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MIAMI.- Más enamorado que nunca de la música y su familia, Willy Chirino se reencontrará con su público el sábado 15 de junio, en el teatro The Fillmore, en Miami Beach.

Al cantautor cubano tal experiencia aún le provoca una sensación de “euforia”, luego de tantos años entregándose a los escenarios con gran dominio y soltura.

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“A diferencia de mi esposa, Lissette, que tiene cierto miedo escénico, yo soy todo lo contrario, juro que salgo y pase lo que pase, me enfrento al público, con o sin guitarra”, dijo Chirino a DIARIO LAS AMÉRICAS.

“Yo siempre le digo a mi esposa: “Tú ríete, mira a la gente y cántales, ellos solo quieren oírte cantar y si la orquesta se equivoca o no te sale bien una nota, no importa, nadie es perfecto. No te preocupes tanto por eso’”, agregó sobre cómo aconseja a su esposa, quien también es cantante.

Además, reveló que se está preparando de manera especial para este concierto, en el que desempolvará algunos temas, entre ellos, Rumbera, Bongó, Demasiado y El diablo llegó a La Habana, canción que el público siempre le reclama.

“Yo no me pongo nervioso en el escenario, pero sí trato de prepararme mucho, sobre todo, para este show, porque voy a cantar canciones mías que tengo que refrescarlas, porque hace tiempo no las canto”, adelantó.

El diablo llegó a La Habana es una que me piden mucho. Y me pongo a hacerla como si fuera una poesía y el público escucha en silencio. Así que quieren escucharla, entonces la voy a montar como debe ser, ya estoy ensayando”, agregó.

Pero también entregará la canción Para mi viejo, algo del nuevo material discográfico que tiene reservado para estrenarlo en el momento idóneo.

Sus inicios

Del hombre que le inspiró la canción, recordó que a él debe todo lo que es hoy, incluso no haber caído en tentaciones propias de la industria de la música.

“Mi padre murió en 1980, fue una figura muy importante en mi vida, en dar molde a la persona que yo soy. Era abogado fiscal de la Audiencia de Pinar del Río y su tío era juez. Eran muy correctos. Él me impuso una disciplina que me ayudó muchísimo, sobre todo, al principio de mi carrera, aunque a él no le gustaba la idea que yo me dedicara a la música”, contó Chirino.

El intérprete de Ya viene llegando dio sus primeros pasos como músico a los 16 años, y a esa edad, aun estudiando en High School, su salario ayudaba a sustentar a los suyos.

“La situación económica de mi familia en Miami era muy difícil. Mis padres no hablaban inglés y tenían que trabajar en lo que fuera: él recogiendo tomates; mi mamá, de camarera, después fue dependiente de una farmacia. Éramos mis dos hermanas, la mayor ya se había casado, y yo. El Gobierno nos daba 100 dólares mensuales y el resto había que buscarlo”, relató.

“Cuando comencé a trabajar como músico, ganaba 70 dólares semanales y eso significaba mucho para mi familia. Yo se lo daba en su totalidad a mi mamá para que ella lo distribuyera”, agregó.

Asimismo, los valores que su padre le inculcó lo mantuvieron alejado de vicios, en un ambiente en el que no faltaba quien lo indujera, y a una edad muy vulnerable.

"Sucede que un guajirito de 16 años que llegaba a Miami de Consolación del Sur y comenzaba a trabajar en clubs nocturnos, no necesariamente estaba rodeado de la mejor calidad de ser humano, tal vez, algunos muy buenos músicos. Pero se dice que los músicos inventaron la adicción a las drogas", recordó, entre risas.

“Y no es un chiste, en realidad tiene mucho que ver, porque yo trabajaba con mucha gente que fumaba mariguana y hacían muchas cosas, y hubo quien me decía que probara. Pero yo estaba totalmente en contra de eso, porque mi padre me inculcaba valores y eso me sirvió mucho, sobre todo, en esa edad en la que muchos jóvenes tambalean. Gracias al viejo, que estaba encima de mí para que no me descarrilara. También su manera de ser, su elegancia y disciplina fueron valores que influyeron en la persona que soy”, añadió.

En el espectáculo, que el músico dedica a los padres, cantará la cubana Aymée Nuviola, a quien considera “una gran artista que enciende el escenario”.

También habrá una sesión acústica en familia, en la que el músico tocará un instrumento que le trae recuerdos.

“Con mis hijas haremos un segmento acústico, sin la orquesta. Yo voy a tocar el bajo que, por cierto, por mucho tiempo me gané la vida tocando el bajo”, dijo.

“Como ellas todas tocan guitarra y otros instrumentos, vamos a hacer una canción muy cubana. Será algo muy lindo, todo cantado y tocado por mis cuatro hijas, que viven en Miami, lo voy a gozar”, agregó.

Ya viene llegando

Sobre lo que será su próximo disco, mencionó que continúa esperando las condiciones para su estreno, entre ellas contar con material visual que acompañe la música y escoger a quién invitar a colaborar.

“Creo que después de tantos años de carrera, uno sabe cuál es el momento ideal para estrenar un disco. En el mundo de hoy tiene que haber colaboraciones, un lanzamiento importante, un par de videos, que todavía no existen, hay ciertos requerimientos”, manifestó.

“El disco está finalizado, son canciones nuevas, que casi todas las escribí yo, pero faltan dos o tres colaboraciones, un lanzamiento que tenga impacto, mientras tanto está guardadito”, añadió.

Aunque no quiso revelar los nombres de algunas de las canciones, ni sabe aún cómo se titulará el disco, sí adelantó que incluirá un tema dedicado a Cuba y Para mi viejo.

En cuanto a los artistas a quienes pudiera invitar a colaborar, comentó:

“No hay ninguno en específico, debe ser alguien a quien admire y respete. Y si es un cubano, tiene que haber algún tipo de mención en algo que podamos coincidir en relación a Cuba”, expresó.

Sobre la posibilidad de que Amaury Gutiérrez sea uno de ellos, indicó.

“Seguramente que sí. Amaury es hermano mío, lo admiro y respeto tanto. Es un gran artista y un hombre que, por encima de todo, pone su condición de cubano libre y le cuenta al mundo la tragedia de nuestro pueblo”.

Tras 50 años de carrera en la música, afirma que muy poco cambiaría de lo que ha sido su vida, pero sí insiste en alimentar la capacidad de soñar.

“Cambiaría muy poco, tal vez, un pasito por acá y por allá. Creo que los errores sirven para algo positivo. Uno no puede pensar que va a avanzar sin tropiezos, eso es imposible. De los errores hay que aprender para no repetirlos”, expuso.

“Un artista no puede dejar de soñar jamás, tiene que mirar el camino de su carrera como la victoria. Avanzar es lo que da el espíritu de seguir en el proceso de creación”.

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