jueves 26  de  marzo 2026
ARTE

Vida y obra del pintor Tomás Sánchez llega al cine

El documental ofrece un retrato de la vida y de la obra pictórica del artista, desde su niñez, su adolescencia y estudios de arte en Cuba hasta su auge internacional y exilio

Diario las Américas | JESÚS HERNÁNDEZ
Por JESÚS HERNÁNDEZ

MIAMI.- Tomás Sánchez, uno de los pintores cubanos y latinoamericanos vivos más importantes hoy, llega a la gran pantalla a través del documental Perseverancia, del realizador mexicano Juan Carlos Martín Méndez, y el Festival de Cine de Miami lo presenta en el Koubek Center el lunes 13 de abril a las 7:30 p.m.

En síntesis, el ensayo documental apuesta por realizar un retrato de la vida y de la obra pictórica del artista. Desde su niñez, su adolescencia y estudios exhaustivos en la Escuela Nacional de Arte en Cuba hasta su auge internacional con el Premio Joan Miró en 1980, su exilio en México primero y después Miami y Costa Rica.

Decir Tomás Sánchez es plantear la meditación y la reflexión que abunda en sus cuadros de naturaleza embellecida, y DIARIO LAS AMÉRICAS conversó con el realizador Martín Méndez sobre la elaboración de este filme que nos acerca aún más al artista.

Con el título Perseverancia está enlazado el lugar de nacimiento de Tomás Sánchez, el desarrollo de su vida, la constancia, la tenacidad y el empeño que fueron necesarios para llegar a ser un pintor libre y celebrado.

- ¿Cómo surgió la idea de establecer este enlace?

Fue una enorme sorpresa descubrir que Tomás nació en una comunidad que se llama Perseverancia. Cuando lo supe entendí, inmediatamente, que ese debería ser el título de la película. No solo porque funciona como una metáfora de la perseverancia que implica pintar cuadros cómo los que pinta Tomás (llenos de detalles imposibles), sino porque habla de muchas cosas relacionadas con el hecho de perseverar; de seguir pintando, aunque todas las condiciones fueran adversas (en esa Cuba que le tocó vivir), de meditar todos los días como lo hace Tomás y de mi propia perseverancia al continuar haciendo películas. Perseverancia es un documental que intenta mostrar esa disciplina, ese silencio, esa constancia y ese ritmo, que acompañan la práctica artística de Tomás. La perseverancia, en el caso de Tomás, no es una idea abstracta o una metáfora vacía; es una forma de trabajar todos los días. Es una manera de interactuar con este mundo, de insistir en la búsqueda y de mantenerse fiel a ella en el transcurso del tiempo. Y hablando de disciplina siempre me viene a la mente esa frase del gran maratonista de Kenia, Eliud Kipchogue: “Cuando uno no es disciplinado cae muy fácilmente presa de sus estados de ánimo y de sus emociones, por lo tanto, solo las personas disciplinadas son libres”

- ¿Por qué Tomás Sánchez? ¿Qué le llevó a apostar por hacer este documental?

Mi relación con Tomás empezó a principios de los años 1990 cuando él llega a México, a vivir a Tepoztlán, impulsado por una colaboración naciente entre mi padre, Zacarías Martín y el propio Tomás. Era yo muy joven en esa época, pero desde ahí se empezó a tejer una amistad y una admiración profunda, de mi parte, hacia su obra, hacia su hábito de meditar y hacia su manera de pensar. Yo creo que fue en ese momento, en el que yo estaba terminando la escuela de cine, cuándo algo en mí quedó plantado como una semilla que muchos años después se convirtió en este documental. Creo, además, que hay una intimidad muy profunda en el hecho de que Tomás y yo hayamos sido amigos durante estos últimos casi cuarenta años y eso permite que el espectador se sienta muy cerca de la obra y de la historia de Tomás, que a mi parecer es tan rica, tan inspiradora. Para mí Tomás es una especie de maestro espiritual y creo que la película muestra cómo en esa espiritualidad podemos encontrar un refugio ante la terrible situación que se vive ahora en este mundo. La espiritualidad como un arma de resistencia. Los documentales que a mí me gustan son los que se escapan de la idea tradicional y cronológica para contarse. A mí lo que me interesa es descubrirme a través del otro. Y para eso las narrativas biográficas no funcionan en mi caso. Lo que a mi me gusta es el proceso de descubrir mi propia sensibilidad al mirar a otra gente mirar el universo, y en ese sentido estoy de acuerdo con Oscar Wilde que, en su gran novela El Retrato de Dorian Grey, hace una reflexión en cuanto a que cada vez que un pintor pinta el retrato de alguien, lo que acaba pintando es su propio autorretrato. En ese sentido la película es un retrato de Tomás, un ensayo, pero es en realidad un retrato de mi forma de mirar, de mi forma de sentir y de mi relación con el universo y con las imágenes.

-El documental propone un viaje a través de la vida del pintor, desde su infancia y juventud en Cuba hasta sus estudios de arte, sus primeros triunfos como pintor y su decisión de salir del país en busca de autodeterminación. ¿Podría mencionar algunas de las personas que participan en el documental?

Hay muchos personajes y muchas relaciones afectivas y profesionales de Tomás, que se me fueron revelando al estar escarbando en su vida. Su entrañable relación con la increíble artista cubana Ana Mendieta, que intentamos reproducir en la película, sus vínculos como maestro y cómo participante de la exposición Volumen Uno, que vino a cambiar la historia del arte cubano. Tuve la oportunidad de entrevistar a José Bedia, a José Manuel Fors, a Gustavo Pérez Monzón. También a la admirada artista conceptual Tania Bruguera, amigos de su infancia en la comunidad de Perseverancia, a su prima Yania Requeiro que nos ayudó a entender la infancia de Tomás. Al gran crítico newyorkino de arte latinoamericano Edward Sullivan, a la crítica de arte Carol Damian, a las brillantes historiadoras y compañeras de aventuras de Tomás Clara Astiasarán y Orquídea García, al coleccionista y galerista cubano Ramón Cernuda, que fue fundamental para cambiar una ley y hacer posible que los artistas venidos de paises socialistas pudieran integrarse al mercado del arte estadounidense. A la historiadora de arte Margarita Ruiz, que fue quien logró enviar el dibujo de Tomás a Barcelona a concursar en el Premio Miró, premio que acabaría ganando, y que fue fundamental para que su vida y su destino se transformaran; a Vicente Nuñez del estudio Tomás Sánchez, amigos cercanos del pintor, como el Dr. Raúl Hernández y Julio Taquechel, a Amy Hausmann, directora del lugar histórico de Olana en Nueva York, que fue la casa del gran artista del siglo XIX y fundamental influencia en la pintura ecologista de Tomás, Frederich Edwin Church y a mi padre, Zacarías Martín, que ha sido fundamental en la vida artística de Tomás.

-Tuvimos la oportunidad de ver el avance promocional y percibimos una gran carga poética, tanto en las palabras como en las imágenes, quizá favorecida por la belleza de la naturaleza y la contemplación. También se percibe una dimensión espiritual muy fuerte. ¿Cómo fue el proceso de interpretar y trasladar esos atributos al lenguaje cinematográfico?

Para mi el reto era crear una película que fuera un paisaje, como lo es la obra de Tomás. Que las imágenes, el ritmo, la fotografía y el sonido nos abriesen la puerta al universo pictórico y poético de Tomás y a su vida, tan conmovedora y llena de resiliencia. En ese sentido la idea de la poesía visual, de la contemplación, eran importantes para mí; la conciencia de observar con atención todo lo filmado, el poder capturar a la naturaleza vibrando, el convertir cada secuencia en una plegaria. Creo firmemente que el arte más cercano al cine es, sin duda, la poesía que usa las imágenes y el sonido para crear universos.

- ¿Cómo fue la relación entre el pintor y el cineasta durante el proceso creativo?

Fue muy interesante. Tomás era admirador de mis anteriores películas: Gabriel Orozco y Campo Abierto, sobre el gran artista conceptual mexicano, además de mi película de ficción 40 Días sobre tres amigos que se aventuran en un viaje desde la ciudad de México hasta Nueva York y de ahí de regreso a Tijuana, una correría que cambia sus vidas de forma radical e inesperada. Así que en mayo del 2023 lo contacté porque en ese momento me sentí con la fuerza y la voluntad necesarias para iniciar un documental sobre él. Tomás me respondió que hacía tiempo que esperaba esa llamada y fue así como comenzó todo. Dos semanas después de haber hablado, estaba yo –en San José, Costa Rica– con mi equipo iniciando ese viaje tan maravilloso de Perseverancia. Fue un proceso muy íntimo, muy cercano, mi equipo de trabajo era muy reducido y eso me permitió filmar con total libertad. Eso que dice Wim Wenders: “Un cineasta mientras menos tiene más libre es”. Fui descubriendo, ya en la filmación, muchos detalles de su vida que no conocía, muchas anécdotas y bajo su guía entrevisté a las gentes que lo han acompañado a lo largo del camino. Para mi este proceso fue de los más ricos y veloces que he vivido haciendo un filme. Siempre existió entre nosotros la confianza de decirnos, con mucha honestidad, lo que sentíamos al estar creando el documental y estoy profundamente agradecido con Tomás por haberme abierto una puerta tan amplia a su vida, a su universo afectivo y a su proceso creativo. Parte de mi búsqueda al hacer cine ha sido encontrar maestros que me muestren maneras nuevas de ver la realidad y en este caso y sin duda alguna la vida y la obra de Tomás me han afectado de una manera imborrable.

Perseverancia, un ensayo documental sobre Tomás Sánchez
Sala teatro del Koubek Center, 2705 SW 3rd Street, Miami.
Lunes 13 de abril a las 7:30 p.m.

Entradas disponibles en miamifilmfestival.com

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