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Lejos están los tiempos cuando las marcas se manifestaban a través del producto que vendían. Hoy día las marcas son más complejas, son nombres, imágenes, símbolos, un conjunto de valores, una forma de comunicar; factores todos que actúan como desencadenantes para implantar en la mente del público una idea o un elemento diferenciador en un mercado cada vez más compacto y competitivo.

Quien visita a Miami se familiarizará casi de inmediato con el rostro de una persona que es imagen de West Kendall Toyota. Encontrará su imagen en los autobuses, en las marquesinas de las paradas, en los spots televisivos. Y si tiene tiempo de oír radio, es casi imposible que no escuche su voz en alguno de los programas donde participa.

DIARIO LAS AMÉRICAS tuvo la oportunidad de conversar con Claudio González, la imagen de West Kendall Toyota en el sur de la Florida quien compartió con nosotros la impresionante historia del hombre detrás de esta importante imagen de marca automovilística.

“Llegué a Estados Unidos con 20 dólares en el bolsillo y sin saber una sola palabra de inglés. Como muchos emigrantes yo sé lo que es estar sin hogar. En mis primeros tiempos dormía en la playa. Me cubría la cabeza con una bolsa para que la arena no me molestara y así poder respirar. Fue terrible esa experiencia. Una noche totalmente desesperado le escribí a Dios. Le imploré una oportunidad para ser alguien. Una persona normal con casa, trabajo y familia. Le prometí que si oía mis ruegos yo ayudaría a los necesitados".

"Trabajé muy duro, poniendo cerámica, de jardinero, en la construcción. He hecho de todo. Creo que mi caso es el mismo que la mayoría de los emigrantes que llegan a este país sin nada para buscarse la vida".

¿Cómo se vincula con West Kendall Toyota?

Pues comencé a trabajar a relacionarme con los carros. Trabajé de vendedor en West Palm Beach y me fue de lo mejor. Pero, observé que los comerciales en Estados Unidos eran muy agresivos para la cultura hispana.

Aquí dicen: "Venga, compre ya", señalan con el dedo. Los latinos tenemos otra forma de comunicar. Apelamos más a la seguridad. Nos gustan que nos hablen, que nos hagan saber que participamos en la toma de decisión, preferimos que nos persuadan inteligentemente. Y así empecé, cambiando la forma de vender, haciendo publicidad desde un ángulo diferente, sin renunciar a mi origen, ni a mi acento ni a mi cultura. Me dieron la oportunidad y aquí estoy desde hace 14 años.

¿Hábleme de la marca que representa?

En West Kendall Toyota somos desde hace tiempo los números 1 en el mercado del automóvil. Aquí damos algo muy importante: confianza. La gente necesita confiar porque se trabaja muy duro para obtener el dinero. Cuando los potenciales compradores se plantean adquirir un producto caro como es un auto, buscan dos cosas. Primera, quieren solución, un auto que no dé problemas, y la segunda, dónde adquirir la solución. Esas dos aspiraciones las pueden materializar aquí. La filosofía de nuestra empresa es respetar al cliente y poner en sus manos el mejor producto.

¿Eso es honestidad?

Claro que sí. La honestidad es la que genera la confianza y la confianza genera negocio. Si no existe la confianza es prácticamente imposible hacer negocio. Si nuestros clientes desconfían de la calidad del motor que le estamos vendiendo, no hay negocio. Si nosotros desconfiamos del cheque que nos extienden los clientes tampoco hay negocio.

Para hacer negocio se necesita credibilidad y esta se logra con mucho tiempo y esfuerzo. En West Kendall Toyota no verás esa publicidad de: "vienes con 80 dólares y sales con un auto". Eso es imposible, ningún concesionario pierde dinero. La honestidad comienza precisamente en la forma de hacer los comerciales.

¿Cuánto gana un publicista?

Depende, hay meses que se puede hacer mucha publicidad y otros menos. Existen diferentes contratos asociados a la compra de los medios.

¿Qué auto usa y por qué?

Tengo dos Camry y una Tundra. Me considero un enamorado del Camry híbrido, por como rueda, por el gasto, por su terminación es un gusto conducir este vehículo. Y la Tundra es buenísima. La utilizo muchas veces para ir a la casa que tengo en Homestead. La llevo cargada de cosas, porque allí tengo mis plantas etc. y la uso continuamente y jamás se rompe. Es eterna.

¿Suele usted probar autos de otras marcas, cuál fue el último carro de otra marca que utilizó?

No, solo Toyota. Pienso que actualmente todos los autos son buenos, funcionan bien. Todo es cuestión de gustos. A lo mejor algunas personas prefieren vehículos de dos puertas, más pequeños. A otras les gusta autos con cuatro puertas. Todo es posible. Si yo utilizo autos de otra marca podría ser embarazoso, la gente me puede reclamar que yo les invito a comprar Toyota y yo mismo consumo otra marca. Eso atenta contra la imagen de mi compañía.

Comparto una anécdota: Una vez Argentina jugaba la final del mundial de futbol y Michael, mi hijo, me convidó a ir por Miami Beach. Justo teníamos un Mercedes convertible y fuimos en ese auto. Ya sabes el final, la gente enseguida subió a las redes sociales muchos comentarios. “Claudio va en un Mercedes, por qué no usa un Lexus” y otras muchas conjeturas...

¿La imagen le esclaviza?

En la vida todo tiene su precio y uno tiene que asumirlo. Todos tenemos responsabilidades, yo la tengo con mi hijo y con mi trabajo. En el caso de mi compañía, tengo que asumir los costos que vienen asociado a los beneficios. Te repito, hoy día casi todos los autos son muy buenos, pero ando en Camry porque me resulta y me encanta la experiencia de conducirlo.

-Durante la entrevista, varias veces ha hecho alusión a su hijo, ¿se incorporará Michael al mundo de la publicidad y el marketing?

Cuando Michael era pequeño ya hacía comerciales, y le gustaba. Después los niños van creciendo y en la adolescencia van tomando vergüenza por los amigos y por la escuela. Ahora nuevamente le ha vuelto el interés por los comerciales. Yo quiero que estudie y en eso coincidimos porque él pretende seguir cursando su carrera en Leyes. Pero en el futuro nada está descartado. Para mí lo importante es que a él le guste lo que esté haciendo y se sienta feliz con eso.

¿Dios le respondió aquella carta?

Un día llegué a trabajar, era viernes a las 10:00am y me estaba esperando un joven colombiano bien vestido con gafas oscuras que deseaba conversar conmigo. Me dijo, necesito que me ayude. Yo le sugerí ir a hablar con un manager porque le daría mejores precios para el vehículo que deseara comprar. Él chico me sorprendió cuando explicó, yo no necesito un auto, yo necesito un ojo. Y se quitó las gafas y me mostró que le faltaba uno de sus ojos. Moví cielo y tierra y a los diez días ese chico tenía su ojo ortopédico.

Después de 25 años de estar desesperado en esa playa, tengo la suerte trabajar en una de las mejores compañías del país, que respeta al cliente y al empleado, que tiene un marcado compromiso con la sociedad. Hoy dispongo de los canales de televisión, la radio y la prensa para poder ayudar a mucha gente. Desde este mismo sitio hemos promovido varias campañas de ayuda humanitaria a Perú, Haití, a Puerto Rico, a Key West a los homeless de Miami. No todo es vender carro y ganar dinero, tenemos la obligación moral de ayudar a la gente que la pasa mal. Allí está la respuesta a mi carta.

¿Qué le deseas a la gente para el nuevo año?

Dejar atrás las diferencia ideológicas e intentar conocernos mejor. Se da la paradoja que el hombre está tratando de descubrir el espacio exterior, queremos ir a Marte. Sin embargo, aun hemos sido incapaces de descubrir nuestro espacio interior. Le deseo a la gente que esté mejor y que descubran que no somos tan distintos.

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