Se los tengo que confesar: nunca antes en mi vida había montado un jetski. Fue una gran experiencia y la recomiendo a todo aquel que sea un apasionado de los bienes raíces porque si aman la ciudad de Miami, se enamorarán mucho más de ella si la contemplan desde la bahía.
Era temprano en la mañana y las aguas estaban en calma. La ciudad comenzaba a despertar y algunos botes trataban de ubicarse en los mejores sitios para disfrutar de una jornada de descanso. Las personas tenían caras de recién despertados pero en mi caso particular, dormí poco aquella noche por la ansiedad de vivir esta nueva experiencia al día siguiente.
Desde que era niño no me sucedía algo semejante y les aseguro que valió la pena, aunque nunca imaginé ni por asomo la sorpresa que iba a encontrarme.
Después de colocarme el chaleco y recibir unas instrucciones mínimas sobre cómo manejar el jetski, salimos rumbo a la zona donde el instructor consideraba que era más seguro para principiantes como mi esposa y yo. Grandioso el Downtown, exquisitas las torres de Midtown, y Miami Beach, una joyita. Contemplar los puentes, los carros pasando, ver el mundo desde lejos. ¡Qué placer!
Ahora entiendo por qué tantas propiedades valen millones.
Acelerar la moto acuática es algo que puede dar mucha risa. Y les recomiendo agarrarse fuerte cuando estén doblando a alta velocidad. El mar es la mejor pista de carreras del mundo.
Después del impacto de ver los grandes edificios de la ciudad, lo que más les puede llamar la atención desde un jetski en la bahía de Biscayne son las mansiones de los famosos. Uno las identifica por el yate que tienen parqueado fuera, o por haberlas visto en la TV o en una revista.
Seguimos echando agua detrás y saltando encima de ese caballo marino de motor y fuimos a parar justo frente a las mansiones de los famosos. Inicialmente todo parecían manglar pero mi esposa saludó a alguien y fue entonces cuando disminuí la velocidad y descubrí absorto estas otras mansiones prácticamente invisibles.
A diferencia de las otras mansiones en estas vivían muchas más personas, más amables incluso, porque hasta respondieron al saludo de mi esposa. Por el código postal donde viven deben ser seguramente gente muy importante: todos eran homeless (personas sin hogares).
Para contactar a Adriel Reyes: [email protected]