MIAMI- Si usted busca un indicativo aproximado de cómo está la economía en Estados Unidos (EEUU) le será suficiente ir de compras o conducir por cualquier ciudad del país. Las diferencias, bien definidas años atrás, apenas son notables ahora.

Negocios cerrados, escasez de productos de primera necesidad, precios en las nubes y empresas que claman por empleados, forman parte de cualquier entorno en EEUU. En algunos estados, grandes compañías como McDonald’s ofrecen hasta $21 por hora para captar trabajadores.

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Entre la obligatoriedad de la vacuna impuesta por la administración de Joe Biden (quien prometió que sería opcional) y su eco en empresas y sectores, el altísimo precio del combustible, las ayudas federales, la versión delta del coronavirus y el exceso de trabajo por falta de personal han generado otra crisis nacional que se suma a las anteriores: Inmigración, enormes cifras de gastos federales, Afganistán, escasez de materiales y componentes electrónicos, etc.

Gastos excesivos

Solo la crisis de la frontera sur ha representado un gasto descomunal. A solo nueve meses de gestión del gobierno de Biden, 1.66 millones de personas han cruzado la frontera de EEUU y muchos han sido liberados dentro del territorio norteamericano. Y como son legalmente autorizados hasta su presentación en Corte, tienen derecho a ayudas.

El exdirector ejecutivo del gigante minorista Walmart, Bill Simon, criticó la respuesta del presidente Biden a la nueva crisis de la cadena de suministros.

Simon, quien dirigió Walmart del 2010 al 2014, calificó con vehemencia la actual situación como "un desastre de principio a fin".

"Nunca había visto algo así, y realmente no creo que nadie que haya vivido en este país lo haya experimentado", dijo el exejecutivo al presentador de Fox Business, Dagen McDowell. "Quiero decir, esto no tiene precedentes".

Medios de prensa y agencias de noticias culpan únicamente a la crisis mundial de suministros como el efecto dominó en EEUU y se refieren de manera escueta a las causas internas.

¿Desempleo?

Unos 10 millones de puestos de trabajo vacantes siguen en un letargo creado por el propio gobierno federal con ayudas desde diciembre de casi 3 billones de dólares, sumadas a los más de 2.7 billones durante el comienzo y primer pico de la pandemia de COVID-19.

Tres millones de personas, que perdieron sus posiciones laborales por la pandemia, no han salido a buscar empleo nuevamente, reveló un informe del Departamento de Trabajo.

Imágenes de bases de transporte con varias decenas de camiones y rastras aparcadas por el alza del petróleo [no es rentable], y pequeños y medianos negocios que cierran hasta más de dos días a la semana por falta de empleados se ha convertido en un fenómeno habitual, desafortunadamente, acrecentado a partir de los últimos cinco meses.

Simon se refirió que "hay escasez de mano de obra en nuestro sistema de distribución y hay escasez de personas para poner [artículos] en el estante". Añadió que la crisis empeorará si no "aliviamos la escasez de mano de obra y hacemos que la gente conduzca camiones y descarguen en los muelles para luego reponer la mercancía en los anaqueles".

Durante meses, los líderes de producción y las industrias en EEUU han instado al jefe de la Casa Blanca y al secretario del Transporte, Pete Buttigieg, para que solucionen la crisis agudizada por Washington.

Una carta en junio de Matthew Shay, presidente y director ejecutivo de la Federación Nacional de Minoristas, señaló que la crisis de la cadena de suministros ha afectado a más del 97% de los minoristas estadounidenses.

“Necesitamos un liderazgo firme de la administración para atraer la atención a la situación actual, así como trabajar para resolver problemas de gran importancia que limitan las operaciones portuarias seguras y eficientes”, exigió Shay en la misiva al actual gobierno y al jefe de transporte Buttigieg, quien estuvo de baja por paternidad remunerada durante varias semanas tras la adopción de gemelos, confirmó un vocero del Departamento de Transporte.

Buttigieg, advirtió que los problemas de suministro “continuarán el próximo año" y pidió una solución a largo plazo.

Puertos y aerolíneas

Decenas de barcos con miles de contenedores repletos de mercancías se vieron en días recientes afuera de los puertos de de Long Beach y Los Ángeles (California) por la falta de camioneros y empleados para la descarga de los buques. Ambos puertos representan el 40% del tráfico de contenedores en EEUU.

El gobernador de Florida, Ron DeSantis, ofreció los puertos del estado al resto del país como un alivio inmediato y enumeró incentivos para choferes, compañías y personal portuario con el propósito de agilizar el traslado de mercancías.

La aerolínea Southwest, una de las principales del país junto a Delta y American, tuvo que cancelar miles de vuelos porque buena parte de su equipo de pilotos y asistentes se niegan a vacunarse de forma obligatoria. Lo mismo ocurre en otras aerolíneas, en el sector de salud, en agencias e instituciones estatales y federales, y empresas privadas.

La Asociación de Pilotos de Southwest Airlines (SWAPA) solicitó a un juez una orden judicial temporal contra el mandato de vacunación y también pidió una audiencia inmediata sobre su solicitud ante un tribunal federal en Dallas.

“El nuevo mandato de vacunas impone ilegalmente nuevas condiciones de empleo y la nueva política amenaza con el despido de cualquier piloto que no esté completamente vacunado para el 8 de diciembre del 2021”, escribieron los abogados. “La modificación adicional y unilateral de Southwest Airlines del acuerdo de negociación colectiva de las partes es una clara violación legal”. Otros sindicatos de pilotos también se oponen a que la vacuna sea obligatoria.

Crisis y vacunas

La medida ha generado una mayor crisis en la economía estadounidense, cuya recuperación se ha visto frenada por la falta de insumos y mano de obra, causas del declive en la producción, una espiral de precios e inflación.

La producción industrial cayó en septiembre en EEUU un 1,3%, principalmente en el sector automotriz (-7,2%), lastrado por la escasez de semiconductores, según datos de la Reserva Federal (Fed, Banco Central).

El senador republicano por Florida, Marco Rubio, dijo en entrevista a la televisión local: “Vemos la escasez y los altos precios que están pagando los estadounidenses por los productos de consumo y los demócratas dicen que eso es magnífico porque significa que la economía está creciendo. Eso es absolutamente falso. Cuando quieren aprobar billones de dólares para programas sociales bajo cualquier circunstancia, esto es socialismo”.

“La agenda de la Casa Blanca es manejada por los radicales de izquierda y Biden es simplemente un vehículo para que la extrema izquierda cumpla los planes que ha tenido por décadas”, comentó Rubio.

La secretaria del Tesoro, Janet Yellen, fiel aliada de la administración Obama y ahora Biden, ve positivo que “las pequeñas empresas estadounidenses se vean obligadas a aumentar salarios para atraer mano de obra”, pero al final el recargo de gastos de las compañías termina en los bolsillos de los consumidores.

Los consumidores y la "salud" económica

Las ventas minoristas en EEUU aumentaron ligeramente 0,7% en septiembre a pesar de la escasez, pero se teme que las limitaciones de la oferta puedan perturbar la temporada de compras navideñas, en especial de vehículos y otros bienes.

Analistas consideran que el gasto de los consumidores se debe al incremento en la falta de productos y muchos han decidido comprar para almacenar en sus hogares. Otro factor es que millones de familias en EEUU reciben desde septiembre un crédito mensual de 300 dólares por hijo durante un año. Por eso las cifras, aparentemente positivas, dan una idea falsa de la recuperación económica y del consumo, cuando las importaciones en septiembre superaron notablemente las exportaciones con un débil registro de 0,4%, al tiempo que el déficit comercial en igual mes sobrepasaba los 73.000 millones de dólares.

La inflación se ubicó en 5,4% y la deuda se acercó a los 29 billones de dólares y superará los $32 billones si el plan presupuestario de la extrema izquierda y Biden se aprueba finalmente. Ahora se prepara un proyecto de ley entre $1,7 billones de dólares y $1,9 billones, para desechar la controversial suma presentada de $3,5 billones solo para programas sociales.

El incisivo ataque de Biden a la industria del petróleo

La actual administración no solo cerró las líneas activas de oleoductos procedentes de Canadá como Enbridge en Michigan y Wisconsin, que trasladaba más de medio millón de barriles diarios de crudo y otros derivados como parte de un amplio plan de restricciones para ahogar la industria de los combustibles fósiles y dar luz verde a las llamadas energías limpias, bastante distantes de la rentabilidad y con inversiones billonarias a futuro.

En varios condados de Florida, el precio del galón de gasolina regular supera los $3.30. Un año antes, el precio era de $2.13.

El 19 de octubre, los californianos pagaban $4.51 el galón de gasolina regular, $1.32 más que en igual período del 2020. El petróleo, empleado por la mayoría de los camiones de transporte, es mucho mayor; una de las respuestas del atraso en la descarga de buques y traslado de mercancías.

El barril de crudo se encuentra por encima de los $80.

El precio de la energía, que se prevé que aumente más de un 80% en el 2021, comenzará a descender en la segunda mitad del 2022, afirma un informe publicado el 21 de octubre por el Banco Mundial.

En el 2019, durante el gobierno del expresidente Donald Trump, EEUU logró su autonomía energética y se ubicó como el principal exportador mundial de petróleo al desbancar a Arabia Saudita. Biden revirtió esa ventaja para regresar a las importaciones y a la dependencia energética.

La interminable espiral de precios

Los precios de los productos de alimentación en general se han encarecido en más de un 13% respecto al 2020 cuando también subieron, en especial los cárnicos (30% y 40%, según la compañía). Si se comparan con el 2019 el incremento es mucho mayor.

A partir del 8 de noviembre, Washington abrirá sus fronteras terrestres y aéreas para turistas, pero solo para vacunados con cobertura completa, según el fabricante.

Lo que pareciera una buena noticia, no es más que un minúsculo alivio en medio del caos fomentado por la administración Biden.

La mayoría de los países, incluso de Europa, muestran niveles de vacunación muy inferiores a EEUU, al tiempo que decenas de millones de personas desconfían de los “efectos positivos” de las vacunas y rechazan el llamado “pasaporte sanitario”.

Por su parte la escasez de semiconductores continuará hasta finales del 2022 o mediados del 2023, según el vaticinio de expertos de la industria automotriz (pilar de la economía estadounidense). Comprar un auto usado cuesta 45% más que un año antes, mientras que el precio promedio de uno nuevo oscila entre los 35.000 y 40.000 dólares.

El destino de EEUU

El sector de la construcción, que gozó de buena salud durante más de un año de pandemia, ha comenzado a pisar tierra movediza. El precio de los materiales de construcción y la falta de garantía o retraso en los suministros han detenido proyectos en ejecución y han ubicado en la incertidumbre los ya aprobados para su inicio. La madera, el acero, el hormigón, equipos e implementos han disparado el costo de las obras y el saldo final de venta.

La intromisión “cautelosa” del gobierno en compañías privadas y contra derechos individuales hasta ahora respetados, bajo la excusa de la vacunación, ha causado más temores que la propia pandemia de COVID-19.

Las concesiones de Biden y la mayor parte de los demócratas al ala radical socialista del Partido no sólo han puesto en entredicho el liderazgo en la Casa Blanca, sino que la irresponsabilidad de un gobierno errático está arrastrando a EEUU hacia un presente y futuro totalmente inciertos.

El senador Marco Rubio definió el momento que vivimos como alarmante cuando dijo: “Las diferencias que vemos ahora en EEUU no son entre demócratas y republicanos, liberales o conservadores. Son entre lo normal y la locura. Y lo que se quiere implementar es la locura”.

lmorales@diariolasamericas.com

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¿Debería el gobernador DeSantis emitir medidas sanitarias de carácter obligatorio para todo el estado? 42.01%
¿Las medidas deberían ser potestad de los gobiernos locales según se requieran? 30.34%
¿Las medidas sanitarias deben ser decisión individual de cada persona? 27.64%
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