Es como en las carreras de pista. El juez de Salida levanta el brazo lentamente, espera unos segundos y luego ejecuta el disparo. Tras la descarga, los corredores se lanzan en tropel en busca de la meta final.

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Cuando esta semana retumbó el mazazo oficial en el Hemiciclo de la Cámara de Representantes para dejar abierto el juicio contra el presidente Trump, la diferencia con una pista de atletismo es que Nancy Pelosi no calificará nunca como jueza de Salida, ni tampoco sostenía una pistola en sus manos, sino el martillo de presidenta de la Cámara baja.

Sin embargo, aunque los demócratas tampoco remedan la estampa de los corredores de pista, esta vez sí despegaron todos al unísono en un tumultuoso arranque para intentar llegar primero hasta su línea de meta más anhelada: hacer efectivo el “impeachment” contra Donald Trump.

La votación

Así, con ese mazazo de la Pelosi, quedaba sellada la primera votación que sometía a examen el apoyo a la propuesta demócrata de abrir un proceso de enjuiciamiento contra el Presidente de la nación.

Según había trascendido a la prensa con anterioridad, era justo la ausencia de este voto formal lo que había generado el argumento que utilizaba el gobierno para instruir a sus funcionarios a que no cooperaran con los diputados que impulsaban la investigación.

La conclusión de la mayoría de los analistas es que, luego de semanas de ataques cruzados y todo tipo de críticas y especulaciones exacerbadas, lo que se plantea ahora es una lucha partidista, casi tribal, donde cada bando se ha refugiado tras su propia barricada en un forcejeo legal que apenas ha comenzado.

El otro detalle que llamó la atención de los expertos es que, después de conocerse el resultado estadístico de este primer sufragio, pese a que en el papel aparentan existir dos bloques monolíticos enfrentados, en la práctica se vieron las primeras grietas, y no precisamente entre quienes apoyan al mandatario.

El Sí, que permitió abrir el “impeachment”, recibió 232 votos a favor, de los cuales todos eran demócratas menos uno, que perteneció a un candidato independiente. Por su parte, el No obtuvo 196 votos, de los cuales, 194 fueron aportados por la banca republicana y dos pertenecieron a un par de representantes demócratas, quienes, sorpresivamente, rompieron filas con su partido y se negaron a votar por el Sí.

Etapa inicial

Una vez concluida la votación, la Casa Blanca emitió un comunicado en el que acusaba a la presidenta de la Cámara de Representantes de introducir “violaciones inaceptables del debido proceso dentro de las normas de la Cámara”. Los republicanos se basan en el hecho de que ha llevado a cabo una investigación a puertas cerradas, que los demócratas justifican con la tesis de que se trataba de la mejor manera posible de recabar evidencias.

Pero, la Pelosi, quien, hasta hace unos meses atrás, se había visto no muy decidida a lanzarse contra Trump, dio un giro radical a su posición y ordenó activar las investigaciones en el Congreso el pasado 24 de septiembre, sin mostrar ningún síntoma de agotamiento hasta hoy.

Bajo el actual estado de cosas, el enjuiciamiento acaba de entrar en una nueva fase de investigación, donde pueden presentarse o exigirse audiencias públicas o privadas, reclamación de documentos, aunque Trump también tiene el derecho de presentar a sus abogados para emprender la defensa formal. Otras normas y procedimientos que se pueden establecer en este paso primario, incluye la publicación de las transcripciones de algunas comparecencias celebradas en privado.

Una vez preparado un documento con los resultados, se entraría en una segunda parte de este periodo donde se podrá elevar hasta el Comité de Justicia las conclusiones de la investigación inicial. Pero, en este caso, la defensa del Presidente también puede solicitar la presencia de sus propios testigos, si es que los demócratas no los bloquean, teniendo en cuenta que dominan la Cámara y, legalmente pueden utilizar esa táctica para limitar los recursos de la defensa.

Proceso complicado

El proceso de enjuiciamiento contra Trump se inició por una denuncia de un agente de inteligencia anónimo, quien reveló la existencia de una conversación con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, donde supuestamente el mandatario estadounidense lo presionaba para que investigara al exvicepresidente Joe Biden.

No obstante, a partir de esta semana se puede encadenar un largo “show” político-mediático que no necesariamente acabaría en la destitución del presidente, sino todo lo contario, podría fortalecerlo mucho más de cara a la campaña del 2020.

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