LAS VEGAS.-SERGIO MACHADO
Especial
El cubano espera impresionar en su pelea del sábado ante el filipino Francisco
LAS VEGAS.-SERGIO MACHADO
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Aún bajo el cobijo que da el éxito y con una marca envidiable, el cubano Guillermo Rigondeaux (15-0, 10 nocáuts) no termina de ganarse la admiración colectiva ni el respeto que tanto busca. Puede que en Miami y en Cuba lo adoren, pero tanto la crítica “especializada” como el público en general sigue viéndolo como un peleador que no divierte.
Es un asunto defendible, claro está, y nadie mejor que él mismo para hacerlo.
“Tanto para quienes me quieren como para quienes me odian, saben quién soy yo ‘el maestro, el mago, ¡el mago del boxeo!' y estoy aquí para demostrar lo que soy”, dice “El Chacal”. “Dios sabe que yo soy un campeón. No es un invento, campeón de campeones y regresé a la televisión más grande que hay que es el 'Pay Per View'… ¡Estoy aquí!”.
El cubano de Santiago protagonizará una de las peleas co-estelares de la cartelera de Miguel Cotto vs. Saúl “Canelo” Álvarez, cuando enfrente al filipino Drian Francisco (28-3-1, 22 nocauts).
“En realidad no conozco mucho de él, pero debe ser uno de los mejores boxeadores porque fue el que tomó la decisión de pelear conmigo y por eso yo lo admiro y lo respeto”, sostiene acerca de su oponente.
Rigondeaux tiene un estilo difícil que pocos logran entender. Ni los 15 que se han subido en su contra, ni quienes se empeñan en criticarle comprenden de lo que se trata porque no es de los peleadores que se dejan conquistar por los intercambios. Lo de “Rigo” se resume en pegar y no dejarse pegar.
“Cada quien tiene su concepto (del boxeo) y por eso, por mi estilo, es que me voy a mantener peleando hasta los 100 años y ¡voy a seguir!”
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