MIAMI.- El Departamento de Educación de la Florida y las juntas escolares de los condados de Miami-Dade y Broward activaron protocolos de vigilancia estricta sobre el ‘fenómeno teriano’ durante los primeros meses de este año.
Las autoridades de Miami-Dade y Broward aplican códigos de conducta estrictos frente a esta supuesta “moda” mientras expertos advierten sobre un quiebre en la comunicación familiar
MIAMI.- El Departamento de Educación de la Florida y las juntas escolares de los condados de Miami-Dade y Broward activaron protocolos de vigilancia estricta sobre el ‘fenómeno teriano’ durante los primeros meses de este año.
Esta respuesta institucional surge ante la proliferación de adolescentes que asumen identidades de animales no humanos mediante el uso de máscaras y conductas físicas como el ‘cuadrobismo’ o desplazamiento con las cuatro extremidades.
La medida busca el restablecimiento del orden en los planteles públicos tras la viralización de retos en redes sociales que provocan distracciones en el entorno de aprendizaje.
Según las autoridades, este comportamiento vulnera los manuales de convivencia y refleja, en opinión de especialistas, una profunda crisis en la comunicación del núcleo familiar contemporáneo.
En el condado Miami-Dade, el cuarto distrito escolar más grande del país, la normativa es clara. La Política de la Junta Escolar 5511 regula el código de vestimenta con un rigor renovado.
Este reglamento prohíbe de forma tajante el empleo de accesorios faciales, máscaras o colas que desvíen la atención de los estudiantes.
Los directores de las escuelas tienen la instrucción de retirar del aula a cualquier joven que presente una estética animal o realice actos como gruñidos o desplazamientos simulando caminar en “cuatro patas”.
El distrito aplica el sistema de "Respuesta a la Intervención para el Comportamiento" (RtIB) para reconducir a estos alumnos hacia parámetros de conducta modelo.
Por su parte, las Escuelas Públicas del Condado Broward (BCPS) mantienen una postura igualmente inflexible. El código de conducta institucional de esta jurisdicción faculta a la administración para sancionar cualquier comportamiento que un observador razonable considere una interrupción del proceso educativo.
Las autoridades de Broward rechazan cualquier solicitud de adaptación para estas identidades, bajo el argumento legal de que solo se permiten animales de servicio documentados por razones médicas.
Esta estructura administrativa no solo busca el control estético, sino que responde a un clima político en Florida donde los derechos parentales y la vigilancia de las conductas disidentes ocupan el centro del debate público.
Frente a esta realidad escolar, la doctora Christina Balinotti, psicóloga experta en el campo de la familia y la sociedad, lidera una de las posturas más críticas y comentadas en la opinión pública de Miami. Para Balinotti, el fenómeno no es una simple moda pasajera, sino el síntoma de una patología social mayor: la destrucción de la unidad familiar.
"El fenómeno surge en una época en la que los jóvenes se encuentran desilusionados de la comunicación humana. No tienen suficiente comunicación en su familia", afirmó Balinotti en entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS.
La especialista señaló que la ocupación excesiva de los padres y el uso adictivo de los teléfonos celulares crean un vacío que los adolescentes intentan llenar con identidades extremas. A su juicio, la adopción de una esencia animal funciona como una "abrochadura" o un punto de conexión con una comunidad que sustituye al hogar.
La psicóloga advirtió que este movimiento pone en riesgo la propia naturaleza humana de los menores. Al respecto, sostuvo: "Nuestros jóvenes ponen en riesgo su capacidad de comunicación humana al comunicarse con aullidos o ladridos".
Su análisis no se queda en la superficie sociológica, sino que apunta a posibles cuadros psiquiátricos. Balinotti instó a los padres a “no desconocer” la gravedad de la situación y a buscar ayuda profesional de inmediato.
"Atención a los padres: no es un movimiento como los furries, que son personas que ocasionalmente se disfrazan. Esto toma un color de vida", sentenció con firmeza.
La doctora Balinotti sugirió que el cuadrobismo y el uso de máscaras son "banderas rojas" que requieren una consulta médica con un especialista, principalmente un psicólogo.
Su tesis principal es que el ser humano posee una necesidad intrínseca de pertenencia que, si no se satisface en la familia, se busca en grupos con identidades estereotipadas.
"La familia se está destruyendo y cobran fuerza estos movimientos donde los jóvenes sienten que pertenecen a un grupo determinado a través de una identidad animal fuerte", explicó la experta, quien insistió en que la solución radica en recuperar el diálogo y el tiempo de calidad en el hogar para evitar que el adolescente se refugie en la "manada" digital.
En una posición diferente, aunque no exenta de cautela, se encuentra la psicóloga Vivian González. Su enfoque se distancia de la alarma inmediata de Balinotti para centrarse en la funcionalidad del individuo y en la etapa de autodescubrimiento propia de la edad.
Para González, identificarse con un animal es, en la mayoría de los casos, una expresión simbólica y no una ruptura con la realidad.
La especialista argumentó que un joven puede elegir la figura de un lobo o un gato para representar cualidades como la fortaleza o la sensibilidad.
"No se trata de idealizar el fenómeno, pero tampoco de asumir de inmediato que es una patología", aclaró González.
Su criterio se basa en una serie de preguntas prácticas: ¿El joven asiste a la escuela? ¿Tiene amigos? ¿Es emocionalmente estable? Si la respuesta es afirmativa y el individuo distingue entre fantasía y realidad, la psicóloga recomendó “respeto” y observación sin juicio.
A diferencia de quienes perciben un peligro inminente en la adopción de estas conductas, González ve en la era digital un "laboratorio de identidad" donde el escenario es ahora global y visible.
Sin embargo, la experta coincidió en que, en casos de traumas complejos, la identidad animal puede servir como un mecanismo de defensa para que el joven se sienta no vulnerable ante un entorno hostil.
Ambas especialistas entrevistadas coinciden en la influencia masiva de las redes sociales, aunque González puso el énfasis en la validación grupal que ofrecen plataformas como TikTok, donde la “narrativa identitaria se consolida con rapidez”debido al “reconocimiento de los pares”.
La gestión de este fenómeno en Florida ocurre bajo la sombra del mayor bulo mediático de la década: el fraude de las cajas de arena (Litter Box Hoax) en escuelas.
Desde finales de 2021, diversos actores políticos y medios de comunicación difundieron la noticia de que las instituciones educativas públicas instalaban cajas de arena en los baños para estudiantes que se identificaban como gatos.
A pesar de que los superintendentes de distritos en todo el país, incluidos los de Florida, desmintieron estas afirmaciones, el rumor sirvió para alimentar un pánico moral sistemático.
El fenómeno teriano no es una exclusividad de los condados del sur de la Florida; su impacto es transnacional y genera reacciones similares en diversos puntos del globo.
En Argentina, la provincia de Córdoba fue escenario de un incidente que desató el temor en la comunidad. Una madre denunció un ataque donde un grupo de jóvenes con máscaras perseguía a su hija menor. Aunque el hecho careció de pruebas de una "identidad teriana" formal, la noticia se propagó como una prueba de la peligrosidad de estos grupos en el cono sur.
En el Reino Unido, el conflicto alcanzó niveles parlamentarios tras un altercado en el Rye College de East Sussex. Una profesora increpó a dos alumnas por cuestionar a una compañera que supuestamente se identificaba como un gato.
El incidente obligó al gobierno británico a emitir directrices más estrictas sobre cómo deben manejar las escuelas estas "identidades de especie" para evitar que el activismo identitario interfiera con la educación básica y el sentido común biológico.
Por otro lado, en España, la tensión se trasladó a las calles en días recientes. Convocatorias en redes sociales para encuentros en Madrid y Barcelona atrajeron a cientos de personas, pero no para participar del movimiento, sino para agredir a los jóvenes.
La policía tuvo que intervenir ante la presencia de provocadores que buscaban "patear el trasero" de los terianos. El resultado fue el arresto de varios sujetos por alteración del orden público, mientras que los adolescentes terianos permanecieron en su mayoría ocultos, ante el temor a la violencia física.
La situación en Florida revela una fractura entre la vida digital de los jóvenes y las estructuras tradicionales de la sociedad adulta. Mientras distritos como Miami-Dade y Broward endurecen sus reglamentos para evitar la "distracción animal" en las aulas, la voz de expertos como Balinotti resuena con un mensaje de urgencia sobre la salud mental y la cohesión del hogar.
El fenómeno teriano no se explica solo a través de una máscara de lobo o un salto en cuatro patas; es el reflejo de una juventud en busca de refugio en un mundo que percibe como indiferente, de acuerdo con otras voces expertas.
Entretanto, en opinión de González el foco no debe estar en lo “extraño” del comportamiento, sino en la salud emocional y social del menor: "No todo lo diferente es patológico, pero todo merece ser observado con atención".
Por ahora, en el sur de la Florida el orden escolar intenta contener una marea de identidades que, según Balinotti, solo el regreso a la comunicación humana verdadera podrá canalizar de “forma saludable”.
