MIAMI- La isla de Taiwán o Formosa, de apenas 32.260 km² de tierra firme, no sólo se ha convertido en uno de los sitios geopolíticos y económicos más estratégicos del planeta, sino en una fuente de riqueza tecnológica avanzada para el mundo.

Taiwán es el mayor fabricante de semiconductores con un 65% de cuota de mercado, una industria estratégica que China no quiere perder y por eso ejerce constante presión y amenazas.

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Hsinchu, la metrópoli de semiconductores de Taiwán con menos de 500.000 habitantes, se ha convertido en la capital de los “chips” y “microchips”.

A menos de 150 kilómetros de la China continental, radican dos de las universidades más importantes de la isla y fuente central de especialistas para las empresas del Parque Científico de Hsinchu, donde tienen su sede la mayoría de las 20 firmas tecnológicas de Taiwán que producen para las grandes tendencias digitales de la economía mundial.

Desde esa localidad, los dos mayores fabricantes de semiconductores del mundo venden sus productos de alta tecnología. Semiconductor Manufacturing Co Ltd (TSMC) y United Microelectronic Corp. (UMC) encabezan la producción mundial de “chips” desde Taiwán, mientras que en EEUU los dos únicos fabricantes por ahora son Western Digital y Micron Technology.

La dependencia EEUU y la escasez mundial de "chips"

La escasez de "chips", "microchips" o semiconductores tomó mayor relevancia tras la pandemia de COVID-19, que provocó la paralización de las economías en Asia y por consiguiente acrecentó la falta de este vital componente en el mundo.

Aviones, barcos, vehículos, armas, sistemas de defensa, computadoras, teléfonos, equipos médicos, industria aeroespacial; prácticamente casi todo se fabrica hoy con semiconductores. De ahí la mirada general sobre este pequeño territorio y en especial la de países industrializados.

A finales del 2021, las empresas taiwanesas que operan en Estados Unidos generaron más de 20.000 puestos de trabajo y cada año invierten casi 200 millones de dólares en investigación y desarrollo, además de aportar más de 1.600 millones a las exportaciones de bienes de EEUU.

El stock total de las empresas de Taiwán en Norteamérica fue superior a los 48.000 millones de dólares, según datos disponibles a mediados del 2021. Diez grandes compañías taiwanesas integran el Standard & Poor’s (S&P 500) de las 500 mayores empresas que cotizan en la Bolsa de Nueva York.

En estos momentos, el planeta enfrenta la peor crisis de semiconductores de la historia; a pesar de que siempre ha existido déficit, debido a que la demanda es muy superior a la capacidad de los productores como China, Corea del Sur y Taiwán, entre otros.

Desde 1986, la fabricación de los “chips” y “microchips” no responde a la creciente demanda global. Algunos analistas y medios de prensa de izquierda culpan a la pandemia, pero la crisis sanitaria sólo agravó las dificultades que ya existían en la producción y el abastecimiento.

En el 2017, sin rastros de COVID-19, la industria automotriz en EEUU sufrió una debacle similar causada por China, Taiwán y Corea del Sur, países que controlan la mayor parte las manufacturas de semiconductores.

TSMC y Samsung, los principales fabricantes de componentes electrónicos, han gastado miles de millones de dólares para acelerar la fabricación de “chips” de cinco nanómetros altamente complejos y de tecnología de punta; pero hasta el momento, esas inversiones han sido insuficientes frente a la alta demanda.

USA exproductor #1

Menos de 20 años atrás, EEUU era el principal exportador de estos elementos electrónicos, pero en aras de abaratar costos entregó la supremacía a Taiwán y Corea del Sur.

En su reciente visita a Taiwán, la presidenta de la Cámara de Representante, Nancy Pelosi, se reunió con Mark Liu, dueño de la compañía taiwanesa TSMC, considerada la mayor fabricante de “chips” del mundo con un menú de 10.000 productos diferentes.

Durante una entrevista con cadenas de televisión en EEUU, Liu advirtió que una invasión china provocaría la paralización de las fábricas de TSMC. “En caso de uso de la fuerza militar o de una invasión, TSMC dejaría de ser operativa. Nuestras sofisticadas instalaciones de producción dependen de la conectividad en tiempo real con Europa, Japón y Estados Unidos”, sostuvo Liu.

TSMC domina más de la mitad del mercado mundial de semiconductores. Sus clientes son todas las grandes tecnológicas como Apple, entre los que se incluyen los especialistas en "chips" Qualcomm e Infineon y los gigantes estadounidenses Intel y Broadcom.

El Congreso de EEUU, en cuyo hemiciclo quedó pendiente un proyecto de ley promovido por el expresidente Donald Trump, aprobó de forma bipartidista el plan que entrega 280.000 millones de dólares para incentivar la fabricación nacional de este tipo de componentes de alta tecnología.

Denominada Ley CHIPS [Creating Helpful Incentives to Produce Semiconductors for America] de 2022, la medida proporciona decenas de miles de millones de dólares en subsidios y exenciones fiscales a las tecnológicas, en un esfuerzo por estimular el crecimiento de nuevos mercados y la investigación tecnológica frente a China.

A finales de julio, Washington amplió la prohibición -implementada por el gobierno de Trump- de exportar a China equipos que se utilicen para fabricar semiconductores de hasta 14 nanómetros, según los principales proveedores estadounidenses de equipos de fabricación de “chips”: Lam Research Corp. y KLA.

El gigante de la electrónica Intel anunció semanas atrás una inversión de 20.000 millones de dólares para producir en EEUU "chips" electrónicos, cuya escasez ha frenado la producción de vehículos y otros sectores.

Intel comenzará la construcción de dos fábricas de semiconductores cerca de la capital del estado de Ohio, Columbus, a finales de este año, con el objetivo de iniciar la producción a gran escala de “chips” a partir de 2025.

El gigante estadounidense de tecnlogía planea contratar 3.000 nuevos empleados para estos sitios, cuya construcción involucrará a 7.000 trabajadores.

La guerra de los “chips” o semiconductores

Analistas esperan que, a finales del 2022, las empresas taiwanesas dominen el 48% de la producción total de semiconductores, desde los cinco nanómetros hasta los 16 nanómetros.

En EEUU, los “chips” de TSMC se instalan en los aviones de combate F-35 o en el sistema de armas antitanque Javelin, con el que el ejército ucraniano fue capaz de derribar tanques rusos. Los componentes de TSMC también alimentan las supercomputadoras de los Laboratorios Nacionales de EEUU, donde se ejecutan investigaciones pioneras.

China intenta arrebatar el mercado de tecnología de “chips” avanzados con la fabricación de productos de 7 nanómetros, índice que mide la densidad de transistores que se pueden implantar en un chip y que determinan su capacidad, resistencia y potencia.

La guerra silenciosa de los “chips” o semiconductores entre China y EEUU recién comienza. La alianza de las empresas taiwanesas con la tecnología estadounidense debe ser un elemento predominante en los próximos años en esta carrera por la supremacía tecnológica mundial.

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