El equipo jugará este martes ante la Juventus en la Liga de Campeones
RONALDO
Sin pistas, sin encontrar las respuestas ni la manera de detener a los rivales más alzados que nunca, el Real Madrid está en Italia para jugar ante la Juventus en la continuación de la Liga de Campeones. n
El equipo blanco, que estaba supuesto a jugar un fútbol u201cespectacular u201d como pronosticó su técnico Carlo Ancelotti a su llegada, dista mucho de esa definición y los últimos adjetivos que salen de la boca del estratega italiano son todo lo contrario.
u201cFue un desastre u201d, admitió Ancelotti luego del último gran susto del once capitalino, un triunfo sufridísimo de 3-2 sobre el Rayo Vallecano, último en la tabla de la Liga. n
El desastre del que habla Ancelotti apunta al barco lleno de agujeros que es el Madrid, sólido sólo en la delantera y eso es gracias a Cristiano Ronaldo, quien paradójicamente vive un momento excelso, con siete anotaciones en tres encuentros de la copa europea.
Ancelotti prueba diferentes fórmulas, diversos planteamientos estratégicos, pero sigue saliendo lo mismo, un equipo que juega más al contragolpe que otra cosa y que no tiene los hombres indicados para cuidar la posesión de la pelota. Y encima de todo esto, una defensa más porosa que nunca. n n A la inversa n Ancelotti rescató, durante la rueda de prensa de ayer, el promedio de goles del equipo, 42 en 15 encuentros. u201cEs una media de tres por partido u201d, dijo el estratega. n
Pero estos números son espejismos que más bien revelan el retroceso blanco. En la Liga, por ejemplo, Madrid acumula 30 tantos, su cantidad más baja en los últimos cuatro torneos luego de 12 jornadas. Mientras tanto, ha encajado 16, la cifra más elevada en ese lapso. n u201cEs verdad, no estoy contento. Hemos recibido demasiados goles. El problema es que de vez en cuando perdemos el equilibrio, la pelota y no defendemos bien u201d, analizó Ancelotti. n
La Juventus, en problemas en la Champions, necesita la victoria. El Madrid, la verdad es, está bastante cerca de los octavos de final, pero el once blanco, que no gana en Turín desde hace 51 años, pide a gritos el alivio del triunfo, y sobre todo, finalmente encontrar un estilo de juego, un ADN que lo termine de identificar en esta nueva etapa.