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Hace apenas unos años, Paola Onzaga cargó con todas sus ilusiones rumbo a la Universidad de Barcelona, en España. Era un momento significativo para esta joven abogada colombiana quien, con cerca de diez años de experiencia laboral a sus espaldas, llevaba la intención de estudiar un máster en Ciudadanía, Derechos Humanos, Política y Ética. Su mayor aspiración era dar otro paso fundamental en su preparación y superación como profesional.

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No contaba, en cambio, con que aquellas jornadas la expondrían frente a una situación impactante: conocer de primera mano la vida de las mujeres profesionales inmigrantes. “Cuando llego a España comienzo a ver esta realidad, y empiezo a realizar investigaciones”, señala Paola, cuya pesquisa inicial la llevó a indagar sobre las condiciones en que se encontraban alrededor de doscientas mujeres de Haití, Guatemala, Brasil y otras naciones latinoamericanas.

“Muchas de estas mujeres tenían unos buenos puestos en sus países, tenían cargos importantes, pero además de eso, algunas continuaban estudiando allí”, explica Onzaga, quien, de hecho, convivió y coexistió junto a ellas, se sensibilizó con sus historias y descubrió el testimonio de sus vivencias en ocupaciones mal renumeradas, labores carentes de estímulo y trabajos con pocas perspectivas de futuro que tenían que desempeñar para poder sobrevivir como inmigrantes.

Re direccionando la visión

Esta circunstancia experimentada en Barcelona le impresionaría, a tal punto, que reforzaría su enfoque sobre los problemas que afectan a las mujeres, transformaría su vida personal y le re direccionaría la visión de su porvenir como profesional.

Rememora que “el primer paso que doy es preguntarme qué hacer para estas mujeres tengan asesoría, puedan educarse de otra forma y puedan acceder a la información que necesitan”, y de inmediato se vuelca a tocar puertas en embajadas, consulados, ministerios, y a buscar alianzas con distintas organizaciones, ONGs, etc., con el objetivo de encontrar apoyo para ayudar a desarrollar un programa que permitiera a estar mujeres recibir consejos o consultorías para aliviar sus situaciones y estatus personales.

“Cuando regreso a Colombia empiezo a trabajar para la alcaldía de Cali y comenzamos a organizar unas escuelas de incidencia política para mujeres”, evoca, al tiempo que alude a su participación en otras iniciativas simultáneas.

“Conformamos también la Mesa Municipal de Mujeres, donde por primera vez estaban las que habían sido combatientes de la guerrilla. Fue algo importante, pero no era suficiente”, puntualiza.

Camino al empoderamiento

Desde aquel momento, Paola se trazó la meta de profundizar en este empeño y de este modo surgió la Fundación Mujeres Exitosas LATAM.

“Primero fue una Fundación, pero creció tanto que se convirtió en un movimiento”, manifiesta, y argumenta que desde un inicio la misión principal de este proyecto se orientó hacia el empoderamiento integral de las mujeres, haciendo mayor énfasis en el ser humano y ponderando su parte espiritual, aunque no fue la única faceta a fortalecer.

Onzaga enfatiza que, además, se dimensionó el desarrollo hacia el aspecto económico, “porque si una mujer no es financieramente independiente, pues de nada sirve” y asegura que, del mismo modo, fue necesario impulsar los conocimientos de sus derechos fundamentales, e incluso potenciar otras perspectivas que implicaran una motivación emocional como puede ser el factor cultural.

“Tenemos el caso de una mujer que fue víctima del conflicto armado. Es una mujer muy interesante y ella, a través de la música, le ha llevado a otras mujeres su historia, el proceso de resiliencia vivido y de todo lo que le sucedió”, precisa Paola.

Proyección y trascendencia

“Es muy grande el alcance que estamos teniendo”, afirma con orgullo la joven abogada sobre la labor y expansión de Mujeres Exitosas LATAM. Sostiene que, en el plano internacional, en apenas “dos años hemos podido llegar a diferentes ciudades”, a donde han logrado llevar sugerencias específicas para mejorar el escaso acceso a la información que sufren las mujeres inmigrantes, no solo con respecto a la protección de sus derechos, sino a otras posibilidades de asistencia.

“Ahora tenemos una gira por Europa y queremos visitar varios consulados para poder brindar este tipo de apoyo”, indica.

Como es obvio, la ciudad de Miami tampoco ha escapado al radar de Mujeres Exitosas LATAM. Teniendo en cuenta el amplio mosaico migratorio que posee el sur de la Florida, integrada, justamente, por una enorme base de mujeres llegadas de varios países de América Latina.

“Traemos diferentes propuestas, donde las mujeres van a tener la oportunidad de recibir asesoría, desde empoderamiento económico, cómo acceder a créditos, cómo liberarse financieramente, hasta el tema de sus derechos como inmigrantes y de la información que para ellas sea importante conocer”, revela.

También es de destacar que Onzaga comparte esta labor con un equipo multidisciplinario y multinacional compuesto por colombianas y venezolanas, así como otras profesionales que han realizado importantes trabajos en Guatemala, México, e incluso Suiza, lo que ha hecho que este proyecto posea, como ella misma explica, “una cantidad de mujeres que se han unido y que han querido replicar lo que nosotras estamos haciendo”.

Una experiencia personal

“Yo siento que es una labor social que tengo que hacer. Es un compromiso al que todos los seres humanos debemos contribuir de alguna u otra forma”, dice Paola sobre el impacto que ha tenido esta experiencia de empoderamiento en su vida personal.

“Siento que no he llegado aquí por casualidad. No sé cómo quiera llamarle la gente, ¿misión de vida tal vez?, pero yo encontré en esto mi propósito de vida”, alega.

“Cuando salgo a eventos y las mujeres se me acercan, y me dicen cosas, y veo lágrimas en los ojos y veo felicidad y veo alegría, veo tantas cosas, digo, sí, sí se puede hacer”, finaliza.

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