguel Restrepo, un arquitecto colombiano, que luego establecer un nombre en su ciudad natal, Bogotá, optó por invertir sus ganancias en Miami para establecer una nueva firma.

"Miami es un lugar muy atractivo para los latinoamericanos. Pueden estar aquí, con toda su estabilidad sociopolítica y económica, y al mismo tiempo mantener sus raíces culturales", argumentó Restrepo.

Espanglish

Ante todo, está la influencia inevitable de la cultura anglo y el idioma inglés. El llamado espanglish, que tiene por primer indicio el habla del pueblo, dentro de los cánones de la lengua española con influencia inglesa.

Hay quien menciona la existencia de un “español miamense”, que hasta hoy está dado mayormente por palabras y frases traducidas literalmente del inglés y no está apoyado por una estructura gramatical mínima que lo sostenga.

El profesor Oscar Menéndez, que impartió clases de español en Florida International University, señala que no hay un español miamense, sino un “vocabulario localista” que se emplea a diario.

Menéndez cree que la salud del idioma “depende de la importancia que le demos a la lengua y sus reglas mínimas”.

“Hay muchas maneras de estimular el buen uso del idioma, principalmente a través de la lectura y la escritura”, y señaló que los medios de comunicación, radio, televisión y prensa tienen la responsabilidad de promover el vocabulario.

No obstante, la radio, la televisión y en algunos casos la prensa hace lo contrario: estimulan inconscientemente el mal uso del idioma.

“Hay palabras y frases innecesarias, cuyas relaciones ya existen en la lengua española, como “aplicar por un empleo”, “alterar ropa”, “va a correr para alcalde” o simplemente “déjame saber”, que representan incoherencias y disparates que proceden de la traducción literal del inglés.

Luego el exprofesor reiteró que “además de informar, los comunicadores tienen la tarea implícita de ser instructores públicos del habla, la escritura y el conocimiento, y no deben estimular el mal uso del idioma”.

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