domingo 7  de  diciembre 2025
BÉISBOL

El béisbol cubano en los Panamericanos: otro "naufragio"

El béisbol se quedó otra vez con la medalla de bronce en el béisbol de los Juegos Panamericanos de Toronto, un lugar que sabe a fracaso para la otrora poderosa selección

IVÁN GARCÍA

Especial

Arturo, exbeisbolista, aún recuerda con nostalgia aquellos partidos de pelota a la brava que jugaban los fines de semana frente a novenas de otros barrios.

Sentado en la grada de cemento de un terreno deportivo abandonado, observa a sus hijos pateando una pelota desinflada y con parches. El sol reverbera mientras dos docenas de jóvenes sudan a chorros y se esfuerzan en colar el balón en una mesa escolar desfondada que sirve de portería.

“La crisis del béisbol pasa por la falta de masividad. Ahora los jóvenes almuerzan y comen fútbol. Hace veinte años, a pesar del 'período especial' [crisis económica en la década del 90], con hambre y sin implementos deportivos, todos los niños jugábamos pelota. Si a los adolescentes no les gusta el béisbol de dónde van salir los jugadores del futuro”, argumenta el pelotero jubilado.

En la misma cuerda opina Giovanni, entrenador de béisbol de categoría pequeña. “El gobierno ya no sufraga al deporte como antes. Son los padres los que compran guantes, pelotas, bates y pagan la confección de los uniformes”, dice y bebe agua helada de un pomo plástico.

En Cuba cualquiera se considera un mánager de béisbol. Mucha gente tiene miedo a criticar el caótico desempeño del régimen de los Castro, pero a la hora de analizar las causas que provocan la actual crisis beisbolera, todos se lanzan a la piscina.

Muy cerca del Capitolio Nacional, en el Parque Central de La Habana, justo a un costado de la estatua de José Martí, se reúne una apasionada peña que a gritos discute sobre béisbol.

En la tarde del 20 de julio todavía los fanáticos estaban cariacontecidos con la derrota de la selección nacional frente a Estados Unidos. Aunque Cuba venció en un dramático juego a Puerto Rico por la discusión de la medalla de bronce, en la Isla cualquier cosa que no sea medalla de oro es considerada una derrota.

“Hace años que la afición comenta sobre la crisis en nuestra pelota. Pero el triunfalismo de las instituciones han relegado las críticas. En la capital se han perdido más de cuarenta terrenos de béisbol. Se debe cambiar la estructura de la Serie Nacional con 16 equipos. Diseñar un torneo con ocho novenas y una liga de desarrollo paralela. Los salarios millonarios de la MLB son una tentación para nuestros jugadores. Si la Casa Blanca no deroga la prohibición a los peloteros residentes en Cuba, aquí solo quedarán jugando los mediocres”, apunta Roger.

Ante cada fracaso beisbolero los iracundos fanáticos piden la cabeza a sus directivos. Una de las claves de la derrota en Toronto es el retroceso en el orden técnico. Desde luego, si más de 600 jugadores saltan la cerca huyendo de sus salarios de broma y vidas precarias, la calidad deportiva se resiente. Abandonan el barco, jóvenes prospectos y jugadores consolidados, que no son estrellas de primer orden, pero redondean una novena.

En la pelota -como en cualquier deporte- se puede ganar jugando mal, o perder dejando una buena impresión. De lo que se trata, ante todo, es de jugar según los preceptos esenciales de la disciplina. Y ahí fue donde se falló.

El dictamen es simple: nos hemos quedado a la zaga en la preparación y los conceptos del béisbol moderno.

En la pelota cubana no se aplica la actual estructura de pitcheo, con abridores, estabilizadores, pitchers especializados y cerradores. Muchos bateadores utilizan un swing antiguo. Los lanzadores tienen movimientos desfasados. Y los directores de equipos usan estrategias de mediados del siglo XX. Se juega con mucha pasión, pero faltan los argumentos del béisbol moderno.

Ya se vislumbraba el desastre. Era cuestión de tiempo que saliera a flote.

También la política de difusión del Estado tiene su cuota de culpa. Intentando ocultar los triunfos de jugadores cubanos en la gran carpa, se empeñaron en priorizar las trasmisiones televisivas de partidos de ligas europeas de fútbol.

Por el camino que vamos, el béisbol pudiera convertirse en un deporte de coleccionistas. Muchos fanáticos en Cuba esperan que la MLB lo rescate. 

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