WASHINGTON- La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), anunció el miércoles una subida de tres cuartos de punto de sus tasas, y "anticipa que serán necesarias alzas suplementarias", ante una inflación muy alta y difícil de controlar.
WASHINGTON- La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), anunció el miércoles una subida de tres cuartos de punto de sus tasas, y "anticipa que serán necesarias alzas suplementarias", ante una inflación muy alta y difícil de controlar.
Al mismo tiempo advirtió que ahora espera que el crecimiento de la mayor economía mundial sea casi nulo en 2022, e indicó que habrá más incrementos, una medida agresiva que aumentará los riesgos de una eventual recesión.
La medida fortalece el freno contra la demanda y el desarrollo económico, al tiempo que se espera que sectores económicos importantes como la construcción, la industria automotriz y el sector inmobiliario experimenten en los próximo meses y en el 2023 un impacto negativo mucho mayor.
Esta es la tercera alza consecutiva de este nivel, y los tipos se sitúan ahora entre 3% y 3,25% cuando la inflación esperada ahora es de 5,4% para este año, frente al 5,2% previsto anteriormente.
Esta cifra es la tasa de fondos federales más alta desde la crisis financiera mundial en 2008, y parecía inconcebible hace un año atrás.
La Fed espera ahora un crecimiento cercano a cero en 2022 (+0,2%), frente al 1,7% previsto en junio.
La decisión del Banco Central viene acompañada del desplome en las ventas de casas de uso.
La reventa de viviendas en Estados Unidos cayó en agosto por séptimo mes consecutivo con potenciales compradores desanimados por el alza de los tipos de interés hipotecarios, a pesar de un nuevo descenso de los precios.
El mes pasado y en ritmo anualizado 4,80 millones de casas y pisos cambiaron de manos, informó el miércoles la federación nacional de agentes inmobiliarios (NAR).
Las ventas de viviendas usadas bajó 0,4% respecto a julio y 19,9% respecto a agosto de 2021, cuando los tipos de interés estaban en mínimos históricos.
Los precios, que se habían disparado desde el inicio de la pandemia, cayeron sin embargo por segundo mes consecutivo.
La decisión de la Reserva Federal representa la política más dura del Banco Central contra la inflación desde la década de 1980, otro período de precios altísimos.
La inflación es ahora de 8,3%, pero llegó a 9,1% en junio de este año, el peor registro en casi cinco décadas.
Es muy probable que esta decisión agudice los problemas económicos a decenas de millones de empresas y hogares estadounidenses al aumentar el costo de los préstamos para viviendas, automóviles y otros créditos.
El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, ha reconocido el "dolor económico y para las familias estadounidenses" que estas medidas provocarán, pero ha reafirmado en los últimos días que sería peor no hacerlo, como ya ocurrió anteriormente cuando tanto el Departamento del Tesoro como la Fed le dieron la espalda a las persistentes subidas de precios mes tras mes durante más de un año.
La inacción de la Reserva Federal durante ese período, y en apoyo a la política económica errada de la administración de Joe Biden, profundizó la actual crisis inflacionaria que sufre Estados Unidos en los últimos casi 50 años.
Powell dijo en conferencia de prensa que antes de que los funcionarios del banco central sopesen la posibilidad de frenar los incrementos en las tasas de interés, les gustaría “estar muy confiados de que la inflación está regresando” a su objetivo del 2%. Advirtió incluso que una "flexibilización prematura de la política" monetaria implica riesgos.
Destacó que la solidez del mercado laboral está impulsando los aumentos salariales que contribuyen al crecimiento de la inflación.
Además, subrayó su convicción de que controlar la inflación es fundamental para garantizar la salud del mercado laboral a largo plazo.
“Si queremos iluminar el camino hacia otro periodo de un mercado laboral tan sólido, tenemos que dejar atrás la inflación”, afirmó Powell. “Desearía que hubiera una manera de hacerlo que no causara dolor, pero no la hay”.
Los funcionarios de la Fed han dicho que buscan reducir la inflación sin causar un daño generalizado a la economía. Sin embargo, la mayoría de los economistas han expresado escepticismo al respecto. Creen que los agresivos incrementos de la Fed eventualmente resultarán en la reducción de empleos, un aumento en las tasas de desempleo, y una recesión a gran escala este año o a inicios del siguiente.
FUENTE: Con información de AFP y AP

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