WASHINGTON.- Elon Musk, el dueño y principal accionista del fabricante de automóviles de lujo Tesla, acordó el sábado renunciar como presidente y pagar una multa de 20 millones de dólares en un acuerdo para resolver los cargos presentados esta semana por la Comisión de Bolsa y Valores.

Según publica CNN, el acuerdo, que requiere la aprobación del tribunal, permitirá que Musk permanezca como CEO, pero debe dejar su puesto como presidente del directorio en un plazo de 45 días, y no puede buscar la reelección por tres años.

Musk aceptó el acuerdo con la SEC "sin admitir o negar las acusaciones de la denuncia", según un documento judicial, y calificó el pleito como "injustificado".

"Siempre he actuado en el mejor interés de la verdad, la transparencia y los inversores", dijo. "La integridad es el valor más importante en mi vida y los hechos demostrarán que nunca lo comprometí de ninguna manera", cita CNN.

Este sábado, la demanda de la Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos contra Musk por fraude había multiplicado las especulaciones sobre su salida de Tesla, de acuerdo con reportes de EFE.

La presencia de Musk al frente de Tesla ha estado cuestionada desde hace meses, inicialmente por la incapacidad repetida del fabricante de automóviles de alcanzar las cuotas de producción del Model 3 establecidas por el propio empresario.

Las dudas sobre el estilo directivo de Musk aumentaron recientemente con la multiplicación de tuits y declaraciones polémicas, como llamar pederasta a uno de los buceadores que participaron en el rescate de los niños tailandeses atrapados en una cueva.

Pero el estrambótico capítulo de la posible salida de bolsa de Tesla, que el propio Musk propició y que ha provocado finalmente la presentación de la demanda por parte de SEC, podría ser lo que definitivamente aparte al extravagante multimillonario de la dirección de Tesla.

SEC considera que la serie de mensajes que Musk colgó en Twitter el pasado 7 de agosto, comunicando su intención de sacar de bolsa a Tesla gracias a la existencia de inversores que pagarían 420 dólares por título a los accionistas de la compañía, fue un acto fraudulento que infló temporalmente el valor de las acciones.

La institución considera que las acciones de Musk son tan graves que en su demanda solicita que se le prohíba servir como directivo de Tesla.

En este contexto, diversos medios de comunicación estadounidenses han señalado en las últimas horas que Musk ha rechazado llegar a un acuerdo con SEC para abandonar su puesto al frente de Tesla.

Según señaló la cadena de televisión CNBC, el posible acuerdo requeriría que Musk abandonara la presidencia del consejo de dirección de Tesla durante dos años e impondría una multa al empresario y la compañía, pero no exigiría que se declarara culpable de fraude.

Aunque las dudas sobre su capacidad para permanecer al frente de Tesla se multiplican, Musk ha decidido no hacer ningún comentario sobre sus problemas legales y rodearse de su legión de fieles en Twitter, su medio favorito de comunicación.

Por ejemplo, Musk anunció este sábado en un tuit a un seguidor de la compañía que Tesla está preparándose para entregar sus vehículos directamente en el domicilio o puesto de trabajo en vez del método tradicional de obligar al comprador a acudir a las tiendas de Tesla para hacerse cargo del automóvil.

Aunque Musk intenta dar un aire de estabilidad y tranquilidad cuando su liderazgo está seriamente en peligro, los mercados de valores empiezan a dar señales de que la imagen del empresario ya no tiene el mismo valor del que disfrutaba hace solo unos meses.

El viernes, las acciones de Tesla perdieron casi un 14% de su valor y cerraron la jornada a 264,77 dólares, 42,75 dólares menos que la marca establecida al cierre del jueves. La pérdida es la mayor sufrida por el fabricante desde finales de 2013.

Desde que Musk sorprendió a propios y extraños con el tuit sobre la salida de bolsa de Tesla, el valor de las acciones del fabricante se ha reducido un 30%, lo que supone que los inversores hayan perdido casi 20.000 millones de dólares.

El castigo a Musk es doble. No solo está siendo demandado por SEC y por varios grupos de inversores que se sienten engañados por sus acciones, sino que al ser el mayor accionista individual de Tesla, su fortuna se ha visto considerablemente reducida en los últimos 45 días.

Musk posee alrededor del 20% de las acciones de Tesla por lo que desde principios de agosto, el empresario ha perdido unos 4.000 millones de dólares con la caída.

Los analistas no dudan de que un consejero delegado de cualquier otra compañía que hubiese sufrido una pérdida tan acusada del valor de las acciones y que se enfrentase a tantas demandas, se habría visto obligado a abandonar su posición.

Pero en el caso de Musk y Tesla muchos temen que sin el empresario, la empresa dejaría de tener el atractivo que la ha convertido en algo más que un fabricante de automóviles.

FUENTE: CNN y EFE
 

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