domingo 4  de  octubre 2026
Béisbol

Verlander y Scherzer: dos brazos de una misma época que se despiden rumbo a Cooperstown

Justin Verlander y Max Scherzer, dos leyendas de una misma generación, se despiden tras carreras marcadas por el dominio, los ponches y grandes noches

Diario las Américas | Pedro Felipe Hernández
Por Pedro Felipe Hernández

Hay lanzadores que pasan por las Grandes Ligas y dejan números. Otros dejan una época. Justin Verlander y Max Scherzer pertenecen a la segunda categoría. Durante más de dos décadas fueron sinónimo de intensidad, resistencia, dominio y competitividad. Dos brazos de la vieja escuela, hechos para los escenarios más exigentes.

Verlander se despidió el sábado desde el montículo de los Tigres de Detroit, la organización que lo seleccionó con el segundo turno del Draft de 2004. Scherzer podría haber hecho lo propio el domingo con los Azulejos de Toronto, aunque todavía dejó abierta la puerta a una decisión sobre su futuro.

Verlander tuvo el cierre que merecía una carrera de leyenda. En el Comerica Park, realizó 91 lanzamientos, permitió dos carreras limpias y ponchó a seis bateadores. Su recta alcanzó las 94 millas por hora y promedió 92,6. Cuando salió del terreno, lo hizo acompañado por su hija Genevieve, bajo una ovación que resumió 21 años de historia.

Detroit ganó 4-3 con un cuadrangular de Eduardo Valencia, pero el resultado quedó en segundo plano. Verlander había decidido poner punto final a una carrera que comenzó cuando tenía cinco años y que lo llevó a convertirse en uno de los mejores pitchers.

El derecho no pudo contener las lágrimas al hablar de su familia y recordar los sacrificios de una carrera que lo mantuvo lejos de su hija y sus seres queridos.

Su legado incluye tres premios Cy Young de la Liga Americana, un MVP en 2011, Novato del Año en 2006, tres juegos sin hits, dos títulos de efectividad, una Triple Corona de pitcheo y 10 selecciones al Juego de Estrellas. También ganó dos Series Mundiales con Houston, en 2017 y 2022. Terminó con 3.560 ponches, octavo en la historia y dueño del récord de más ponches en postemporada.

Max Scherzer #31 de los Toronto Blue Jays habla con el mánager John Schneider y permanece en el juego durante una pausa en la séptima entrada contra los Cincinnati Reds en su partido de la MLB en el Rogers Centre el 27 de septiembre de 2026

Max Scherzer #31 de los Toronto Blue Jays habla con el mánager John Schneider y permanece en el juego durante una pausa en la séptima entrada contra los Cincinnati Reds en su partido de la MLB en el Rogers Centre el 27 de septiembre de 2026

Al día siguiente, Scherzer protagonizó otra despedida cargada de emoción. El derecho de 42 años lanzó hasta el octavo inning para Toronto frente a Cincinnati, con apenas tres días de descanso. Permitió una carrera, seis hits y una base por bolas, mientras ponchaba a siete rivales en 114 lanzamientos.

En el Rogers Centre, los aficionados se pusieron de pie para despedirlo. Después del encuentro, Scherzer saltó hacia las tribunas para abrazar a su familia. “Un día increíble en todos los sentidos”, dijo, emocionado por poder ver a sus hijos y a su esposa.

Fue también una última demostración de aquello que definió su carrera. Cuando el manager John Schneider intentó visitarlo en el séptimo episodio, Scherzer se negó a abandonar el juego. El público incluso abucheó al dirigente. “Se podía escuchar y eso te hace querer seguir”, explicó Scherzer. Era la despedida perfecta para “Mad Max”.

Verlander y Scherzer compartieron vestuario en Detroit. Scherzer llegó a los Tigres en 2010 y permaneció allí hasta 2014, mientras Verlander ya era la gran figura de la organización. Después tomaron caminos diferentes, pero mantuvieron una característica: asumir la responsabilidad cuando el partido exigía al máximo.

Eran pitchers de otra escuela. Competitivos hasta el último lanzamiento, agresivos en la zona, capaces de trabajar profundo en los partidos y de acumular ponches sin sacrificar duración. Cuando llegaba octubre, eran los brazos que cualquier equipo quería tener sobre la lomita. De esos lanzadores que, en un hipotético séptimo juego de una Serie Mundial, parecían destinados a recibir la pelota.

Scherzer ganó tres premios Cy Young, fue ocho veces All-Star y conquistó dos Series Mundiales, con Washington en 2019 y Texas en 2023. Terminó con 224 victorias, 3.557 ponches, efectividad de 3.29 y WHIP de 1.09 en 3.047,2 entradas.

El destino de ambos apunta ahora hacia Cooperstown. Sus números, premios, campeonatos y actuaciones en postemporada los colocan entre los grandes abridores de esta generación y con rumbo a Cooperstown.

Pero su legado no estará únicamente en las estadísticas. Verlander y Scherzer representaron una manera de entender el pitcheo que exigía tomar la pelota y competir hasta que el manager dijera lo contrario. Fueron lanzadores de enorme personalidad y temperamento fuerte, convencidos de que los grandes partidos estaban hechos para los grandes brazos.

Ahora, uno se despide abrazado a su hija en Detroit y el otro, quizá por última vez, después de lanzar 114 pitcheos en Toronto.

Dos carreras distintas. Dos personalidades diferentes. Una misma generación.

Y un legado que ya tiene rumbo fijo hacia Cooperstown.

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