jueves 11  de  julio 2024
ANáLISIS

El 2023, otro nefasto año para la economía de EEUU

La inflación, altas tasas de interés, desplome de la actividad manufacturera y huelga histórica automotriz fueron algunos de los indicadores negativos en el año anterior

Por Leonardo Morales

MIAMI- La economía estadounidense sumó en 2023 otro año de indicadores negativos a pesar del crecimiento evaluado por el gobierno de Joe Biden por encima del 2%.

En primer lugar, la inflación siguió como el mayor atasco para los estadounidenses a pesar de que las cifras oficiales denotan que el nivel inflacionario subyacente, que excluye la energía y los precios de los alimentos, se encuentra en el 4%.

Hasta el tercer trimestre de 2023, la Reserva Federal (Banco Central o Fed) se mantuvo con su política de subida de tasas de interés para llevarla al 5,25%-5,50%, el peor registro en los últimos 22 años.

Según el presidente de la Fed, Jerome Powell, y el Comité de Política Monetaria del Banco Central afirman que la inflación ha caída de manera consistente en los últimos 14 meses, pero los consumidores no ven ese alivio.

El descenso del precio de la gasolina en Estados Unidos a un valor promedio entre 3 y 3.25 dólares, desde los más de 5 dólares promedio a mediados de 2022, no ha podido compensar los altos precios de los alimentos, seguros, vivienda, costos de salud y de la mayoría de los productos de primera necesidad en el país.

Alto costo de vida

Los estadounidenses no sólo continuaron bajo el sufrimiento del alto costo de vida, sino que enfrentaron otro año de incrementos, en especial en los alimentos, seguros y costos de la vivienda.

Los consumidores pagaron como promedio un 2,9% más en alimentos entre noviembre de 2022 e igual mes de 2023, según un informe del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de la Oficina de Estadísticas Laborales.

Pero ya en 2022 los precios habían aumentado un 10,6 como promedio respecto al año anterior.

El gasto por persona en un restaurante subió un 5,3%, mientras que en las comidas [sólo para llevar] la cifra se elevó por encima del 6%.

También el costo de la producción de alimentos ascendió un 4,1%, de acuerdo con el Departamento de Agricultura de EEUU.

Las viviendas

El sueño de ser propietario de una casa en Estados Unidos se alejó más para muchos en 2023 bajo el gobierno de Joe Biden, al tiempo que se duplicaron los pagos hipotecarios mensuales promedio, respecto al valor que tenían en el 2020

Con tasas de interés que superaron el 7% y el 8%, junto a los precios de la vivienda en ascenso, los aspirantes a compradores se enfrentaron a uno de los mercados más inasequibles de los últimos tiempos.

Un análisis indicó que optar por alquilar (también una opción cuyos precios casi se han triplicado) podría tener más sentido financiero, ya que el promedio de los nuevos arrendamientos rondó los 1,000 dólares menos por mes que el costo de los préstamos hipotecarios.

El estudio de la firma de inversión inmobiliaria CBRE ilustró una difícil realidad: los pagos mensuales promedio por una casa nueva se dispararon a 3,322 dólares en el tercer trimestre del 2023, lo que marcó un asombroso aumento del 90% desde finales de 2020, cuando rondaba los 1,746 dólares antes de que Biden asumiera el cargo.

Este análisis, centrado en una vivienda de 430.000 dólares con una hipoteca a 30 años y con un pago inicial del 10%, subraya la gravedad de la situación.

En general, la industria hipotecaria sufrió otro año de desplome con caídas pronunciadas y sistémicas en las ventas que continuaron a las del período anual anterior, en parte por los altos intereses hipotecarios, la falta de inventario, los altos precios y la persistente incertidumbre económica.

Cheque a cheque

Más del 63% de los consumidores en EEUU sobrevivió en 2023 de cheque en cheque; es decir, sus ingresos apenas le permitieron llegar a fin de mes.

La tendencia alarmante debe continuar en 2024 y 2025, como han pronosticado economistas.

El tercer año de gobierno de Joe Biden no fue diferente al resto por los efectos de sus fallidas políticas económicas, las causantes de la peor inflación del país en casi cinco décadas por la [guerra inicial] contra las petroleras estadounidenses. Inicial porque Biden se vio obligado desde mediados de 2022 a corregir su enfrentamiento y regulaciones en la extracción, producción y refinación de crudo estadounidenses, tras dispararse los niveles inflacionarios y ante la negativa de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y su alianza (OPEP y OPEP+) de aumentar las cantidades de “oro negro” en el mercado mundial, con el propósito de hacer caer los precios de los combustibles.

Aunque los precios de la gasolina no son baratos, han caído, gracias a la producción récord de petróleo de EEUU de 13,3 millones de barriles diarios de crudo como promedio, un factor esencial para que la inflación mermara el pasado año, pero no al nivel que informa el gobierno de Biden. Economistas y entidades independientes consideran que la cifra actual de inflación supera por mucho el 4%.

Sin embargo, lo que es una buena noticia, para Biden es un torbellino preelectoral debido a su promesa idealista de transición de los combustibles fósiles hacia las llamadas “energías limpias” y la “destrucción de la industria petrolera estadounidense”. En la práctica, la Casa Blanca ha hecho lo opuesto y las grandes compañías han incrementado su poder y expansión, bajo las críticas de ambientalistas y grupos radicales de izquierda que piden la erradicación del petróleo, el gas, el carbón y otros derivados.

El presupuesto

Las pugnas sobre el presupuesto en el Congreso en Washington y sobre el techo de la deuda de Estados Unidos, con el control de los republicanos en la Cámara de Representantes, marcaron un freno en el derroche de fondos de la administración Biden en relación con su política exterior, basada en la entrega de dinero a entidades, gobiernos y organizaciones no gubernamentales junto a las guerras de Ucrania, Israel y las amenazas de China sobre Taiwán.

En el 2022, la deuda pública de EEUU era de 30 billones de dólares (trillions en inglés). Tras finalizar el 2023, el monto rondaba los 34 billones, una cifra récord en la historia de la nación, cuando aún está latente una nueva amenaza de parálisis del gobierno federal como parte de un acuerdo temporal sobre el presupuesto.

En aras de financiar parte de los excesivos gastos en proyectos partidistas de la extrema izquierda, el gobierno de Biden insistió en 2023 en pasar [sin éxito] una histórica subida de impuestos a la clase media, las pequeñas y medianas empresas y a los ricos, que hubiese frenado aún más la economía y disparado el desempleo.

Como único aliciente, y en contra de los propósitos del Banco Central, el mercado laboral se mantuvo estable por los más de 9 millones de empleos disponibles en todo el país durante el 2023.

En estos momentos y sin muchas probabilidades de concretarse, se encuentra estancada en ambas Cámaras otra petición de Biden por 106.000 millones de dólares. De esa cifra, más de 60.000 dólares están destinados a Ucrania.

Los republicanos condicionaron la aprobación de ese nuevo paquete de fondos a medidas certeras y urgentes de la Casa Blanca contra el caos creado en la frontera sur, durante todo el mandato demócrata. Y aunque se ha visto una ligera reacción, como centro en los acuerdos recientes con México siguió mantener la frontera abierta bajo moderadas medidas.

Analistas políticos y legisladores conservadores e independientes coinciden en que la crisis sin precedentes en la frontera, fomentada por Biden y la extrema izquierda, va más allá de una crisis humanitaria; es una crisis de seguridad nacional.

Huelga automotriz

Otro de los indicadores económicos negativos en 2023 fue el sector industrial con una contracción histórica de 14 meses que comenzó desde finales de 2022. Durante ese período, el puntaje que revela crecimiento o decrecimiento ha estado sobre los 46 puntos de promedio, cuando el dato por debajo de los 50 puntos denota un notable freno.

Por su parte, la industria automotriz sufrió la peor huelga de empleados en toda su historia con una parálisis de casi dos meses y varios miles de millones de pérdidas en las tres principales compañías estadounidenses: Ford, General Motors y Stellantis.

La huelga llevada a cabo por el sindicato United Auto Workers (UAW) paralizó al mismo tiempo fábricas y centros de distribución de piezas de los tres fabricantes. Nunca antes una huelga sindical en esta industria se había realizado de forma simultánea.

En los dos primeros trimestres de 2023, continuaron los despidos masivos en las grandes compañías de tecnología, fundamentalmente por la drástica caída de acciones en Wall Street desde mediados de 2022, entre otras causas.

Ola de cierres

En los sectores minoristas y de servicios, una ola de cierres pasó desapercibida en los grandes medios de prensa de izquierda.

Grandes cadenas de restaurantes, farmacias y otras empresas cerraron miles de establecimientos en 2023 como parte de un reajuste de sus finanzas frente a la ralentización del consumo por los altos precios, el favoritismo judicial al crimen organizado junto al robo y el vandalismo en negocios privados, en especial en estados gobernados por demócratas.

Desde el 2021, la cadena de farmacias CVS Health se vio obligada a cerrar casi 1,000 establecimientos; el dato representa más del 9% de las farmacias en EEUU.

Otro de los minoristas farmacéuticos Rite Aid también prescindió de más de 60 locales para reducir costos, mientras que La legendaria compañía Macy’s bajó las cortinas de más de 100 tiendas desde el 2021 al 2023.

Durante la administración Biden, connotados minoristas como Walmart, Starbucks, Nordstrom y otros han tenido que cerrar la mayoría de sus tiendas en las grandes ciudades de la nación por la inseguridad y las dificultades para encontrar empleados.

Más de 20 directores ejecutivos de cadenas estadounidenses enviaron al Congreso en Washington una carta de solicitud de medidas para enfrentar el “impacto creciente del crimen organizado contra los negocios, los empleados y las comunidades minoristas”. Entre los firmantes del documento estuvieron directivos de Home Depot, Best Buy y CVS.

Entre el 2021 y 2023, las cadenas de restaurantes se han desmoronado a gran velocidad.

En la extensa lista se encuentran Burguer King, McDonald's, Red Lobster, Hard Rock Cafe. Le siguen Ihop, fundada en 1958, ya ha cerrado más de 200 locales y casi la mitad en los últimos 30 meses; Applebee's, Chipotle, la cadena de pizzas, Sbarro; Pizza Hot, Hooters; Buffalo Wild Wins, Taco Bell, Cheesecake Factory, BJ'S, TGI Fridays y Subways, la cadena de comida rápida más grande en EEUU que ha tenido que cerrar el 35% de sus locales

De esta manera cerró el 2023 para la economía estadounidense, que analistas alineados a la Casa Blanca dicen que es sólida. Resistente sí, porque ha resistido las consecuencias de las nefastas políticas económicas de la administración Biden, con un altísimo costo para la gran mayoría del pueblo estadounidense.

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