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Muchos lagos de la Florida tienen presencia de algas verdeazules que impiden el uso de sus aguas para la agricultura, la pesca o el consumo humano. En el lago Okeechobee y en las costas del estado cada vez son más frecuentes los brotes de cianobacterias o la llamada marea roja.

DIARIO LAS AMERICAS conversó con Eyal Harel, CEO de BlueGreen Water Technologies, una compañía israelí que ha desarrollado una solución muy novedosa para ayudar a establecer el equilibrio natural en aguas enfermas.

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Al estudiar la acción de los actuales alguicidas, científicos israelíes se dieron cuenta de que la causa de su inefectividad era que no actuaban contra las algas que pretendían combatir en las superficies de los lagos. Los compuestos -H2O2 y CuSO4- al ser aplicados en el agua descendían inmediatamente hasta el fondo dañando la fauna y la flora subacuática. Sin embargo, en la superficie continuaban intactas las algas tóxicas.

Así surgió el The Lake Guard (el Guardián del Lago) unas nanocápsulas biodegradables que, en su interior, contienen los alguicidas habituales del mercado. Estas minicápsulas flotan en la superficie del agua y van liberando poco a poco su contenido, garantizando que solamente actúen en las capas superiores, donde se encuentran las cianobacterias. Al flotar son llevadas por el viento y las corrientes hacia donde se acumulan las algas tóxicas que han de liquidar.

¿Qué hace un representante de Blooming Water Technologies en Miami?

Recientemente el gobernador de la Florida, Ron DeSantis, visitó Israel con una gran delegación, en un viaje donde buscaba soluciones para algunas necesidades de la comunidad. Conocíamos los problemas que están sucediendo con las algas en los lagos de la Florida y en el mar. Y sostuvimos un encuentro donde participó también la comisionada de agricultura Nikki Fried. Tratamos el tema, le explicamos lo que hacemos y ellos nos invitaron a que viniéramos y evaluáramos la situación. Nosotros, con mucho gusto, hemos aceptado la invitación.

¿Qué han hallado una vez aquí?

Pues no existe mucha diferencia de lo que hemos encontrado en Rusia, Sudáfrica, Suramérica, en el Este de Asía o en el mismo Israel. Las condiciones son las mismas alrededor del mundo, los lagos están contaminados debido a la actividad humana y por la propia naturaleza. El calentamiento global también está jugando un papel importante porque las temperaturas suben y el nivel de agua en muchos de esos lagos está decreciendo. Estas son las condiciones idóneas para la proliferación de algas en los lagos.

Hasta ahora no existía una buena forma de tratar estas plagas incontroladas de cinobacterias (blooms), los alguicidas existentes en el mercado están limitados para ser usados en pequeños embalses de agua, porque sus componentes tan pesados bajan directamente al fondo de las aguas e interactúan de forma negativa con los sedimentos del suelo. Ellos tratan de combatir un problema que ocurre en la superficie y realmente lo que hacen es crear otro.

Por otra parte, si evitamos tratar las aguas, el problema se acrecienta año tras año. En invierno, cuando las temperaturas bajan y a simple vista mejora la situación, lo que sucede es que las bacterias se enquistan y esperan las condiciones favorables para su proliferación. Por eso, en cuanto suben las temperaturas en la temporada de verano vemos como cada vez más se incrementa el problema de las algas. Y en todos los sitios se escucha la misma queja: Eso aquí nunca había ocurrido.

¿Qué hacer?

Nosotros tenemos una gran experiencia en tratar masas de aguas consideradas intratables. Es muy importante para nosotros como ecologistas ser capaces de manipular la condición del agua y a la vez ayudar al desarrollo de las especies no tóxicas que constituyen una barrera natural contra las cinobacterias.

Sus productos son efectivos porque flotan en la superficie, pero, ¿son seguros para el plancton?

Cuando tratamos con agentes químicos siempre van afectar al medio ambiente. Como ocurre con las medicinas, no se debe tomar más de lo indicado. Nosotros tratamos infecciones bacterianas en el agua. Si no las tratas, se extienden y pueden matar todo lo que haya en ese entorno. Las proliferaciones de algas crean condiciones de anóxia, o sea falta de oxígeno en las capas más profundas del agua. Por eso se mueren los peces y las plantas. Es lo que llaman Zonas Acuáticas Muertas. Desgraciadamente hay lagos enteros muertos donde no existe vida alguna.

Llegar a esa situación no es una opción. Hace falta “medicar” a los lagos o embalses enfermos para hacerlos saludables de nuevo. Si hacemos un paralelo con la diabetes, cuando la enfermedad no es crónica, el paciente puede curarse con tratamiento. Pero cuando se hace crónica, el tratamiento es de por vida. Si no se le suministra insulina al paciente, este simplemente muere.

¿Entonces tienen la cura para el lago Okeechobee y las playas de la Florida?

El lago Okeechobee es el Santo Grial, es un proyecto muy grande. Para acometerlo tendríamos que involucrar al Gobierno, las autoridades locales y otros muchos agentes. Es un tratamiento de gran envergadura que necesita una enorme infraestructura. Creo que nos tomaría un año y medio de preparación.

Pero, hasta que eso suceda, creo que cada comunidad de la Florida tiene su propio Okeechobee, esos lagos de aproximadamente mil hectáreas, considerados intratables que nosotros podríamos comenzar a tratar mañana mismo. Tenemos la capacidad de curarlos para restablecer su balance y dejarlos como eran antes de estar contaminados. La gente podrá volver a utilizar el agua y brotará la vida de nuevo, se podrá nadar y pescar. Para ello, contamos con la experiencia y con todos los permisos y certificados en EEUU que nos permiten tratar cualquier agua sin ninguna limitación.

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