GLENDALE.- Si los White Sox necesitaban ver una muestra de lo que podría llegar a ser Yoan Moncada como primer bate del equipo, bastó lo que hizo el cubano en lunes en el partido entre Chicago y los Atléticos en el Hohokam Stadium de Mesa, Arizona.

En dicho juego, Moncada-quien ha empezado a afrontar el reto de fungir como abridor en el orden ofensivo de los Patipálidos en la Liga del Cactus-se fue de 3-2 en cuatro visitas al plato, con una base por bolas, una base robada y tres anotadas.

"Me gusta ser primer bate, porque tuve la oportunidad de ser primer bate el año pasado en Triple-A", dijo Moncada al tocar el tema. "Me gusta esa posición. Tengo la oportunidad de llegar a la base, de robar bases. Esa es una de las cualidades por las cuales me gusta estar de primer bate, porque me gusta robar bases y hacer un montón de cosas".

El manager de los White Sox, Rick Rentería, está dispuesto a darle esa oportunidad al joven de 22 años.

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"Es un muchacho que se embasa mucho y que quizás podamos usar en ese rol", dijo el fin de semana pasado Rentería, californiano de ascendencia mexicana. "Si puedo encontrar a alguien que esté bien cómodo en esa situación, y si puede manejar la situación, quizás hayamos encontrado a un muchacho que sea eficaz en ese rol".

La confianza de Moncada, manifestada esta primavera con su solicitud de ser primer bate dentro de los White Sox, viene de ya varios años en el béisbol de los Estados Unidos, primero con los Medias Rojas a partir del 2015 y desde el año pasado con los Medias Blancas.

Llegando a estos entrenamientos sin tener que luchar por un puesto, sabiendo que saldrá de Arizona con el equipo grande y afianzado como intermedista de Chicago luego de jugar 54 partidos con los Patipálidos en el 2017, Moncada se siente preparado para su primera temporada completa en las Grandes Ligas.

"Me da confianza, sabes, también al Ricky tener la confianza en mí de decir, 'ese es el segunda base del equipo'", expresó Moncada. "Me siento bien en esa posición".

Tras batear .285/.390/.470 en partes de tres temporadas en liga menor en los sistemas de Boston y Chicago, Moncada produjo una línea ofensiva de .231/.338/.412 en su estadía con los Medias Blancas la campaña pasada, con ocho dobles, ocho jonrones y 22 empujadas en 231 visitas al plato.

Jugando al lado de su compatriota José Abreu en el terreno y sentado al lado del primera base en el clubhouse de los White Sox, Moncada es parte de un notable trío de cubanos en las filas del equipo, junto al jardinero Luis Robert, quien se encuentra en sus primeros entrenamientos con la organización.

Para Moncada, quien abandonó Cuba en medio del 2014, la adaptación a la vida y al béisbol de los Estados Unidos ha sido satisfactoria hasta ahora. Aunque su familia aún se encuentra en Cuba, Moncada ha sabido sobreponerse, dentro y fuera del terreno.

"Con el ajuste aquí al béisbol, ya me siento más cómodo, y con el inglés un poquito más", dijo Moncada. "Ya me siento un poquito mejor".

Y en un equipo joven de los White Sox, reforzado en grande con la llegada de mucho talento joven, hay esperanza de mejoría dentro de su enorme reconstrucción.

"El equipo está bien", manifestó Moncada, quien llegó a la organización de los Patipálidos en diciembre del 2016, junto al cotizado derecho Michael Kopech, en el canje que envió al zurdo Chris Sale de Chicago a Boston. "Hay mucho talento, muchas figuras jóvenes y muchos veteranos. Créeme que este año vamos a ganar más juegos de lo pensado".

FUENTE: LasMayores.com

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