Rancés Barthelemy llegó a San Antonio con la intención de hacer historia. En lugar de ello se irá de la ciudad sin poder cumplir su sueño y con su invicto hecho pedazos.

Barthelemy cayó sin atenuantes ante Kiryil Relikh (22-2) y de esta manera se quedó a las puertas de convertirse en el primer boxeador cubano en lograr títulos en tres divisiones distintas. El nativo de Arroyo Naranjo había cosechado coronas en las 130 y 135 libras, pero la joya de las 140, el título vacante de la Asociación Mundial de Boxeo, se le hizo esquivo, en una noche en la que poco pudo hacer ante un oponente que se exhibió muy superior.

El triunfo, por decisión unánime, quedó reflejado en las tarjetas con dos jueces marcando 118-109 y el otro 117-110.

“Tiró bastante, y yo estaba amarrado”, reconoció Barthelemy, quien quedó con récord de 26-1 y 13 nocáuts. “No salieron los golpes, quería contraatacar, pero no salieron las manos”.

Fue la segunda ocasión en la que se enfrentaban, aunque en una división inferior, las 135 libras. En esa oportunidad, el 20 de mayo del año pasado, Barthelemy se impuso por decisión unánime 116-110, 115-111 y 117-109 en el MGM National Harbor de Maryland, en un resultado bastante controversial y que para muchos, incluyendo el mismo Relikh, debió haber ganado el europeo, mucho más activo y con mayor cantidad de golpes lanzados.

Problemas desde el inicio

Desde que sonó la campana, Relikh se concentró en que en esta ocasión si no hubiera dudas, y frustró a Barthelemy, quien se vio incómodo, sin poder soltar sus manos y apabullado ante una máquina de lanzar golpes que no se cansó nunca de ir hacia adelante y hacerlo disparando una y otra vez.

Relikh trabajó de forma incesante, con gatillazos desde diferentes ángulos, golpeando con jabs y sobre todo ganchos en el rostro y en el cuerpo de un Barthelemy que sólo se defendía con la guardia arriba.

Después de los primeros cuatro rounds, la cosecha de jab del cubano era pobrísima, apenas 13 y cuando el bielorruso había acumulado un total de 400 golpes lanzados, Barthelemy tenía 147.

Para el final del quinto round, Relikh se sentía con tanta confianza, que tras pegar varias combinaciones incluso hasta de cuatro golpes sin respuesta de su rival, que al sonar la campana hasta le hizo morisquetas a Barthelemy.

Para la mitad de la pelea, al terminar el sexto asalto, Relikh sumaba 587 golpes por 206 del caribeño.

Sin reacción

Barthelemy jamás puso en apuros a Relikh, y cuando lo hizo fue con un golpe bajo en el séptimo round, en el que se le dedujo un punto.

Los rounds finales siguieron el libreto de los primeros con un Relikh disparando la metralleta que eran sus puños, y un Barthelemy sin aciertos y ante la desesperación de su esquina que le pedía –o más bien le suplicaba- que lanzara más su derecha, pero no hubo respuesta.

Al concluir la noche, Relikh había lanzado 1237 golpes y Barthelemy 494. Así fue imposible forjar una tercera corona.

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