lunes 9  de  marzo 2026
BALONCESTO

Venezuela, la historia que nadie imaginó contar

Una buena preparación, solvencia defensiva y la estrategia de un argentino les dieron a Venezuela una de las alegrías más grandes en la historia del deporte de ese país

CIUDAD DE MÉXICO.-PEDRO MOREIRA
Especial

En el pasado era difícil distinguir las características de la selección venezolana de baloncesto. Los rasgos y la realidad interior del conjunto Vinotinto eran provisionales y cambiantes. Un día era el juego del uno contra uno, el otro la carrera desesperada.

Néstor “Che” García, el estratega argentino que dirige a la escuadra suramericana,  entendió el pasado para trabajar en un mejor presente. En apenas tres años logró una identidad que recién sorprendió al mundo al conseguir el campeonato de América, en el Preolímpico que finalizó el pasado sábado en Ciudad de México.

Venezuela logró lo inimaginable. Ni el más optimista, ni el propio García, sospecharon estar en lo más alto del podio del Palacio de los Deportes con un sombrero de mariachi y una medalla de oro en el pecho, acompañado de la todopoderosa Argentina en el segundo escalón y la favorita Canadá en el tercero con sus nueve jugadores NBA.

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La clasificación a los Juegos Olímpicos de Río 2016, que lograron con una victoria increíble contra Canadá en las semifinales del torneo con marcador 78-79 gracias a un tiro libre de Gregory Vargas cuando restaba menos de un segundo, no fue casualidad. Fue una carrera inagotable entre el ensayo y el error.

Un “Che” grande

Rotaciones largas, ataques con pocos segundos en el reloj de 24 segundos, una intensa defensa capaz de maquillar el déficit de estatura del equipo y el sacrificio de 12 hombres fue la obra maestra del entrenador.

“Tuvimos una gran preparación. Nos enfrentamos contra equipos de gran rodaje internacional. Sufrimos, aprendimos y nos levantamos una y otra vez de las adversidades. Lo más importante es que buscamos que todos se sintieran involucrados”, destacó el sureño que debutó con Venezuela en el Premundial de 2013 en Caracas.

García habla de las adversidades y vaya que las tuvo. Del avión de su proyecto se bajó el mejor jugador de Venezuela, el NBA Greivis Vásquez (diferencias con la Federación), el naturalizado Donta Smith (no mostró interés), el polivalente alero Luis Bethelmy (lesión), el centro Gregory Echenique (lesión) y el universitario Anthony Pérez (compromisos académicos). Los cuatro primeros llamados a ser titulares en su esquema.

“Luego de todas esas bajas llamamos a muchos jugadores para conocer quiénes podían jugar de la manera que creemos”, explicó.

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La selección de Venezuela tuvo la preparación más completa de su historia. Participaron 35 jugadores, divididos en dos grupos. En total, completaron 21 juegos amistosos, incluyendo enfrentamientos contra España (cayeron por apenas dos puntos), Macedonia, Rusia y China, grandes exponentes del baloncesto mundial. Además de la discreta actuación en los Panamericanos, en los que dejaron récord de 1-3 y se quedaron con el séptimo lugar de la competencia.

“Los Panamericanos fueron el punto de inflexión. Pensábamos que ya nuestro estilo estaba definido y no fue así. En lo que terminó ese torneo nos volvimos a juntar, empezamos a trabajar como antes y se dieron las cosas”, aseguró el sureño.

Equipo solidario

Ya en el Preolímpico de México, Venezuela recibió elogios de propios y extraños por su forma de jugar. “Venezuela fue fiel a su idea como ningún otro equipo en el torneo, ganando o perdiendo”, soltó en rueda de prensa Sergio Hernández, estratega de Argentina.

La idea, aunque parezca complicada, fue la justa fórmula para sorprender a todos. Una rotación de 11 jugadores en un torneo en el que se disputa 10 encuentros en 12 días le dio a Venezuela el oxígeno que a otros les faltó en los 2.250 metros de la Ciudad de México.

“Pararon nuestro contragolpe. Realmente lucieron muy bien en defensa”, dijo Jay Triano, entrenador de Canadá, luego de perder el boleto directo a los Juegos Olímpicos.

La defensa de Venezuela limitó a los rivales a anotarle 70.8 puntos por encuentro. Al único rival que Canadá no pudo superar la barrera de los 80 tantos fue Venezuela en la semifinal (78-79 fue el marcador). Es una cifra para destacar frente a un equipo que cuenta con dos de las últimas tres primeras selecciones del draft de la NBA como Andrew Wiggins y Anthony Bennett, y el base estelar de los Raptors de Toronto, Cory Joseph.

Ofensiva colectiva

En ataque, fiel al estilo del equipo, ayudaron todos. John Cox, el escolta nacido en Caracas, terminó como el máximo anotador del equipo con 12.2 puntos. Sin embargo, en la lista del torneo aparece en el sexto lugar, muestra de la colectividad.

Heissler Guillent apareció en los momentos más difíciles, como en el choque contra Canadá cuando el diminuto base caraqueño anotó 10 puntos en los últimos tres minutos para conseguir la victoria o sus 15 unidades en la final sobre Argentina.

El jugador de Guaros de Lara de la liga venezolana terminó en el quinteto ideal del certamen junto con cuatro atletas con experiencia NBA: Andrew Wiggins, Andrés Nocioni, Luis Scola y Gustavo Ayón.

En los tableros, Windi Graterol (2.04 mts) y Néstor Colmenares (2.01) ofrecieron un recital de cómo defender los tableros con más corazón que estatura.

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Todos estos factores le dieron la verdadera identidad al baloncesto venezolano, que logró por segunda vez en su historia una clasificación a una magna cita del deporte, como lo hicieron los recordados Héroes de Portland de 1992.

“Estos jugadores me hicieron llorar porque sé el pundonor que ellos ponen en cada juego. El mismo pundonor que nosotros pusimos en Portland lo trasladaron a México”, dijo Nelson “Kako” Solórzano, miembro de aquel equipo que jugó en Barcelona 92 y ahora asistente de Néstor García en el seleccionado venezolano.

“Los Héroes de Portland nunca morirán. Fueron nuestra inspiración”, dijo Guillent, pues la humildad también es parte de los nuevos ídolos del deporte de los tableros en Venezuela.

El cetro de México quedará grabado como uno de los logros deportivos más grandes y sorprendentes en la historia de Venezuela. Y trajo sus resultados.

El Dream Team de Estados Unidos invitó a la escuadra Vinotinto a un encuentro amistoso para el próximo año y los jugadores regresaron a su país en las comodidades del avión presidencial. En 15 días el baloncesto venezolano subió a un estatus nunca antes conocido.

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